Pasión y crueldad
Fanfic por Cristal
Capítulo 1: La fiesta
Miró el sobre una vez más, tenía su nombre escrito en
letras doradas,
preciosamente escritas.
Se preguntó quien se lo enviaría.
Lo abrió pensando que se trataba de un fanático, quizá
una carta de amor?.
Pero cuando tomó la tarjeta y la leyó sus ojos se
abrieron con gran sorpresa, de
seguro era una mala broma... o no?.
"Está usted invitado a la fiesta que se dará en
la mansión Yagami el presente
día a las 23:30 hs.
Iori Yagami"
La invitación reflejaba perfectamnete a quien la envíaba,
conciso y al punto,
sin vueltas.
*¿Por qué demonios Yagami daría una fiesta?* Se
preguntó mentalmente, ese
pelirrojo antipático y creído no era precisamente
afecto a reuniones sociales,
de hecho era el ser más antisocial que había conocido.
*Habrá invitado a Kyo?. Si es así habrá pelea... y
por qué demonios estoy
pensando como si fuera a ir, yo jamás podría hacer
algo así!* Se reprochó
mentalmente, pero como todas las tentaciones en su vida
esta era irresistible,
imaginar un evento en el que el Yagami se viera obligado
a actuar como un ser
humano era como negarlo, demasiado prometedor.
¿Sería formal o informal?.
Bueno el no se daba con eso de los trajes y la
etiqueta... que fuera informal.
Por un segundo y medio, pensó en llamar a su mejor
amigo, preguntarle si también
acudiría, si había sido siquiera invitado, pero luego
decidió que mejor no
hacerlo, después de todo si como suponía, Kyo no iría...
a qué decirle que él
si?.
*No es como que lo estoy traicionando...* Se justificó
pobremente *Nosotros no
somos nada, no es como que le debo explicaciones, además
que sea mi amigo no
quiere decir que no puedo divertirme sin él*
Se dirigió al cuarto para tomarse el tiempo necesario
en seleccionar
cuidadosamente las prendas que usaría, y considerando
su enorme, realmente,
enorme guardarropas eso podía llevarle un buen rato.
No iba a comprarse ropas nuevas para una fiesta en la
que solo pensaba quedarse
5 minutos.
Finalmente decidió vestirse clásico: pantalón de
vestir ajustado pero al mismo
tiempo formal, polera negra que parecía una segunda
piel y un saco negro largo
de tela, porque hacía frío.
Decidió ponerse un poco de rímel negro alrededor de
los ojos, para darle
profundidad a su mirada celeste y colocarse lentes, unos
delgados, marco de
metal, casi invisible.
Cabello suelto, lacio.
Para terminar escogió un par de botas negras largas.
Condujo su auto hasta la mansión Yagami, allí dudó un
segundo más antes de
entregar la tarjeta al guardia vestido de traje.
Estacionó cerca, porque, no iba a quedarse, se dijo una
vez más.
Cuando entró, lo primero que notó fue que la casa
estaba decorada de color
púrpura, cortinas púrpura, adornos púrpura, manteles
púrpura, llamas púrpura en
la estufa centra... en fin ese color hasta el dolor de
cabeza.
-Un poco monocromático- Comentó en voz baja.
Al fijarme más notó la cantidad de "lunas",
en cuarto creciente, en cuarto
menguante, llena.
-Podría haber alguna luna nueva para variar-
Luego notó que estaba lleno de pelirrojos... más
claros, más oscuros... todos
Yagamis, todos.
¿A qué demonios lo habían invitado a él a una fiesta
"familiar" o lo que eso
fuera?.
Se le acercó un pelirrojo alto, vestido de jeans,
corbata y saco.
-Soy Terry, encantado ¿Quién eres tú?-
-Benimaru-
-Eres amigo de Iori-
-Algo así, sí- Comentó con una sonrisa.
El pelirrojo lo miró apreciativamente, de abajo hacia
arriba, con una sonrisa a
flor de labios.
-Pues eres verdaderamente hermoso...-
Benimaru sonrió, al parecer había oportunidades de
cazar algo interesante esa
noche.
-Y tu qué eres de Iori?-
-Soy un primo-
-Sí, hay un parecido en la familia-
Ambos sonrieron, en realidad la charla estaba
perfectamente de más.
-Bueno, me gustaría encontrar al anfitrión, o pensará
que no vine...-
-El está ocupado, dice que tiene una sorpresa para
todos nosotros, aunque
personalmente creo que solo está terminando de cerrar
unos negocios...-
-Pero su padre no debería hacer eso?-
-Cómo no sabes que Koji a muerto?. Iori es el líder
del clan, como siempre lo ha
sido desde los 18 años-
-Bueno, el Yagami no es precisamente comunicativo, me
disculpas?-
Y se fue alejando hacia un rincón, mientras asimilaba
información.
Yagami era su propio jefe desde hacía al menos dos años!,
entonces, por qué
continuar con la guerra de clanes?.
Tan distraído estaba que no sintió que lo jalaban
hasta después que ya estaba
encerrado en un habitación, contra la puerta con
alguien pegado a su cuerpo.
-Me alegra que vinieras- Susurró la voz del desconocido
en su oído, masculina y
grave...
-Quién demonios...?-
-No me reconoces, rubio?-
-IORI?!-
-Por qué tan sorprendido yo te invité, después de
todo...-
-No sabía que la invitación venía con pase libre a tu
cama...-
Podía sentir la risa del pelirrojo aunque no podía
verlo por la oscuridad del
cuarto.
-Tu siempre tendrás pase libre a ella, fiesta o no
fiesta...- Le dijo con los
labios pegados a su oído, para luego morderlo
juguetonamente.
-Qué ocurre pelirrojo, de repente no te gustan las
mujeres?-
-Me gustas tú, no?-
-Sueltame!- Ordenó de repente.
Qué demonios hacía coqueteando con el enemigo de su
mejor amigo, debió haberse
hecho caso y desaparecer con el tal Terry!.
-Deja de finjir rubio... me deseas-
Y tenía toda la razón, puesto que considerando que el
Yagami estaba de hecho
pegado a él, podía sentir perfectamente lo que ocurría
en su cuerpo.
-Quizá Iori, o quizá ya estaba así de antes,
considerando que antes de que me
jalaras estaba jugando con Terry...-
-Ese idiota te tocó?-
-No soy propiedad privada de nadie...-
Iori mordió su cuello, de algún modo arreglándoselas
para bajarle el cuello del
polero. Y luego comenzó a besar toda la piel en un
lento camino ascendente...
-Solo lo dijiste para disimular, no es así?.
Terry no te puso una mano encima, pero yo sí...-
Y uniendo acción a la palabra comenzó a recorrer su
torso...
Benimaru supo entonces que solo había una forma de que
lo soltara
-mmmmm... Kyo...- Gimió
El pelirrojo se alejó de él y le dió un fuerte golpe
en la mejilla que lo
desestabilizó y casi lo manda al suelo... pero supo
sostenerse del picaporte de
la habitación que estuvieran.
-Cómo te atreves a gemir su nombre!-
-Suenas celoso, o es que no eres tan buen amante como
creíste?.
Qué pensabas que comenzaría a llamarte a gritos,
diciendo cuanto te deseo?-
-Ve con cuidado rubia de juguete... puedes terminar
metido en un gran problema-
-¿Me dijiste "rubia de juguete"?.
Dime entonces Iori, qué se siente intentar acostarse
con una muñeca?- Y rió con
sorna.
La habitación quedó en silencio y el tomó eso como
una victoria.
Pero un segundo después estaba con el pecho contra la
puerta y el Yagami a sus
espaldas...
-Creeme- Atacando de nuevo su oído -Antes de que la
noche termine, gritarás mi
nombre, y me dirás cuánto me deseas...-
-En tus sueños, desquiciado-
-Allí también-
Y luego lo dejó irse. Después de todo no podría irse
de la mansión...
En cuanto la puerta se cerró la detrás del rubio la
luz del cuarto se encendió.
Allí colgando de una cadena que forzaba sus brazos
hacia arriba y lo dejaba
tocar el suelo en puntas de pie estaba Kyo!.
El pobre estaba golpeado terriblemente, y era increíble
que aún resistiera...
-Así que mi pequeña joya te desea, no?-
Kyo lo miró con todo el orgullo que pudo, que realmente
no era mucho,
considerando el estado en que estaba, solo en su rostro
tenía un ojo
completamente negro y el labio partido.
-Yagami...- Suspiró lastimeramente
-No, no... creeme si no fuera que realmente tengo que
matarte... me podría haber
tomado un poco más de tiempo, para divertirme de
verdad...
El orgulloso Kyo Kusanagi!-
Kyo cerró sus ojos por toda respuesta, estaba tan
agotado...
Iori se le acercó hasta quedar a pocos cms de él...
-Pero te haré un regalo Kusanagi... no dejaré que mi
clan te vea así, aunque esa
sería la mayor humillación, cuando te vean ya no te
importará...-
Una lágrima cayó lentamente, cosa que los sorprendió
a ambos, ninguno creía que
le quedaran ya lágrimas que derramar...
-Y pronto Kusanagi tu clan ya no existira, tu mueres sin
dejar herederos... y tu
primo ese tal Shaun es solo un idiota...-
-Yagami...- Susurró despacio, era el fin y lo sabía
pero no se iría de este
mundo sin haber dicho una última frase.
-Sí, pequeño Kyo?-
-Púdrete... en el infierno...-
Y murió... finalmente, ya no sentiría más dolor... el
pelirrojo había hecho de
sus últimas horas un verdadero infierno en vida, así
que el verdadero no podía
ser tan cruel.
-Ya he estado allí, Kusanagi, ahora te toca a tí-
Luego salió de la habitación, solo para encontrar a su
primo bailando con
Benimaru, uno contra otro...
*Bueno, mi pequeña joya, creo que es hora de mostrarte
que no puedes jugar
conmigo.
Voy
a hacerte ver la crueldad y la pasión con la que amo!*
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