¿Qué sabes tú del
dolor?
Fanfic por Cristal
Capítulo 7: Conociendo gente nueva
En realidad el muchacho debío detenerse cuando sintió aquel tirón.
-Llevo 6 cuadras intentando hablar contigo!-
Se giró dispuesto a enfrentar a la persona, un completo desconocido.
-Quién deminios eres tú!-
-Yo?. Mi nombre es Seven (se pronuncia Siven), te estaba esperando
Kusanagi Kyo, tu padre me aviso de tu llegada- Todo con una
encantadora sonrisa en sus delgados labios
-Cómo sabes quién soy?-
-Cómo dije, tu padre me avisó de tu llegada-
-Hablas en serio?- Por qué diablos su padre habría echo algo así?.
-Seguro. Bueno vienes o nos congelaremos aquí afuera- Comentó con
gracia.
Kyo lo estudió unos instantes, era un joven rubio de aproximadamente
1.76 de cabellos largos y lacios, ojos celestes misteriosos, y una
sonrisa eterna en su tez blanca.
-De acuerdo- De todas formas que importaba?. Caminaron unas pocas
cuadras hasta un edificio de apartamentos, allí subieron hasta el
cuarto piso y entraron.
Adentro estaba caliente, una estufa ardía alegremente, había una
ventana que permitía observar la ciudad, un balcón... el lugar era
bastante amplio, por no decir enorme, en realidad le gustaba.
-Si quieres acomodarte te mostraré tu cuarto-
Siguió una vez más al extraño, su mente en otro mundo, casi se diría
que actuaba por programación como un autómata.
Seven lo dejó solo, para que se acostumbrara. Pero Kyo ni siquiera se
molestó en sacar las cosas de la valija, solo se arrojó sobre la cama
a dormir.
-Vayamos a bailar!- Propuso el joven de repente, mientras veía a su
pareja secándose el rubio cabello.
-Por qué no?!- Dijo el otro con una sonrisa, era obvio que ya que
habían vuelto a la ciudad el muchacho querría salir.
En realidad, los días de convivencia no eran tan malos. Salían a
caminar, tomados de la mano, o iban al cine, o se quedaban en casa,
muy juntos, escuchaban música, o se distraían.
Por supuesto existían momento en los que ambos deseaban estar solos y
el otro parecía conocer esos momentos a la perfección.
Shingo estaba preocupado, cada día se sentía más y más completo al
lado de Benimaru. El rubio parecía saber exactamente como hacerlo
sentirse feliz y querido, algo que nunca había sentido con su pareja
anterior, ni con el Kusanagi, de quien se había enamorado.
Aunque ni el rubio, ni nadie lo supiera, el Yabuki había mantenido una
secreta relación con su amigo Sie Kensou, la cual había terminado el
día que el joven le confesó que en realidad seguía queriendo a su
joven amiga Athena Asamiya.
Fue un duro golpe del que tardó en recuperarse, se sentía usado, total
y completamente humillado.
Por eso esa noche quería irse de rumba, porque de esa forma podría
conocer gente nueva y quizá desprenderse un poco de Benimaru,
demostrarle que no era tan importante.
-Iori creo que tenemos que hablar- Susurró una voz, en cuanto el entró
en el apartamento.
-Qué demonios... quién?!- Aulló dispuesto a dañar seriamente a quien
invadía su privacidad.
-No me conoces, pero yo si a tí, se todo acerca de tí-
-Muéstrate Kisama baka-
-Deberías cuidar tu lenguaje- Sonrió alguien en la oscuridad.
La respuesta fue una llama que iluminó la residencia, mostrando a un
hombre joven alto de cabellos negros, cortos, serio, con una sonrisa
cruel, muy similar a la suya.
-Tienes 30 segundos para decirme quien eres si no quieres que te
convierta en cenizas- Amenazó, con otra llama púrpura más que
dispuesta.
-Si te dijera que mi nombre es Dorian, te serviría de algo?-
El Yagami simplemente arrojó su llama, la cual el sujeto absorvió
haciendo desaparecer.
-Siempre igual de impulsivo, como todos los Yagamis- Comentó con un
dejo de burla en la voz.
-Vete de mi casa-
-Me temo que no puedes echarme y no me iré hasta acabar lo que vine a
decir-
-A si- Iori se dió media vuelta y salió de la casa mientras en sus
oidos podía escuchar la burlona risa del moreno.
En realidad la disco estaba llena de gente, después de todo al día
siguiente era sábado.
El y su... bueno digamos, amante, intentaban encontrar una mesa, lo
cual no parecía algo muy posible.
Finalmente luego de mostrar algo de su "eléctrica personalidad",
consiguió una mesa y una atención inmediata.
Salieron a la pista varias veces, en una de las tantas, un joven se
acercó a él. Era realmente guapo, ojos verdes, cabello rojo... le
gustaba.
El chico se movía encantadoramente mientras lo guiaba siguiendo el
ritmo.
-Mi nombre es Kenji ¿El tuyo?-
-Benimaru-
-Bailas muy bien, sabes seguir el ritmo-
-Gracias- Sonrió el rubio seductor, por supuesto no se había olvidado
de su joven, pero este parecía muy indiferente bebiendo unos tragos en
la mesa.
Mientras daban un corto giro, Kenji se acercó a su oído y lo mordío
suavemente.
-No me reconoces cierto, Nic-
-Kenji Tantsei?-
-Si soy yo-
Su primero novio, aquello era sencillamente increíble.
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