Pasión y crueldad
Fanfic por Cristal
Capítulo 2: El regalo
-Están divirtiéndose?- Preguntó con tono frío parándose
al lado de la pareja.
Terry miró a su primo aterrado, y de inmediato se separó
del rubio, dejándole el
puesto al Yagami, después de todo era el líder, y el más
fuerte de todos los
pelirrojos.
Benimaru lo miró marcharse con desagrado y con
desprecio, no podía evitar darse
cuenta que Iori era el único en aquella sala que se
atrevería a hacer lo que
quisiese, y que fuera de él ninguno valía demasiado,
ni siquiera el cobarde que
lo acababa de abandonar.
*Y eso que pensaba irme con él esta noche* Pensó con
una pequeña sonrisa.
Antes de que se diera cuenta el pelirrojo lo había
envuelto entre sus brazos,
casi con delicadeza, pero cuando quizo apartarse se
encontró con que esos brazos
eran una prisión.
*Terciopelo y acero...*
El contraste era maravilloso, la mirada era dura y enigmática,
y la sonrisa
malvada.
-No te diviertes?- Preguntó de repente
-Bueno, realmente no veo aquí mucha variedad... y tu
acabas de espantar al único
en esta fiesta que valía la pena-
-Terry es un cobarde.
Al menos podría haber peleado por tí, si te deseaba-
Luego sintió que lo
apretaban con un poco más de fuerza y volvió a sentir
la boca del Yagami cerca
de su oído -Yo lo haré- Baja y sensual, pero cargadas
de algo oscuro y
atemorizante, era en realidad un resumen del mismo
Yagami.
Una lengua en su oreja, apenas rozando, dejándole en la
piel el deseo de sentir
un poco más, sentir esa lengua en todo su ser...
Debía huir de inmediato, antes de que comenzara a
pensar en el Yagami y él, en
la cama...
No era el momento, y definitivamente no era la persona,
porque aunque parecía
estar mostrándole que le deseaba, no sería solo un
plan para lastimar a Kyo?.
-Tengo que estar en otro sitio en 15 minutos, si me
disculpas...- De algún modo
eso enfureció al otro, pudo sentirlo.
-No, no te irás...- No más amabilidad.
Benimaru sintió un escalofrió que recorrió toda su
espina.
-Después de todo- Alzó la voz apenas -No querrás
perderte tu regalo, cierto?-
-Mimimi... regalo?-
-Así es... estuve mucho tiempo pensando en él...-
Ahora su sonrisa era
nuevamente malvada.
-Ven...-
Tanta sutileza, tanta pasión... tantas promesas en una
sola mirada...
Y lo condujo con facilidad, sin resistencias hacia una
zona central, una
esquina, donde había un enorme cortinado.
Todos los presentes detuvieron sus acciones y la música
desapareció.
El silencio y la expectación se hicieron palpables.
Benimaru tragó saliva.
Iori llevó su mano izquierda a un cordón de color oro,
grueso, como para hacer
ademán de tirar de él, pero luego pareció pensarlo
mejor y se lo entregó al
rubio.
-Es tú regalo-
Benimaru sostuvo el cordón por lo que parecieron ser
momentos eternos...
Quería y no quería saber que era lo que había detrás
de esa cortina.
-Vamos, hazlo-
Y dió un solo jalón... el cortinaje se corrió y el
cuerpo sin vida de su mejor
amigo apareció ante sus ojos, tal y como había estado
en el cuarto aquel...
Gritó sorprendido, era macabro!.
Luego cayó al suelo, de rodillas, agachó la cabeza y
comenzó a llorar, mientras
los pelirrojos de la sala aplaudían alegres.
Y luego escuchó su risa, esa risa que le decía que era
este el plan.
¿Pero por qué tuvo que meterlo a él en el medio, por
qué hacer que fuera quien
descubriera el cuerpo para placer de aquellos idiotas?
Y mientras el dolor se cernía sobre su ser, una sola
cosa quedaba en claro
Iori era el ganador indiscutible de la guerra de
clanes!.
Ya no habría Kyo nunca más, y ahora, el peso de la
traición que representaba
estar en ese lugar le atenazó la garganta.
Finalmente acabó desmayándose, por terror y dolor,
tener que contemplar al
moreno de esa forma!.
Y con una sonrisa malvada Iori lo tomó entre sus
brazos, ante la atenta del
resto de su familia.
-Él
es el elegido- Comentó, mientras desaparecía escaleras arriba con el rubio.
Siguiente