PASIONES
Fanfic por Cristal
 
Capítulo 8: Tiempo de decisión
"No se puede escapar del destino... no se puede
escapar de las PASIONES"
 
 
Benimaru miró al pelirrojo sabiendo muy bien que todo
esto no era más que otro de sus perversos jueguecitos,
y el no le daría el gusto, pero realmente el asunto se
estaba poniendo bastante difícil.
Deslizó su mano lentamente, acabaría el mismo con lo
que el otro había comenzado... pero Iori lo detuvo...
su mano aferró la suya convertida en una garra.
-No, no, no querido, este es mi juego, juegas por mis
reglas...-
-Bastardo!-
-Eso no te ayudará a conseguir lo que quieres, o
necesitas...- Otra vez esa voz totalmente sensual...
-No me rebajaré ante tí!-
-Pero te rebajarías ante Kyo no es cierto?. Si el
estuviera aquí ahora... y yo tuviera mi mano sobre su
cuello...-
La situación se ponía cada vez peor, y encima Benimaru
sabía que los sirvientes de Iori traerían a Kyo en
cualquier momento...
-Qué demonios quieres oír?!-
-Que me necesitas... a mí...-
-Te necesito...- Benimaru había sonado burlesco... -Es
suficiente?-
Iori se lamió los labios suavemente, y miró al rubio.
-Tu qué crees?-
-Acaso importa eso...-
Iori rió y volvió a ubicarse encima del rubio,
mirandolo con fuego en sus ojos...
-Es por esto que me gustas... no importa la
circunstancia en la que estes no te resignas... eso es
lo que me gusta de tí...-
-Te gusta que sea difícil?-
-Por supuesto- Iori rió cruel -Si me gustara tener una
perra a mi disposición me hubiera acostado con Kyo-
Con la mano que conservaba libre Benimaru intentó
abofetear al Yagami, pero este lo sujetó y volvió a
besarle los labios, esta vez, para disfrutar de
terminar el trabajo...
 
 
Media hora después Benimaru despertó, sintió que lo
sacudían un poco. Iori estaba allí, mirándolo con una
extraña sonrisa en el rostro...
-Deberías vestirte, a menos que quieras que el
Kusanagi te vea así-
-Lo disfrutarías, no es cierto?-
Iori rió cruelmente...
-Ahora que Kyo está aquí dudo mucho que te atrevas a
hacer cualquiero cosa en contra de mis deseos, no es
verdad?-
Benimaru le daba la espalda mientras se vestía, por lo
que el pelirrojo no pudo ver cuando cerró sus ojos
llenos de dolor... ¿Acaso el se merecía esto?
Iori por su lado comenzaba a imaginarse todas las
formas en las que podría torutuarlos a ambos, el
moreno y el rubio.
El moreno tenía que sufrir por ser un Kusanagi y el
rubio por amar al moreno.
Benimaru se dió la vuelta enfundado en el traje negro
que el Yagami le había dicho que usara, y en ese
instante Kyo entraba por la puerta, con la mirada más
opaca que pudiera tener.
El rubio no pudo evitar correr a su lado y abrazarlo
con fuerza... solo deseaba consolarlo, hacerle saber
que estaba a su lado, que no dejaría que el otro lo
lastimase... pero hubo un lamentable error de cálculo,
lo que acababa de hacer solo enfureció al pelirrojo...
quien sin pensarlo arrojo una llamarada a ambos...
pero Kyo se lo veía venir... y se arrojó al suelo sin
soltar al rubio.
-Suéltalo ahora Kusanagi!-
Benimaru se separó de él al escuchar la amenaza en su
voz.
-Ven aquí!- Ordenó al rubio... quien cerró los ojos...
definitivamente el Yagami se había enfurecido al ver
su pequeño reencuentro.
-Ahora dejaremos en claro las reglas... Número 1...
Benimaru es mío, no me importa lo que haya pasado
entre ustedes, lleva mi marca y me pertenece.
Número 2... Tu ya no eres un Kusanagi y también me
perteneces por lo que será mejor que te comportes!.-
-Al demonio contigo Yagami!. A pesar de lo que creas
no seré tu esclavo!.- El moreno simplemente lanzó una
tremenda llamarada contra el pelirrojo que luego de
esquivarla le lanzó una bola de fuego púrpura, que se
abrió como una flor en varios fuegos... golpeando al
Kusanagi.
El chico calló mientras la sangre se escurría por su
cuerpo... iba a morir... pero mostraba una hermosa
sonrisa.
-Al final Yagami... tu ganaste... tienes lo que
siempre quisiste... mi muerte... y te la doy como
regalo, ya que no quisiste aceptar ningún otro de mí,
ni siquiera... el amor... que siempre... supiste que
te tenía...
Adiós Beni-chan... al final... solo fui un egoísta...-
El grito del rubio fue desgarrador, mientras corría al
lado de su amado amigo.
-No, Kyo, no!!!!!!!!!!- Las lágrimas caían como una
cascada por su rostro... y al darse vuelta hacia el
Yagami, este sonreía perversamente.
Benimaru se levantó lentamente, tomando en sus brazos
el cuerpo de Kyo mientras caminaba hacia la puerta.
-A dónde crees que vas?!- Preguntó Iori, con su voz de
mando.
-Ya no puedes retenerme, ya no tienes con qué hacer
presión sobre mí... Kyo... Kyo... está muerto, tu lo
mataste.
Al final tampoco cumpliste esa promesa... Espero no
verte nunca más...-
Y salió de allí, sin que el pelirrojo intentara
detenerlo, llevándose el cuerpo de su amigo. De seguro
pronto ambos clanes sabrían en qué había terminado
todo. El padre de Kyo no se negaría a enterrarlo
sabiendo que su hijo había muerto con honor, y si no
siempre podía amenazarlo con la prensa.
El padre de Yagami lo haría su verdadero heredero y
moriría para dejarle el poder a su hijo como decía la
tradición...
El pequeño Kyo, descansaría en paz al final... y él...
 
Y él...
Y él?
Por más que lo negara, por más que peleara contra
ello... su destino era regresar al lado del Yagami...
Después de todo aún llevaba su marca... y no tenía
como su amigo el valor de quitarse la vida... o hacer
que otro lo hiciera por él.
Al final siempre pertenecería a Iori Yagami... no solo
por esos malditos recuerdos que había dejado en su
piel, sino porque siempre lo había amado...
 
FIN