Luna Nueva
Capítulo 8: Pasan los meses
Finalmente los meses comenzaron a pasar con una terrible
lentitud... amo tanto
como odio eso, es que aunque quiero poder recordar cada
segundo de todo esto, no
puedo evitar sentirme molesto casi diariamente...
Aunque para compensarme... Iori es tan dulce me besa en
los labios suavemente,
me abraza, me dice que soy hermoso, que me ama...
Es genial despertar a su lado y que esté ahí... creo
que me está agradando la
idea de ser madre... o padre o... bueno no sé realmente
que es lo que voy a ser
y eso me tiene muy amargado... mucho.
Estoy en el dormitorio, es de noche y estoy sin sueño...
de repente pienso que
no quiero ser el único, ni sentirme solo.
-Iori!- Exclamo de repente sacudiéndolo, acaba de
ocurrirseme algo que de seguro
aliviará mi malestar.
Además creo que solo se está finjiendo estar dormido
para no cumplir con mi
pedido!.
Eso no es justo soy yo el que está sufriendo!
-Iori!-
-MMMmmm...-
Lo lamento yo eh jugado esto antes...
-Iori... esto es demasiado importante!.
Despierta!!!!!!!!- Aullo en su oído
finalmente
-Qué?! Qué ocurre?!- Se levanta de la cama
sobresaltado dejando medio cuerpo
afuera... y guau!... se ve genial así!.
Todo en alerta y listo para cuidar de nosotros... de mí
y del bebé...
Sonrió ante ese pensamiento y me sujeto el vientre,
entonces noto su mirada que
cambio a una amorosa... y el también lleva su mano
hacia mí...
Es mi momento!
-Quiero más helado, ahora!-
Me mira incrédulo, no sabe si me burlo de él o hablo
en serio, pero no... hablo
demasiado en serio.
-Eso era lo "muy importante"?-
-Sí, qué creías?-
Me mira molesto, al menos no seré el único que sufra
en esta pequeña empresa de
nueve meses... me da risa, pero mejor no se lo dejo
ver...
Por qué estoy cambiando mi temperamento tan a menudo?
-Olvídalo. Además tu eras el que no quería engordar,
te estoy cuidando-
Se da vuelta para volver a dormir.
-IORI!!!!!! Quiero helado...- Como no parezco conmoverlo
comienzo a
lloriquear...
-Demonios!-
Pero al final levantó el teléfono y ordenó más
helado... después se dió vuelta
para abrazarme...
-Beni... no podrías tener tus antojos entre las 9:30 y
las 21:30?-
-Lo sabía!- Lo aparto de mí bruscamente -Sabía que no
cumplirías tu palabra!.
Me dijiste que me darías lo que quisiera en cualquier
momento del día o de la
noche...-
Me salgo de la cama, y me cubro con una bata...
-Cómo se nota que no eres tú el que está en mi
estado... y estaré así por siete
meses... por tu maldita culpa!- Estoy gritándole y no
me importa.
-Beni... no quiero decir que molestes, pero necesito
descansar de tanto en
tanto-
-Y yo no?. Por si no lo sabes el descanso es una parte
importante del embarazo!.
Pronto el bebé comenzará a patear y yo me podré como
piñata de cumpleaños y tu
no querrás ni verme y entonces...-
Ya ocurrió de nuevo, estoy llorando a mares, mientras
mi cabeza me presenta una
muy poco amable imagen de mi mismo en un tiempito más...
-Beni... Beni... amor, ven...- Me está extendiendo sus
brazos?.
Si creo que lo está haciendo, no puedo creerlo, el
quiere reconfortarme!.
Me siento en la cama de su lado...
Pero bajo la cabeza mirando la alfombra...
-Cariño... nada de eso que describes pasará... bueno
si, eventualmente el niño
pateará, pero de lo demás, no hay forma que dejes de
parecerme hermoso!-
-Qué fácil es decirlo ahora!.
Pero mi cintura ya tiene al menos 12 cm. más con todo
lo que he comido!-
-Amor, te ves fantástico!-
-No es cierto!-
-Claro que es cierto... mírame- Al decirlo me levanta
el menton y me hace mirar
sus increíbles ojos... tan extraños. Su mirada es
dulce, una mirada que uno no
asociaría con un Yagami ni en un millón de años!.
En sus ojos me dice que me ama, que realmente desea
esto, nuestro fantástico
bebé... es que con lo padres que tiene no puede menos
que ser maravilloso...
El pensamiento y la calidez del Yagami me hacen sonreír...
-No más inseguridades?-
-No, no más- Por ahora no más.
Ya pasaron cuatro meses... no puedo creerlo, ni siquiera
cuando el almanaque me
lo confirma.
Estoy parado frente a un espejo, uno grande,
maravilloso, que el pelirrojo trajo
luego de nuestra última pelea, dijo que para no pudiera
evitar ver lo hermoso
que soy.
Pero ahora no puedo dejar de notar la cantidad de kilos
que subí, ni que mi
figura se ha definido bastante más, ya no puedo dudar
de lo que Iori dijo.
El pequeño ser en mi interior está disfrutando de
demostrar su presencia y mi
pelirrojo no puede estar más feliz.
Aunque tan hermoso como es sentir al niño, es muy
molesto la cantidad de veses
que debo ir al baño y las fatigas que me atacan... no
puedo esperar para
sentirlo en mis brazos.
Escucho entrar al pelirrojo en nuestro cuarto, este es
el que finalmente
escogimos, al lado de su estudio, porque ese es el lugar
donde pasaba la mayor
parte del tiempo, aunque lentamente comenzó a pasar más
tiempo conmigo y con el
bebé.
-Iori...-
-Si mi amor?-
Todavía siento un escalofrío cuando me llama así, es
que no me creo del todo lo
que dice que siente, aunque el dice que me entiende que
sea tan desconfiado.
Lo que más le agradezco en el mundo es que jamás
menciona mi pasado, ni al
Kusanagi y la guerra que aún mantiene con él, ahora en
el mundo de los negocios,
después de que sus respectivos padres murieran.
Aun recuerdo que el día que me lo enteré no pude sino
alegrarme, con los viejos
muertos ellos toman el destino en sus manos.
-Iori, el bebé quiere escucharte cantar-
Me mira con una sonrisa cómplice.
-Ah si?-
-Sí, sí...-
-Y qué es lo que el bebé quiere escuchar?-
-Lo que tu quieras cantar, quieres venir aquí?-
Pregunto señalando mis pies.
Porque ya estoy sentado en la cama. Se arrodilla a mi
lado y su voz es
maravillosa aún sin su banda, ni micrófono...
Otro problema, no soporto los sonidos fuertes, por lo
que nuestra casa es muy
poco ruidosa.
El tema acabó y me mira decidido... oh. oh. Se qué es
lo que se viene... y es la
única parte que odio de cuando está conmigo.
-Tienes que tomar la leche- Dice seriamente, preparándose
para la pelea que sabe
que viene.
-Pero sabes que no puedo soportarla!-
-El pequeño Alejo la necesita!-
Lo miro con ojitos brillantes. Hace tres semanas descubrí
que la sola mensión de
la leche me hace vomitar, pero él insiste en que debo
tomarla por el bien de
nuestro hijito, Alejo, el nombre lo elegimos en una
noche de esas que no
recuerdo.
-Por favor hoy no!-
Acordamos que solo la tomaría tres veces por semana...
y el muy maldito me
controla que cumpla!
-Benimaru!-
-No te enojes Iori, pero por favor... ya tomé los dos
vasos que me corresponden
el lunes y el jueves!-
-Tres Benimaru!.
Por todos los cielos hasta no hace mucho creí que
terminaríamos con la provisión
de leche de todo el planeta-
-Pero...- Llanto -Un chico embarazado...- Llanto -Tiene
derecho...- Más llanto
-A cambiar de gustos!- Llanto libre...
Y por su mirada se que nuevamente me eh salido con la mía,
por lo menos por hoy.
Cómo premio por ser tan fantástico le doy un
encantador beso en los labios.
En fin, no puedo dejar de pensar, mi embarazo transcurre
lo más normal posible,
dentro de lo que para dos hombres como nosotros es
posible que haya normalidad.
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