Saludos
Cristal
Nuevos lazos
Fanfic por Cristal
Capítulo 3: Enemigos
En otro lado de la ciudad un Kusanagi miraba molesto el reloj de
pared, contando los minutos que faltaban para que el pelirrojo se
encontrara con él y sostener el duelo que decidiría el futuro de sus
clanes.
El lento tic-tac del reloj parecía acompasar su respiración y el
sonido de su corazón.
No estaba nervioso, después de todo era una especie de vieja rutina.
*Una que finalmente debe acabar!* Pensó firmemente.
Era uno de los rincones más oscuros de Osaka, por qué?, bueno las
suyas no eran nunca peleas limpias, así que mejor evitar que algún
pobre extraño tropezara con ellos.
Sonreía triste, pero por otro lado, casi podía sentir el alivio de
acabar de una vez con todo, decidir finalmente cuál de ellos merecía
la pena de seguir existiendo.
-Viniste...- Comentó el moreno observando a su contrincante, parado
allí, imponente como siempre, vestido con su ropa de combate
habitual, pero había algo extraño allí, algo que no terminaba de
cerrar... esa sonrisa en su rostro, que era relajada, casi de
felicidad...
-Es mi obligación como Yagami y tú lo sabes... aunque me pareció
curioso que fueras tú quien solicitara mi presencia... tan dispuesto
estas a morir?- La sonrisa ahora era maliciosa, con un brillo cruel
en los ojos.
-No, Yagami, tú eres quien va a morir... tú eres quien asesinó a
Benimaru!-
-Uh?-
-No te hagas el inocente... lo arrancaste de mi lado y te lo
llevaste!. Sabías que no podría tocarlo una vez que lo hicieras tuyo!-
-Así que ese es el motivo... estás celoso?- Sus ojos brillaron -Antes
de que mueras completamente te contaré todos los secretos que ese
precioso me confió...-
-Kisama!!!!!!!- Gritó mientras corría hacia él con las llamas
crepitando en sus manos dispuesto a conectar el primero de los golpes.
Pero fue él quien lo recibió, sin siquiera saber de dónde había
venido... no dolía como las llamas púrpura en su piel, era un dolor
diferente... el golpe de la electricidad!.
Desde el suelo donde había caído, dejó escapar unas lágrimas, luego
apoyando las manos contra él se levantó rápidamente dispuesto a
enfrentar al nuevo atacante...
-Beni-chan?- El dolor en su voz era mucho, la decepción y la traición
lo golpearon.
-No te atrevas a tocar a Iori- Advirtió el rubio gravemente.
No parecía él, apreció el moreno, vestido de negro, completamente,
incluso los guantes que sin embargo mostraban sus hermosas garras...
Los ojos tan fríos... los cabellos ondulados...
El Yagami en un primer momento se había molestado por la intrusión,
pero viendo a su ángel allí... el ángel caído, no podía dejar de
sonreír.
-Beni, cómo puedes?!.
Me traicionas, y ahora lo defiendes!!!- Incredulidad ahora.
-Qué esperabas Kyo?.
Además no lo estoy defendiendo a él, te estoy salvando a tí!.
Iori te matará sin dudarlo, yo solo te aturdí-
-Eso no es un consuelo...-
-Es el último regalo que le hago a nuestra amistad... si vuelves a
retar a Iori, o a intentar hacerle algo, seré yo quien te destruya...-
El pelirrojo no podía creer lo que oía, en realidad estaba tan
anonadado como el moreno, solo que sabía finjir mejor, y luego de
dedicarle una sonrisa de despectiva victoria a Kyo caminó hacia su
koi, lo abrazó dulcemente y juntos se alejaron del lugar.
Caminaron en silencio, hasta haberse alejado lo suficiente.
-Qué fue eso?!- No estaba demasiado molesto, pero quería dar esa
apariencia.
-Lo que dije, el último regalo a la amistad que compartimos...- Tragó
saliva despacio, sabía que lo más difícil era lo que iba a decir
ahora - Yagami... lo dije en serio, el único que tiene derecho a
matar a Kyo a partir de ahora, soy yo!-
-No tendrías el coraje de hacerlo-
-Creeme, por Joy te asesinaría hasta a tí- Había tanta seguridad que
el pelirrojo supo que hablaba en serio... pero qué había querido
decir con lo de Joy?.
-Qué quisiste...?-
-Esta mañana, intentaron secuestrar a Joy... y eran ninjas Kusanagi-
El pelirrojo lo miró seriamente.
-Dónde está él?!-
-En casa, a salvo... lo dejé durmiendo en nuestro cuarto-
-Gracias-
-Iori... el es mío también, no es cierto?- Había tanta inseguridad...
*De tigre a gatito... me gusta eso!*
-Por supuesto que sí, creo que eres la primer persona después de mí
que lo ha amado en serio...-
-Puedes apostar eso!.
Sabes... creo que quizá hasta me convenzas de pasar por el civil...
con tu poder, quizá nos dejen adoptarlo legalmente... qué dices?-
Esa era la sonrisa seductora que ponía cuando quería lograr algo...
Iori sonrió, por una vez la estaba dedicando para algo que no era
exclusivamente su beneficio...
Cómo el Yagami se tardaba demasiado en contestarle decidió que no era
buena señal y que debía insistir en las razones por que que aquella
era una gran idea.
-Podríamos darle una verdadera familia, algo más estable, creo que
eso también le generará más confianza en sí mismo, no que no la
tenga, pero tu sabes, el hecho de confiar en alguien y...-
-Beni... BENI!-
Finalmente logró que se callara y lo escuchara.
-Qué?- Había lagrimas a punto de escapar allí?.
-Gracias.
Es la mejor idea que te eh escuchado... después de decir que vivirías
conmigo por supuesto...- Y estaba a punto de besarlo, pero el rubio
se le escurrió entre los brazos...
-En serio?!-
-Tengo que contárselo!.
Y por supuesto cancelar el plan B...- Comentó risueño como al pasar,
mientras aumentaban la velocidad de sus pasos...
-Cuál plan B?!-
-Lágrimas... de tu pareja... y tu pronto a ser hijo!- Y echó a
correr...
Atrás el Kusanagi los veía alejarse, con el dolor pintado en sus
facciones, ya no podía engañarse, Benimaru no había sido secuestrado
u obligado, había elegido libremente a ese... Yagami.
Detrás suyo una figura emergió de las sombras y se quedó observándolo.
Se preguntó cuánto tardaría en sentirlo, después de todo no parecía
especialmente atendo a su alrededor...
Se movió silenciosamente hasta quedar a sus espaldas...
Cuando la aguja entró en su cuello, ese fue el tiempo...
Solo quedaba uno, el descendiente de la Luna... bueno ese llevaría un
poco más de trabajo, lo había estado observando, por ahora lo mejor
sería esperar a que las cosas se calmaran.
-Debido a tu estupidez estaran demasiado atentos en los próximos
días!- Murmuró enojado, hacia el desmayado luchador, mientras lo
levantaba descuidadamente del suelo, después de todo, el jóven no iba
a quejarse, no es cierto?.
*Es lo bueno de ser una sombra para todos... nadie te teme... hasta
que acabas con ellos...* Pensó mientras lo acomodaba sobre su hombro.
Y se alejó moviendose a una velocidad simplemente impresionante.
Para cuando arribó a su destino, sin embargo había oscurecido,
depositó el cuerpo del moreno en el suelo de lo que parecía una casa
o una cabaña y lo encadenó a una pared, de la que colgaban varios
pares de esposas, después lo colocó un collar con extraños símbolos
alrededor del cuello.
*Así no podrás escapar... ni serás peligroso...*
Después subió una escalera y entró en una habitación solo había una
cama y sobre ella una fotografía... un luchador rubio sonriendo con
coquetería.
Tomó la foto entre sus manos, delicadamente.
Ese era el trofeo por el que pelearían... una lucha a muerte, donde
solo uno lo tendría finalmente...
Y a una inmensa cantidad de poder...
Continúa
Capítulo 4