Título: Tras la Lucha
Autora:  Jei Farfy
Clasificación: +18, lemon, Iori x Kyo, Kyo x Beni,

Capitulo 5: Tras la Gradas


           ¿Cómo eres capaz de mirarme así? Autosuficiente, pagado de ti mismo, absolutamente orgulloso y soberbio. Aún tienes valor como para mirarme con desprecio y alzar tu puño ardiente, retándome. Aún posees la moral de dedicarme esa media sonrisa presuntuosa.

Quién diría que hace dos horas...

Bastardo.

Te voy a hacer tragar esa miradita vanidosa. Te voy a hacer olvidar cada una de las caricias que le has dado a esa rubia. Te vas a arrepentir de desafiarme.

Nunca debiste ofrecerle a nadie lo que era mío.

 ----------------

Levanto la cabeza y te miro con fingido orgullo. Perfeccioné mi máscara altiva hace años. Pero esta vez hay más valor en mis gestos...

...y más miedo.

Ciegamente te he retado a un ataque de celos inútil. Tú nunca sabrás lo que ha ocurrido. Pero yo sé que he tenido el valor de gritar que no te pertenezco. No tienes el poder para controlar mis actos.

Beni... él ni siquiera me ha mirado en los vestuarios.

Pero eso deja de tener importancia desde que eres tú el que me miras. Tus ojos son fríos como el hielo, penetrantes. Me sorprende descubrir que por primera vez no hay una sonrisa irónica en tus labios. Ni burla, ni desprecio. Tan solo una mortal seriedad.

Pero no tengo tiempo de preguntarme por esa falta de mordacidad, porque entonces te abalanzas sobre mi con tus manos ardiendo en llamas.

 ------------------

Comienza el combate y, como siempre, es el pelirrojo el que ataca. Veo esa ira corrosiva en su mirada. La misma que usaba mientras me estrangulaba en el pasillo.

Y ese orgullo en Kyo... el mismo de siempre. No comprendo cómo es capaz de mirar así de impasible a Yagami ¿Desde hace cuánto oculta sus sentimientos? El disfraz es tan perfecto que se diría que lleva toda su vida despreciándole.

Sin embargo, bajo toda esa altivez  puedo distinguir los movimientos salvajes de Kusanagi, eróticos, insinuantes; parecen medidos al milímetro para seducir. Kyo adopta esa actitud apenas distinguible sólo ante Yagami. Jamás lo había notado hasta ahora, pero desprende una sensualidad ardiente en cada gesto.

No creo ni que él se haya dado cuenta de que su cuerpo incita al sexo cuando está tan cerca su enemigo.

¿Celos, Beni? Aparta esa idea de tu mente.

Yagami le está atacando con una furia brutal, pero parece que Kyo está respondiendo correctamente.  El pelirrojo es veloz como una serpiente, y aún con todo Kusanagi puede permitirse atacar y recuperar fuerzas entre defensa y defensa.

Kyo no va a dejarse ganar, no por Iori. Creo que quiere demostrarle algo más que una infidelidad en la cama.

Oh, Kyito... No temo a Yagami ni sus amenazas. Si no hablé contigo fue por mi mismo. Tenía miedo de que te comportaras como si nada hubiera pasado. Al besarme de aquel modo sólo querías hacer daño a tu pelirrojo.

No te paraste a pensar en el daño que podrías hacerme a mi.

Pero para eso están los amigos ¿no?

 ------------------

Demonios.

Yagami, estás atacando fuerte. Jamás te había visto pelear con esa furia. Me gusta esa expresión de odio en tus ojos. Me cuesta ver tus movimientos. Apenas los percibo cuando una nueva punzada de dolor recorre mi cuerpo...

...placer porque me tocas...

No te dejaré ganar. No soy tu juguete.

Puede que te desee más que a nada en el mundo, pero no soy tuyo.

Aunque si me lo pidieras... 

------------------

Con cada arremetida, te imagino tocando a Nikaido. Recordar tus gemidos me da fuerzas para seguir atacándote. Intento conseguir que tus jadeos sean más profundos que los que él te produjo, más intensos, que vibren con más pasión.

Sé que él te está contemplando desde las gradas. No puedo evitar mirarle de reojo de vez en cuando. Mantente a raya, quiero gritarle, pero entonces vuelvo a recordar que tú estás frente a mi. Y te ataco desesperadamente.

¿Lo escuchas, Nikaido? ¿Escuchas como él gime más fuerte por mis golpes que entre tus brazos? Ayer tuvo un orgasmo entre mis manos y ¿sabes? El éxtasis de sus rasgos en ese momento era muy parecido al dolor que los contrae cada vez que le golpeo.

Tu dolor... me encanta esa mirada rebelde y soberbia en tus ojos cada vez que te levantas. Quiero transformarla en sumisión absoluta... Me gusta que sufras y te resistas, si no, no sería lo mismo, no serías tú...

¿Desde hace cuánto me excita tanto golpearte, Kusanagi?

 ------------------

Y ahora, Yagami, ¿por qué te detienes?

Jadeas, y me contemplas con esas dos ascuas rojas... ¿Sorprendido? ¿Qué pasa por tu cabeza? ¿Qué te ha hecho dejar de atacarme?

-No pares ahora, Yagami -susurro.

Yo no quise que esas palabras salieran de mis labios. Mi tono fue ronco, grabe, profundamente apremiante.  

------------------

Tus palabras me impactan como un golpe físico. Doy un paso atrás. No. No ha sido un desafío... a sonado a ruego, a necesidad. ¡Oh, dios! ¿Hace cuánto me excita causarte dolor? No, nunca me lo había planteado, pero... demonios, no recuerdo un combate contigo en el que no haya terminado...

¿Y hace cuánto te excita que te dañe?

 ------------------

Bien, Yagami. Si tu no sigues, lo haré yo. No permitiré que me dejes así.

 ------------------

Cuando el pelirrojo se detuvo, Kyo le dijo algo. Los gritos a mi espalda son demasiado fuertes, tan sólo le vi mover los labios. Y ahora Kyo le ataca.

Algo ha pasado entre esos dos, porque Yagami sigue sin reaccionar. Recibe los golpes como una estatua, apenas doblándose como acto reflejo.

Entonces sonríe, justo cuando Kyo se abalanza contra él dispuesto a hundirle una bola de fuego en el pecho. El pelirrojo sale despedido hacia atrás. Pero en el último momento ha aferrado la muñeca ardiente de su rival.

 ------------------

En una fracción de segundo, soy conciente de que sujetas con fuerza mi mano, Yagami. La tuya debe estar ardiendo entre mis llamas. Todo sucede muy lentamente. Me preocupo por tu mano, y las quemaduras que tendrás al final de la batalla. Pienso en que lanzarme directamente a un combate cuerpo a cuerpo con mis llamas ha sido demasiado arriesgado, sobretodo si no estabas haciendo nada por defenderte...

Un impacto al llegar al suelo.

Y mi cuerpo sobre el tuyo, pegado, presionando, mi rodilla entre tus piernas, mi pubis contra los huesos de tu cadera. Mi pecho contra tu pecho. Tu mano sujetando la mía como un grillete.

Gimo y me aprieto más a ti, moviéndome...

¿Pero qué estoy haciendo? Intento alejarme antes de que notes mi erección... pero tú has reaccionado antes. Tus piernas y brazos me rodean. Tu llave me hace girar y encontrarme de cara contra el suelo.

Siento el peso de tu cuerpo a mi espalda. No. No. No... No, Kyo... no pienses en eso... no pienses en nada... No. No, no, no, no no no... no pienses en que podría... no... Olvida su cuerpo contra tu... no, no puede estar pasando... no puedes estar así con él... Es demasiado... no no no... no... es demasiado...

-¡Oh, Dios! ...mmmhhh... Yagami...

 ------------------

Ante sus jadeos, no puedo evitar apretarme un poco más a tu cuerpo tembloroso. Acerco mi boca a tu oído.

-Eso era lo que quería oír, Kusanagi -le susurro. Él continúa gimiendo más fuerte, rogando por más, rogando por algo. Tengo que controlarme para no dárselo-. ¿Desde cuándo te excitas tanto por mis golpes, Kusanagi? ¿Tanto te gusta demostrar que eres mío? Te encanta humillarte ante mi, perra.

Con un último empellón me pongo en pie y me alejo de ti unos metros. No te levantas. Mis palabras te han dolido lo suficiente como para regalarme este combate. Espero a que el juez dicte mi victoria y salgo de este asqueroso ring sin volver la vista atrás.

Sé que aún estás en el suelo. Piensas en lo dolorosa que resulta la realidad al escucharse en voz alta. Alzo la mirada hacia las gradas intentando acallar con mi hastío los gritos de miles de fans histéricos. Mi mirada se detiene un instante en el rubio. Nikaido ni siquiera sabe que existo. Contempla el lugar del combate, supongo que preocupado por su “amigo”.

Tranquilo, nena. No he matado a tu amiguito, pero te mataré a ti si me das más motivos.

Otra figura llama mi atención por su inmovilidad. La chusma en un animal móvil. Es raro encontrar a alguien estático entre la multitud. Sus ojos púrpura me atraviesan como puñales.

Odio. Resentimiento. Decepción.

Bajo la vista al suelo, humillado. Él es la única persona capaz de hacerme sentir de este modo. Te he fallado.  A ti, al clan, a todo el maldito linaje de Orochi.

-Lo siento padre -murmuro, más para mi que para nadie-. No... no puedo matarle.

Con la cabeza gacha, espero a que los altavoces chillen mi nombre y el de mi próximo contrincante. Kusanagi ya se ha puesto en pie. Rechaza con un gesto brusco la ayuda que le ofrecen para caminar. No estás herido y te vence tu orgullo.

Alzas la cabeza con soberbia... me encanta esa supremacía cargada de odio de tu mirada. Estás rabioso, colérico. Con paso rápido y brusco te diriges hacia los vestuarios, pero antes de entrar giras la vista apenas un instante en mi dirección. Sé que lo haces porque siento tu odio como una punzada, pero no te devuelvo la mirada.

Aunque lo esté deseando.

   
Siguiente