Nuevos Lazos
Fanfic por Cristal
 
 
Capítulo 6: Cacería
 
 
Y el otro día llegó, Yagami pudo sentirlo igual que su
forzado compañero, después de todo, ambos poseían
cierto instinto.
Kage se despertó apenas había amanecido, listo para el
desafío.
 
 La puerta se abrió lentamente y la luz fue penetrando
con suavidad...
Benimaru abrió los ojos instintivamente y abrazó más
fuerte a Joy para protegerlo de cualquiera fuera el
peligro.
El extraño miró en silencio, celoso de que ese
desconocido fuera protegido con tanto celo.
 
 -No voy a hacerles daño, soy Kage- Dando por primera
vez a conocer su nombre.
Podía sentir la desconfianza en ambos y claro no podía
culparlos.
-Te preguntas por qué no puede generar electricidad?.
Es el collar que llevas en tu cuello- Cuidadosamente
no imprimió tono alguno en su voz.
-Tú eres nuestro enemigo?-
-Nuestro?- Había un poco de curiosidad en su voz, no
esperaba esa pregunta.
-De Iori y mío-
Lo molesto oirlo hablar de ese pelirrojo como parte de
su vida, decirle por su nombre, pensar en él.
-No, no soy tu enemigo-
-Qué quieres de nosotros?-
Eligió ingnorar la ofensiva palabra.
-Lo veras en un momento, me acompañarían abajo?-
Preguntó delicadamente, como si fuera una verdadera
invitación.
-Tenemos opción?-
-Claro que sí, siempre puedes decir que no, pero...
tal vez sea tu última oportunidad para ver a ese
pretendiente tuyo...- No podía evitar el desprecio en
su voz, ni ignorar al moreno entre los brazos del otro
como parte de todo el asunto, pero decidió que debía
actuar con calma.
Finalmente Benimaru se levantó del lecho y camino
hacia él, quien se corrió para permitirle cruzar la
puerta y llegar hasta la escalera, que bajó
delicadamente, con el pequeño a su lado.
  
Cuando vió a su amor en el piso de abajo al lado de su
antiguo amigo y atado, corrió a su lado, junto con
Joy, ignorando completamente a Kyo, que lo miró
herido.
Kage se sintió molesto, demasiado molesto, y les
arrojó una estrella ninja: una shuriken, que solo
debido a los rápidos reflejos de Benimaru e Iori no
logró hacer blanco, pero por la profundidad con las
que se clavó en la pared, supieron fue arrojada con
bastante fuerza y mortal precisión, la estrella brilló
iluminada por el sol, mostrando además el filo con que
contaba.
 
 -Aléjate de él!.-
El rubio se giró con rapidez, para enfrentarlo,
olvidando por un momento que no podía convocar su
poder eléctrico.
-De qué diablos me estás hablando?-
-Tú eres la razón por la que estamos aquí.
Ellos no tienen ningún derecho a reclamarte, a hacerse
tu dueño, a menos... que demuestren que te merecen más
que yo...- El extraño ser sonrió mirando a los tres
adultos y sus labios se curvaron en una sonrisa de
malvada satisfacción -En un duelo a muerte... solo
nosotros tres... sin reglas ni restricciones...-
Y a continuación arrojó algo hacia el suelo que
provocó una espesa cortina de humo blanco.
 
 Cuando Joy y Benimaru acabaron de toser ninguno de los
demás ocupantes se encontraba en la habitación o en
las inmediasiones como comprobó luego de un momento el
rubio.
-Espero que Iori no lo mate- Comentó entonces con una
preocupación inesperada.
-Quieres salvarlo?!- Preguntó el jóven sorprendido por
lo que creyó entender tras esas palabras.
-No... quiero asesinarlo con mis propias manos...
arruinó el momento más feliz de mi vida- Le contestó
con una voz que el otro nunca le había oído usar.
Pero al mismo tiempo se calló una razón más verdadera:
*Y al igual que la mayor parte de las personas me
trató solo como a un objeto o un premio al que ganar*
 
 -Joy, intenta quitarme el collar...- Pidió
amablemente, rogando porque no hubiera ningún truco
oculto en él que lastimara al pequeño.
El moreno supo que quizá había una trampa en el
collar, pero él debía hacer algo por ayudar a sus
padres!. Después de todo, se había visto con
situacions peores!.
Refrenando sus temores, para que el rubio no lo
sintiera temblar y lo detuviera, posó sus manos en la
traba del collar... nada ocurrió... continuó con el
curso de acción que había pensado... y al los pocos
minutos el collar quedaba en el suelo... igual que él
por una fuerte descarga recibida al soltar la traba.
 
-JOY!- Gritó preocupado, lo tomó entre sus brazos y se
alejó de la cabaña, apenas unos metros, algo le decía
que allí se desarrollaría el asalto final...
 
 En otro lugar...
El sitio era oscuro, demasiado poblado de árboles,
demasiado recargado, apenas unos rayos de luz
penetraban en el sitio... era un bosque? Una jungla?.
Alguno puede realmente decirlo?.
Iori supo casi de inmediato que su cuello estaba libre
del artículo que hasta ese segundo había impedido su
inmediata libertad, pero para asegurarse hizó el gesto
de arrojar una llamarada hacia un grupo de árboles...
y la magia ocurrió!, el grupo ardió prendiendo otros
árboles, y pastos... llenando el lugar de un humo
entre gris y negro, un humo, que sospechaba seria
mortal de permanecer aspirándolo por mucho más...
Con una calma que nadie esperaría en un ser así se
alejó caminando tranquilamente, después de todo
adivinaba, el ser extraño iría primero por Kyo, que
era la presa verdaderamente sencilla, y luego por él.
 
 Kyo se encontró frente a frente con el desconocido,
que lo miraba con desprecio en sus ojos, uno que no
podía disimularse de ninguna manera...
-Al menos ese pelirrojo tiene cierto instinto, cierto
orgullo, tu no eres nada- Afirmó despectivamente.
-Idiota!- Gritó molesto, parándose -Tú no eres nada!
Aprende lo que es de verdad un Kusanagi!- Le arrojó
una llamarada directo al rostro, quería acabar con esa
mirada, pero solo logró una burla peor, cuando el ser
saltó simplemente y aterrizó a sus espaldas...
-Crees que ese truco tan burdo funcionaría con un
ninja como yo?-
Lo empujó hacia adelante.
-Seria tan sencillo matarte que casi me da lástima!-
Ahora se burlaba
El moreno se volvió y corrió hacia él, listo para
quemarlo en cuanto hiciera contacto... el problema
era, qué pasaba cuando no lo hacía?. Se quedó mirando
hacia los lados, totalmente perdido, sus llamas
esperando una orden, un blanco, un contacto...
De repente se inclinó hacia adelante y escupió
sangre... un fuerte dolor en su espalda se comenzaba a
manifestar... una daga...
-Merecerías que dejara que te desangraras aquí- Sintió
el arma retirarse de su cuerpo... -Pero te lo dije, me
das lástima...- Y le cortó el cuello...
Morir así, era deshonroso... pero supo que esta vez no
habría oportuno rescate ni nada... y en un segundo,
había dejado de pelear... ¿No sería mejor así?
 
Kage sonrió ante el cuerpo de su primera presa.
-No valía realmente nada... ahora voy por tí Yagami...
y luego mi premio...-
Su confianza en sí mismo siempre había sido
justificada, cómo podía siquiera pensar en perder?.
 
 
Continúa capítulo 7