PASIONES
Fanfic por Cristal
Capítulo 5: Posesión
 
"Me perteneces y siempre lo harás, no hay para tí escape posible, y no mientas, te agrada"
 
Cristal
 
Iori finalmente había vuelto a obtener lo que quería y
de yapa había conseguido huimillar de tal forma al
moreno que tardaría bastante en recuperarse.
Sonrió perversamente, en realidad estaba disfrutando
todo esto, mucho, más que cualquier batalla que
pudiera tener con el Kusanagi.
Miró a Benimaru que aún lo miraba con rabia, le sonrió
dulcemente y luego tomó la cadena para de un jalón
tenerlo a su merced.
-Deja de mirarme así minino-
-Dijiste que liberarías a Kyo si te daba lo que
querías, yo ya cumplí-
-Yo dije que quizá lo liberaría... y además aún no me
has dado lo que deseo-
-Y qué es lo que deseas?-
-Tu completa humillación. Quiero que me obedezcas como
nunca has obedecido a nadie-
-Quieres que te pertenezca, en pocas palabras-
-Nunca mejor dicho-
-Pero no me amas, ni siquiera me deseas-
-Te equivocas en ambas-
-Deja a Kyo en libertad- Y no era un ruego
-No- Dijo tranquilamente, nadie le daba órdenes a él.
-Por favor?-
-Por qué lo haría?-
-No quiero que el sufra-
-Lo amas?-
-Lo matarías si te dijera que sí?. Lo liberarías si te
dijera que no?-
-Crees que puedo responderte algo que no sea una
mentira?-
Benimaru se calló un momento, en realidad responder
era una trampa mortal y lo sabía.
 
Iori se levantó de la cama y se dirigió hacia el baño.
Asustado por lo que podría suceder Benimaru corrió
tras él.
El Yagami sonrió, tomó la correa y obligó a Benimaru a
arrodillarse a su lado mientras miraba a Kyo que lo
miraba con odio, quizá por primera vez desde que se
conocían.
-Y aquí el más arrogante de mis enemigos...- Iori
sonrió malvado y se metió dentro de la ducha,
parándose justo en frente de Kyo. -Sabes lo que
pasaría si de repente llamara a tu padre y le dijera
que viniera a buscarte?. O mejor aún, si te marcara
con mi sello y luego lo llamara?-
-Maldito-
-Gracias, Kusanagi, hermoso halago viniendo de tí-
El moreno cerró sus ojos humillado hasta el tuétano y
preocupado por su amigo Benimaru y por el mismo.
-Qué es lo que quieres Yagami... qué es lo que de
verdad quieres?-
-A él- Señaló a Benimaru -Para mí unicamente, y a
tí... viviendo toda tu vida total y completamente
destruído, incapaz de pelear siquiera con una mujer,
recordando toda tu vida que no supiste defenderlo, ni
a tu honor-.
-Cómo es que llegaste a odiarme tanto?-
-Porque siempre tuviste lo que a mí se me negó-
-No fue mi culpa lo que nuestros padres decidieron
hacer con nosotros!-
Benimaru se levantó lentamente, pero el pelirrojo lo
vió y jalando de la correa lo obligó a acercarse a
ellos, y a regresar a su posición anterior.
-No me he olvidado de tí mascota... dime que te parece
que haga con él?-
-Déjalo en libertad-
-Y qué recibiré como premio si lo hago-
-Me iré contigo. Ya no intentaré huir- Juró Benimaru
bajando la cabeza.
-Beni no le des el gusto!-
-Lo siento Kyo-chan, tengo que salvarte- Susurró con
dolor en la voz.
-No es hermoso esto Kusanagi? Te arranco el corazón
sin derramar una gota de sangre...-
-Suéltame y peleemos como hombres...-
-Tu no eres digno de pelear conmigo, ni siquiera eres
un hombre Kusanagi, eres un estúpido cobarde...-
Susurró Iori mientras lo soltaba, entonces golpeó a
Kyo en la nuca dejándolo inconsciente.
-KYO!!!-
-NO te preocupes por él solo lo dormí. Ahora ve a tu
cuarto y junta todo lo que quieras llevar, todo. Luego
nos iremos de aquí-
Benimaru caminó hacia el cuarto dejándo solo al
pelirrojo con el moreno.
-Entiendo lo que viste en él, sabes?. Es hermoso, es
retador, tiene orgullo, tiene todo lo que tú no... al
menos el es exitante... y ahora es mío- Susurró Iori.
Sacándo su collar de su cuello lo aplicó con fuerza al
pecho de Kyo eh igual que lo había hecho con Benimaru
lo marcó.
-Ahora tendrás que ocultar esto a tu bella familia...
me perteneces... y te destruiré-
 
Cuando Benimaru entro en elbaño cargado un bolso pudo
oler claramente el olor de la piel chamuscada, vió al
pelirrojo sonriendo y entonces supo que era lo que le
había hecho a Kyo.
-MALDITO!- Aulló arrojándose contra él.
-Tonto- En una toma rápida Iori lo arrojó al suelo y
se le sentó encima, impidiéndole cualquier movimiento.
-Ahora el también me pertenece, y si quieres que lo
mantenga en secreto y libre del castigo que su familia
le impondría, tendrás que cumplir con tu palabra,
puesto que si tu te me escapas será a él a quien venga
a reclamar-
Varias lágrimas se deslizaron por las mejillas de
Benimaru que ya no podía soportar tanto dolor y
humillación.
-Vamos mascota, es hora de irnos a casa- Comunicó el
pelirrojo en tono frío mientras se levantaba y lo
jalaba de la correa que al parecer pensaba mantener
sobre su cuello.
En el auto, el rubio se dedicó a mirar por la
ventanilla todo el camino, ahora realmente, pensó, el
pelirrojo había logrado destruírlos a ambos, había
logrado su cometido... la venganza siempre es tan
dulce...
 
Continúa capítulo 6