Luna nueva
Fanfic por Cristal
Capítulo 1: Noche extraña
Mi club favorito. Mucha música, mucho alcohol, muchas
posibilidades de
conquista.
Esta noche realmente siento la necesidad de encontrar
algo que valga la pena.
Puedo sentir las miradas de gran cantidad de
concurrentes, después de todo,
muchos conocen mi fama, muchos se han acostado conmigo y
rogado por repetir la
experiencia, otros simplemente desean intentarlo.
Hoy luzco las prendas que más me gustan: camisa negra
transparente y un pantalon
de cuero negro con un cinturon plateado, que Kyo me
regaló alguna vez para mi
cumpleaños.
Toda mi ropa muestra generosamente mi anatomía.
Me muevo lentamente para que puedan apreciarme, sonrío
a todos y comienzo a
seleccionar la presa.
Entonces lo veo en una esquina. Me está sonriendo. Al
parecer me reconoció en
seguida, sonrío para demostrarle que no me sorprende,
aunque no sea cierto...
Le veo levantar su vaso en un brindis mudo y luego
hacerme una seña para que me
acerque... por qué no?.
-No te tenía por estos ambientes, Yagami- Comienzo
utilizando mi tono de juego.
Después de todo, es uno de los platos más apetecibles
del día.
-Pues yo sí sabía que te encontraría aquí-
-Me buscabas?. Me siento honrado- Comento exageradamente
con mi mejor sonrisa de
conquista, y teatralmente me llevo una mano al pecho.
El sonríe y me invita un trago.
-Estás de cacería esta noche?-
-No rubio, no estoy de cacería, ya cazé a mi presa-
-Debo interpretar que esa presa soy yo?-
-Además de bonito, inteligente... muy impresionante...
considerando lo que dicen
de los rubios...-
-Qué somos los mejores amantes?-
El me sonríe.
Siento como si toda la escena fuera algo irreal, sacada
del guión de una
película.
Iori Yagami, orgulloso pelirrojo, luchador de KOF y teóricamente
homofóbico,
aquí junto a mí?. Flirteando conmigo?.
Pero la verdad es que me agrada la idea, si realmente,
me agrada mucho la idea
de irme a la cama con él, conocerlo intimamente, hasta
podría acabar
contándoselo a Kyo, de esa forma creo tendríamos algo
de que hablar durante
mucho tiempo...
Ya me estoy preguntando como será cuando su pasión se
desata, si será salvaje o
dulce... pero hay una pregunta que me atrae mucho más.
¿Uke o Seme?
Conociendo a Yagami, como creí conocerlo hasta hoy, por
todos los KOFs y
encuentros callejeros con Kyo-chan, hubiera jurado que
el nunca dejaría a nadie
encima suyo, pero viéndolo hoy aquí, en este conocido
bar, ya no estoy seguro de
nada...
-Te tienes mucha confianza?-
-Qué puedo decir?. Nadie en este bar se atrevería a
desmentirme-
-Sí, eso supuse- De repente siento que me atrapa entre
la pared del rincón
cercano a donde nos encontrabamos y su enorme cuerpo,
que visto así de cerca,
es, bueno, realmente impresionante...
Puedo sentir la fuerza y el poder que emana de todo su
ser... creo que eso
responde, mi por un momento, existencial cuestión...
Seme, el siempre será, seme.
-Te sientes dominante hoy Yagami-
-No te equivoques rubio, siempre soy dominante, en
cualquiera de mis
relaciones...-
Es demasiado irresistible...
-Eres bi?-
Se lame los labios y sonríe.
-Hoy no-
Pero en mi cabeza se quedó trabada la imagen de esa
lengua acariciando esos
labios rojos, delgados y... fríos...
Me está besando, y que demonios, tiene una técnica
impresionante.
Cierro los ojos y me dejo llevar, mientras le doy una
pequeña muestra de mis
habilidades y llego a la conclusión de que juntos ambos
la pasaríamos realmente
bien...
Yagami acaricia mi cintura, mientras se las arregla para
quitarme el cinturón...
su boca se desliza hacia mi cuello, y mientras siento
las cosas que hace con su
lengua en mi piel puedo ver volar mi cinturón por el
aire y la llamara que lo
alcanza para convertirlo en cenizas...
-Yagami, si querías que me quitara la ropa, pudiste decírmelo!-
Me río
-No quiero que te quites la ropa... aún- Aclara con una
sonrisa -Solo ese
condenado cinto-
Ahora que mi cerebro reacciona me doy cuenta de por qué
lo dice... el regalo de
Kyo!
De repente me siento como si estuviera traicionando a mi
amigo. No importa lo
infernalmente sensual que sea este pelirrojo, aún es el
enemigo a muerte de mi
amigo!.
Creo que realmente no se esperaba que lo empujara para
atrás, porque se tambaleó
y retrocedió un paso.
-A qué quieres jugar rubio?-
-Déjame en paz, Yagami- Ahora mi voz ya no es juguetona
-Tú comenzaste con esto
y yo lo termino-
-Por supuesto que lo terminaras rubio...-
Realmente no me gusta su tono
-Vine hasta aquí a buscarte y no me voy a ir hasta que
no haya conseguido lo que
quiero-
Estoy seguro de eso.
De repente se me ocurre que estoy atrapado.
Brillante deducción, Benimaru, me reprimo mentalmente.
-Dime Yagami, perdiste tu encanto entre las mujeres y
ahora te dedicas a los
hombres?. O haces una excepción conmigo?.
Si es así lo entiendo. Después de todo soy hermoso...-
Si lo fastidio, tal vez consiga que me rete a un duelo
en el callejón, y allí
estaré seguro, no puedo ganar pero la situación será
más normal.
-No puedes jugar conmigo... no caeré.
Si regresas aquí por las buenas, retomaremos donde lo
dejamos, sino me temo que
tendré que llevarte a la fuerza y atarte a la pata de
la cama-
Trago saliva.
¿Cuáles son mis opciones?.
Sexo salvaje y consensual o... sexo salvaje de cualquier
forma.
Con mi mejor paso felino me acerco a él y le permito
envolverme entre sus
brazos. El calor que irradia su cuerpo hace que me
olvide de huir, de querer
engañarle o de cualquier otra cosa que no sea él.
Escondo mi rostro en el costado de su cuello y descubro
que cual sea el aroma
que usa me enloquece.
Muerdo su cuello con suavidad, porque un sexto sentido
me dice que nunca me
perdonará si le dejo una marca... lamo el sitio, y
aspiro más de su perfume.
-Qué demonios usas como colonia?- Le pregunto de una
-Te gusta?- Susurra despacio.
Otra vez me ha atrapado entre sus brazos, siento que con
lo fuerte que es podría
destrozarme en un segundo.
Siento sus dedos deslizarse por mi columna desde el
cuello hasta la cintura del
pantalon.
Demonios, estoy ardiendo!.
Enlazo mis brazos a su cuello y arrastro mis dientes por
el lóbulo de su
oreja...
-Por favor...-
-Por favor, qué?-
Si, qué?. Qué es lo que deseo?. Qué me tome ahora
mismo, en este lugar, contra
la pared...
-Haz algo!-
Sonríe perverso, el muy condenado sabe que es lo que
siento!.
-De acuerdo-
Me lame el cuello, como si fuera un condenado gatito!.
Lamidas cortas y
pequeñas.
Se supone que yo soy el experto aquí!.
-Vienes conmigo entonces, rubio?-
Afirmo con la cabeza mientras lo beso en la boca. Se
desliza por un pasillo, y
me arrastra con él, dejándome siempre contra la
pared...
-A dónde vamos?- Le preguntó.
Conozco muy bien este lugar, pero jamás había conocido
este pasillo.
Cuando amaga colocar su mano sobre el cierre del
pantalon se me acaban las
preguntas...
Creo que dimos como 50 pasos. Nunca dejó de tocarme, y
yo ya estaba rogando
porque terminaramos aunque fuera en el suelo...
No puedo controlarme esta noche, siento un calor
abrazador... un fuego que me
quema de adentro hacia afuera y me obliga a llegar hasta
el final...
De algún modo, deslizó un panel y entramos en una
habitación. En el centro de
ella noto de manera nebulosa una cama enorme...
Cuando caemos sobre la cama noto que tiene un cubrecama
enorme, que parece de
piel. De color violeta, por supuesto.
El sonríe encima mío... y se terminó el poco control
que me quedaba... me doy la
vuelta para dejarlo abajo por un rato y simplemente
arranco su ropa. Quiero,
verlo, sentirlo, oler su piel...
El parece divertirse con mi desesperación.
Con mis largas uñas recorro su torso, y se que por la
mañana tendrá allí marcas
rojas, le beso desde el cuello a la cintura, lamiendo
toda la piel. Su cinturon
me molesta así que se lo quito... y luego me encargo de
su cremallera con los
dientes.
Su mano se posa en mi cuello y subo hasta donde está su
boca para que nos
besemos otra vez.
Entonces acabo abajo.
El también hace desaparecer mi ropa con apuro, pero al
contrario que yo, las
marcas que deja en mi piel son totalmente a propósito.
Como si quisiera
marcarme.
Cierro los ojos y gimo a cada toque.
Siento que si me habla acabaré, si me toca, igual... no
importa lo que haga me
siento perdido...
-Yagami...- Susurró en un ruego, para que deje de
torturarme con sus manos y su
boca...
-Lo que desees, Benimaru...-
Y finalmente lo siento dentro mío... siento alivio, más
calor, más pasión...
hasta que grito en un extasis completo.
Le doy un beso ligero en los labios, y susurro algo estúpido,
que ni siquiera
soy conciente de lo que es.
Luego de eso me quedo dormido, ya no puedo soportar nada
más.
Siguiente