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Titulo: Preludio al Amor
Resumen del capítulo.- Debido a la existencia de una nueva amenaza dentro
del castillo de Drácula, Hector se ve forzado a regresar y averiguar de
qué se trata. ╬ђЖЖЖЖЖЖЖЖЖЖђҸ╬ Caminando bajo los primeros indicios de la oscuridad, Hector avanzaba confiado en su instinto, a paso lento pero siempre cauteloso ante el aura que emanaba del Castillo de Drácula. No había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvo ahí; pero si el suficiente para que la maleza fungiera como un peligroso guardián, uno que solamente se postraría ante aquellos cuyas raíces yacían dentro del Castillo. Esa tarde, parecía ser como cualquier otra, con un ocaso perfecto en donde los rayos del sol se tornan rojos avivando todo aquello que tocara. Hector disfrutaba especialmente de esos atardeceres desde el punto más alto de alguna de las montañas que rodeaban su nueva casa. Después de lo sucedido en el Castillo, tomó el hábito de orar por las almas de los dos únicos seres que han importado en su vida. Rosaly, quien le enseñó el significado del amor y de Isaac quien le mostró la imperfección del mismo. Postrado ante los reflejos de color rojizo, suplicaba por la salvación de ambos; fue entonces cuando sintió una extraña energía atravesar por todo su cuerpo, una especie de plegaría encubierta en un profundo resentimiento. Sorprendido de que se pudiese tratar de la energía de su antiguo Señor, suspendió de inmediato sus plegarias y emprendió su camino rumbo a la entrada del castillo. A medida que acortaba distancia, su paz se veía perturbada por lamentosos sucesos que se empeñaban en restregarle lo desgraciada que había sido su vida hasta ahora, más triste la forzada resignación a la que él mismo se había sometido. Inclusive, había pescado el hábito de ahogarse en sus pensamientos, siempre cuestionando a su conciencia, si no hubiese sido mejor haber tenido la misma suerte que su discípulo... -Isaac. –En el instante en que pronunció su nombre, sintió un lamento que suplicaba por ser salvado. La voz distorsionada por el eco que se producía en el interior de su mente, le impedía reconocer de quien se tratase. “Esto es… anormal” La intensidad de la energía parecía llevar una lucha consigo misma. Siempre contradictoria en sus deseos. En ocasiones radiaba su calidez, como si deseara reconfortar a las almas en desgracia que aún rondaban el área; por el otro lado, también desbordaba un grado de hostilidad, que daba miedo siquiera en pensar en ella, convirtiéndose en un tormento que no dejaba vivir en paz a quienes podían percibirla. Confundido ante la indecisión a su alrededor, el último forgemaster [2] logró abrirse paso con premura, sin notar que la maleza se retiraba de manera voluntaria para abrirle paso, como si su presencia fuese esperada. “¿Es posible que Drácula tuviese razón?” Pensó en las posibilidades de que las palabras de su ex Maestro fueran ciertas y que nadie pudiese destruir la maldición. Por el contrario esta solamente ganaría poder conforme al tiempo; al final de cuentas, los humanos sabían del odio y de la maldad, por ende no sería difícil que ésta se mantuviese viva. “¿Qué tal energía fuese capaz de superar el abismo de la muerte en busca de venganza?” Cuando reaccionó, ya estaba frente a los dominios del mal, y su doloso corazón lo resintió de inmediato. Volver a recordar todo aquello… era demasiado para él pasar por el proceso de pérdida de esos dos seres fuertemente ligados. -¿Hector? Al escuchar su nombre, se sobresaltó y de inmediato se volvió hacía la voz que le nombró. Estaba tan entrado en sus temores que no se percato de la presencia de la otra persona. -¡Julia!, ¿Qué haces aquí? –La chica le miró atenta mientras avanzaba a su lado. Más no dio respuesta alguna, limitándose a sonreír con tristeza. Él de inmediato se percató del ramo de flores blancas que cargaba junto a su pecho, bien amarradas con un listón del mismo color. -Has venido ha… -Murmuró sin poder terminar su línea. Era obvio que su presencia era para llevar a cabo su muy acostumbrada penitencia. No había pasado ni un mes y ella sentía una grande culpa por haber abandonado a su hermano. Por esa razón decidió rezar a diario por su descanso eterno… siempre durante el ocaso, creyendo que al exponerse al radiar del sol, estaría más cercas de él. Hector la miraba compadecido, porque sabía de esas pesadillas tormentosas que no la dejaban ni siquiera conciliar el sueño. Pero, ¿Qué otra opción pudo haber encontrado? A decir verdad ignoraba los acuerdos que ambos hermanos pudieron haber tenido. Y si le cuestionaban, nunca estuvo de acuerdo en como se dieron las cosas; aunque muy tarde reconoció qué la locura del pelirrojo, era consecuencia de la maldad de su Maestro. Hector, le miraba de reojo, meditando lo acontecido. Preguntándose que habría pasado si le hubiesen rescatado. Tal vez, como Julia lo dijo antes de desaparecer de la cámara; la vida de Isaac se hubiese tornado insoportable a tal grado de llevarlo al suicidio. Hasta la fecha nadie había logrado mantenerse sano después de haber estado bajo la maldición de Drácula. Inclusive en vida, Isaac daba muestras de locura total. Sus conjeturas no le permitieron percatarse de que la chica avanzó hasta darle la espalda – Sólo vine a rezar y a dejar flores al pie de la entrada, pero he percibido el aliento del castillo. -Se volvió a las ruinas y suspiró con ligera angustia. Apenas notable para Hector. -¿Puedes sentir qué algo ha nacido dentro de ese lugar? –El joven se acercó a ella, en completo silencio. Perdido entre las ruinas que yacían frente a ellos. -Debo entrar y ver de que se trata todo esto. –La chica busco consuelo y se recargó a él, aferrándose por completo a las flores que llevaba. -Temo que te enfrentes a algo más poderoso…. Hector no podía contestar esa duda, la energía que se sentía era diferente a todas aquellas con las que había tratado anteriormente; ésta aún estaba débil, sin embargo era inminente la fortaleza con la que latía. Como un corazón moribundo, aferrado a prevalecer con vida. -No temas, no dejaré que nada te suceda… Julia se volvió a él y le abrazó. –Siempre dispuesto a luchar por aquello que crees. –Que Rosaly este en los cielos por haber abierto tu corazón a tal grado. Hector sonrió en gratitud –Es mejor que regreses de inmediato –La alejó lentamente siempre mirándola a los ojos. -Debo irme, te pido que suceda lo que suceda, no regreses a este lugar. -Pero Hect…..or –Murmuró Julia con profundo dolor, mientras el hombre que amaba se alejaba de ella en completo silencio. Sus palabras dolían en el alma, tan justas y tan frías a la vez, sin la más mínima expresión de amor; el amor que ella tanto necesitaba. Fue entonces, cuando le vio desaparecer entre la maleza que nuevamente se formaba, que entendió que él jamás sería para ella. Pero aún así, ella suplicó a Hyne, que su alma no fuese arrebatada, dando en ofrenda el ramo de rosas blancas que en un principio serían para su hermano Isaac. -No permitas que su alma me sea arrebatada. – Suplicó a Dios, depositando el ramo de rosas blancas mientras se arrodillaba, y elevaba una plegaria. Notas.- *tira flores a los lados*. Opiniones son siempre muy bienvenidas. 1 Hector debería de agradecerle al destino que se libro de esa tipa usurpadora 2 Persona que tiene el poder de manipular la magia y la vida Continua.... |