PASIONES
Fic por Cristal
Capítulo 7: Todo se complica
"Qué puedo hacer si a pesar de que eres un
maldito, de
que te odio... aún así te deseo con toda el
alma?"
Cristal
El auto los llevó directamente hacia una casa que
no
era de donde habían partido. Benimaru lloraba
amargamente sin emitir sonido alguno... no le daría
ese placer al Yagami, aunque al parecer bastante
ya
tenía... a juzgar por su sonrisa... perversa...
cruel
y satisfecha.
-Vamos mascota, al menos tu amigo sigue vivo... y
no
te preocupes, creo que pronto vendrá con
nosotros...-
Lo ¿consoló?, el pelirrojo, mientras pensaba que
sus
ninjas ya debía estar escoltando al moreno hacia
su
nueva casa.
Benimaru lo miró desesperado, no podía hacer
nada,
después de todo el pelirrojo haría como siempre,
lo
que se le diese la realísima gana.
-Es necesario absolutamente que metas a Kyo en
esto?
No puedes dejarlo fuera ya le has hecho suficiente
daño...-
-No te preocupes minino, mientras tu estes conmigo
el
continuará a salvo a de mí-
-Entonces por qué lo quieres-
-Porque será mi rehén... una humillación
constante
para él y la manera perfecta de mantenerte
tranquilo... ademas piensa que estoy siendo muy
generoso-
-Qué quieres decir?-
-Si tu amiguito está con nosotros estarás seguro
de
que continúa vivo, además así podrás verlo-
-Estás enfermo- Susurró Benimaru
Iori sonrió con más satisfacción aún... y
acarició el
rostro de Benimaru con suavidad, luego deslizó
sus
dedos por el brazo, y el rubio mantenía sus ojos
cerrados...
-Llegamos minino- Susurró despacio contra su oído.
Benimaru miró la casa con total desinteres,
aunque
debía reconocer que era enorme, alejada de
cualquier
lugar, un reino privado, donde el sería una
suerte de
hermoso arlequín...
Iori lo obligó a bajar y a entrar en la casa,
toda
decorada de rojo y negro, terciopelo y cuero,
enorme,
oscura...
-Qué era esto?. Un club de sadomasoquismo?-
Preguntó
Benimaru con desprecio, no es que el no hubiera
estado
en algunos.
-No, la casa que mandé a hacer pensando en tí-
-Ja, como si alguna vez hubieras reparado en mi
existencia, quiero decir, aparte de tus insultos y
celos, por la relación que tenía con...- La
correa lo
ahorcó por un momento.
-No te atrevas a decir su nombre-.
Y además, que no te hablara no quiere decir que
no
deseará irme a la cama contigo o que no te
vigilara-
-Tú solo tenías ojos para él-
-Tú eras el que solo tenía ojos para él!-
Reclamó con
rabia el pelirrojo
-A tí solo te intereso como una muñeca a la que
puedes...- Iori le dió un fuerte golpe en la
mejilla.
-No olvides tu lugar!-
-Por supuesto, como prostituta exclusiva-
Iori se enfadó realmente, aunque no podía negar
que el
comportamiento de Benimaru estaba encendiendo no
solo
su enojo...
Lo tomó por el cuello y lo obligó a arrodillarse
en el
suelo, ahogándolo... pero el rubio se negaba
siquiera
a rogar, a suplicar, a poner en palabras el miedo
que
podía verse en sus ojos...
-Dime, rubio, si estuviera ahogando a Kyo, con mis
propias manos, en este mismo momento... rogarías
por
su vida?. Te rebajarías a ser mi perra?- La voz
de
Yagami era tan fría y tranquila
-Lo sabes... maldito-
-Si, lo sé, eso es lo que lo hace divertido...-
Obligó
a Benimaru a levantarse un poco, solo para
obligarlo a
aceptar un beso, la invasión de su caliente y húmeda
lengua...
La mano de Iori comenzó a deslizar el cierre del
traje, suavemente, mientras lo arrastraba hacia un
verdaderamente enorme sofá, tapizado en rojo
sangre...
-Eres tan condenadamente hermoso, y me
perteneces...-
Susurró en su oído.
-Dilo, admité que me perteneces-
-Nunca... bastardo-
El Yagami sonrió, estaba esperando eso, estaba
esperando ese reto, esas palabras...
-No importa si no lo dices...- Se lamió los
labios
provocativamente, y luego lamió los de Benimaru
-Lo
sé... así como se que todo esto está exitandote
más de
lo que puedes soportar... puedo sentirlo en el
calor
de tu piel, en la desesperación de tu respiración-
Comenzó a morder su cuello marcándolo
-En como intentas reprimir tus gemidos... en tus
manos
aferrando mi cabello y pidiéndome que continúe...-
La
lengua roja se deslizaba ya por su pecho...
-Pero no te daré ese gusto... no te daré lo que
deseas, hasta que no grites mi nombre, hasta que
no
ruegues por mi toque...-
Finalmente el pelirrojo se levantó del sofá y se
quedó
allí mirando a Benimaru, completamente desnudo y
exitado.
Continúa
capítulo 8