PASIONES
Fanfic por Cristal
 
Capítulo 4: Fuera de control
 
"Algunas veces, no podemos hacer nada por detener nuestros impulsos, y en otras
no queremos hacer nada..."
Cristal
 
Ahora estaba sobre la cama, Iori se había metido en el baño y se podía escuchar
claramente que estaba duchándose.
Se levantó lentamente procurando no hacer ruido dispuesto a irse.
-Ven aquí minino- LLamó Iori con su fuerte voz masculina desde la ducha.
Benimaru caminó decididamente hacia la puerta cuando de repente cayó al suelo...
al mirar hacia sus tobillos vio enroscado en ellos el látigo del pelirrojo, y el
estaba vestido solo con una bata de baño negra con las iniciales IY en dorado,
justo sobre el corazón.
-Ven aquí, ahora, minino- La vos sonaba extrañamente peligrosa.
Benimaru lo miró fríamente y con lentitud se sacó el látigo. Se levantó y fue
acercándose lentamente hacia Iori.
-Dime Yagami, tanto te exito que no puedes quitarme las manos de encima?-
Iori sonrió y tomándo a Benimaru de la nuca brutalmente lo acercó hacia él, con
sus dientes mordió el labio inferior del rubio hasta sacarle sangre y luego
tomársela.
-Eres una imitación barata de vampiro- Le dijo retadoramente
-Y tú eres mi mascota, una que está portandose muy mal-
-Y qué harás? Castigarme?-
-Por supuesto, tengo que domesticarte-
-Sabías que a un gato no se le pueden cortar las uñas? Y que los felinos aún en
cautiverio no pierden el instinto salvaje... no vaya a ser que te creas que lo
controlas y de repente te encuentres con que te ataca-
Iori sonrió misteriosamente, luego lo soltó y lo dejó irse...
-Solo recuerda que tuviste la oportunidad de hacer las cosas bien y elegiste
tener problemas-
 
 
 
Kyo no podía sentirse más angustiado, había dejado al pelirrojo solo con su
amigo Benimaru. Es solo que por un momento se sintió tan traicionado y humillado
por ambos que deseó que se las arreglaran solos.
De repente el sonido del teléfono lo sacó de sus propios pensamientos.
-Hola viejo-
-Kyo, quiero que te despidas de ese amigo tuyo, Benimaru. Me he enterado que el
pertenece a Yagami. Que es su mascota-
La ira ardió en el cuerpo del Kusanagi mucho más fuerte que el calor propio de
sus llamas rojas.
Así que su amiguito Benimaru y el pelirrojo se "Entendían"... y el sufriendo por
que Iori pudiera hacerle daño!.
-No te preocupes viejo...- Luego colgó el teléfono y se dirigió al apartamente
del rubio.
Abrió la puerta con su llave e ingresó silenciosamente. Encontró a Nikaido
acostado sobre la cama, con los ojos cerrados, pero despierto.
-Así que tú y el pelirrojo... se entienden no?. Cuánto hace que me engañas con
él!- Gritó Kyo encendiendo sus llamas... y si no fuera porque Benimaru supo
reaccionar hubiera ganado un rostizado instantáneo.
-El y yo, no "nos" entendemos! El solo está usándome!-
Kyo avanzó hacia el y tomándolo por el cuello lo obligó a levantarse del suelo,
luego lo arrojó hacia la cama.
-Aún me debes mi noche- Dijo fríamente.
Comenzó a tratar a Benimaru brutalmente, mordiendo sus labios ya heridos por el
Yagami, depojándolo de su ropa a tirones... pero al escuchar que el rubio
lloraba se detuvo un segundo.
-Según lo que he oído decir debería agradarte que te traten así, después de todo
eres su mascota... su linda y bien entrenada mascota.
Si querías ese tipo de diversión... por qué demonios no me la pediste a mí!-
Preguntó furioso mientras lo mordía en el cuello y el pecho con saña.
-No hagas esto Kyo... por favor...- Benimaru cerró los ojos y de repente, todo
movimiento cesó. Nikaido abrió los ojos lentamente y vió al moreno quieto
simplemente mirándolo, con algo de ira y dolor en su mirada.
Finalmente Kyo comenzó a llorar desesperado por la idea de lo que había estado a
punto de hacerle a su amigo.
Entonces Benimaru lo besó, solo intentado consolarlo y como una cosa lleva a la
otra, al poco rato los besos se hicieron más profundos, las manos comenzaron a
acariciar los torsos y lentamente a descender hacia los pantalones...
-Ya es la segunda vez que te digo que le quites las manos de encima, Kusanagi-
Kyo y Benimaru se separaron y vieron apoyado en la puerta del dormitorio,
vestido con una chaleco de cuero negro y unos pantalones de algo parecido a
cuerina negra ajustadísima a Iori Yagami, el pelirrojo además sostenía el látigo
al que rapidamente le estaba tomando cariño.
-O tal vez estas buscando convertirte en mi otra mascota?- Iori avanzó hacia
ellos hasta quedarse a un paso de la cama -Podría hacerlo sabes, podría marcarte
del mismo modo que lo hice con él y ni siquiera tu familia querría volver a
verte-
Kusanagi se levantó de la cama y caminó hacia el pelirrojo con furia en la
mirada.
-Cállate!. Benimaru es mío, tu solo marcaste su cuerpo, el sigue perteneciéndome
a mí!. O acaso él se te ha entregado libremente?- Preguntó con una sonrisa en el
rostro, seguro de la respuesta del otro luchador.
-Las marcas en su cuerpo lo hacen mío, y tú lo sabes, en realidad creo que estas
celoso... o crees que no me doy cuenta de la forma en la que me miras cada vez
que nos encontramos? Crees que no me he dado cuenta de las veces que has mirado
mi cuerpo con deseo?. Si pidieras las cosas Kusanagi, quizá hasta podría darme
un tiempo para tí- La burla en las palabras del pelirrojo fueron demasiado para
él, que le arrojó un puño directo al rostro, pero Yagami lo detuvo con su mano.
-Me das risa Kusanagi, ni siquieras eres lo suficientemente hombre-
-Y tu sí?-
El moreno se había alejado unos cuantos pasos cuando le llegó la respuesta:
-Yo soy quien tiene el látigo- Y en un segundo el látigo del pelirrojo envolvía
su cuello ahogándolo.
El grito de Benimaru fue estridente.
-No le hagas daño por favor!!!-
 
 
Continúa capítulo 5