¿Qué sabes tú del dolor? 
Autor:  Cristal

 1.- Dolor. 

La ciudad estaba a oscuras, debido a un apagón que afectaba la gran mayoría de las manzanas y desde luego
aquel callejón, cerrado. La única luz provenía de la Luna, que ese día estaba cubierta de nubes, pero aún
así asomaba su pálido rostro.

Si uno se acercara caminando lentamente hacia aquel callejon, seguramente vería su camino iluminado por
las ardientes llamas que dos jóvenes parecían manejar a su antojo.

Unas rojas, doradas y las otras púrpuras y oscuras, enfrentándose, repeliendose, hiriendo...

La pelea entre ellos lleva ya varios años, años pérdidos inútiles y estériles para ambos. La pelea les
ha sido impuesta desde antes de su nacimiento marcada por el odio de dos antiguos clanes: el Sol y la Luna,
Kusanagis y Yagamis, enfrentados a muerte.

Estos son sus últimos descendiente Kyo Kusanagi e IoriYagami. Ambos son fuerte, ambos son hermosos, ambos sufren el dolor que provocan las llamas propias y del otro sobre sus pieles.

De ser lo suficientemente valiente para acercarse aún más uno podría contemplar cómo se golpean, insultan, humillan...

Esta noche en particular uno podría ver como el joven Iori golpea salvajemente a Kyo en cada lugar que su puños alcanzan, está molesto y ofendido, uno podría oir gritar al joven de los cabellos rojos...

Desde luego si alguien se acercara, pero nadie lo hace...

 - ¿Qué sabes tú del dolor Kusanagi, del verdadero dolor?!. Tu tienes una maldita Vida!!! Tienes amigos, compañeros... hasta una novia!!! Tienes una familia que dice quererte, has tenido una infancia!!!. Has sentido alguna vez... lo que es llevar la maldición de Orochi en tu sangre?!, has sentido lo que es?! Saber que moriras joven sin haber tenido una maldita VIDA!!!!.- Iori propinó una nueva serie de golpes al otro muchacho el cual ni siquiera pareció defenderse.

- Eres un miserable y un cobarde, Kusanagi. Ni siquiera me estas dando una pelea como la gente, no- vales- la- pena -Dijo el pelirrojo recalcando cada palabra con un golpe, luego se alejo corriendo.

 *Te equivocas Yagami. Si se lo que es el dolor Yagami, quizá no conozca el dolor físico del mismo modo que tú, quizá si tenga esa vida que a ti se te negó, pero en cambio tengo dolor en el alma...

Porque sabes Yagami? A diferencia de tí yo tengo un alma, un alma con un estúpido corazón sobre el que no puedo mandar, un estúpido corazón que se enamoró de quien debía odiar.

Te amó Iori y ese es... el verdadero dolor, amar a alguien que nunca va a corresponderte, amar a una persona cuya alma está muerta y que jamás revivirá porque lo han herido demasiado.

Ese es el dolor que llevo dentro de mí y que tu nunca comprenderas* Con este pensamiento en su mente el muchacho de cabellos castños recorrió los últimos metros hasta su apartamento, el pelirrojo lo había herido mucho esta vez, realmente le dolía cada parte de su cuerpo.

A veces solía preguntarse si las cosas entre ellos pudieran haber sido distintas si sus clanes no se odiaran, pero el nunca lo sabría.

Abrió la puerta con dificultad y entró al apartamento, pero nunca llegó a la cama, se desmayó en el piso, por las heridas y el dolor. 

Iori caminó sin rumbo por la ciudad, estaba acostumbrado a hacerlo, el era, después de todo un lobo solitario, lejos de todos, incluso de si mismo.

*Ese maldito Kusanagi!* Pensó por cuarta vez. No es que el "perdiera el tiempo" pensando en Kyo, o no, el solo estaba molesto por que esa pelea había sido demasiado sensilla. (Ah! las mentiras que se dice a si mismo, el odio que oculta hacia su propia persona).

Al llegar al apartamento no pudo evitar sentir una vez más, como todas las veces anteriores, que ese no era su hogar, ni siquiera su casa, era solo otro sitio más donde permitía esconder su pútrida alma.

*No tengo sueño, ni hambre, ni deseo de nada, ni siquiera de continuar con esta miserable existencia de sufrimiento...*

Se preguntó cuando acabaría aquella maldita guerra y se preguntó que pasaría entonces, tendría su música, su grupo, pero ya no habría Kyo.

*Desde cuándo me importa ese estúpido?*

Molesto consigo mismo y molesto con la vida el pelirrojo tomó un cuchillo y se cortó las venas del codo a la muñeca, sería divertido, sería un reto,

sería una última forma de rebelión y cuando las tinieblas lo cubrieron todo en su mente solo permaneció una figura definida... Kyo Kusanagi. 

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