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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
IX:Mi dolor te condena.
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

-A quien deseo mentir, te amo -Una mente al borde de la locura total, retornaba arrepentido en busca del tesoro que todos anhelan obtener.

-Antes de que sea demasiado tarde. -Conducía rápidamente; sus deseos estaban fuera de control.

"Benimaru" Dentro de poco, estaría frente a él...

Para amarlo otra vez.

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Kyo estaba recostado sobre el sofá, pensativo en su destino, al igual que de aquellos que eran escogidos para representar al Clan Kusanagi; comenzaba a dudar que todo eso tuviera algún sentido , después de tantos años finalmente sentía el dolor de haber enfrentado cada batalla dentro y fuera del torneo; contra aquellos que se decían ser sus amigos, o bien sus enemigos.

Abrió sus ojos en busca de la hora; pronto sería media noche; Benimaru no había salido de su habitación, y la casa estaba en un silencio total; inclusive era tan difícil percibir el tic-tac del reloj entre tanta paz; sus ojos se detuvieron un momento sobre una caja metálica de cigarros; la abrió con cuidado sacando una pieza, se la llevo a sus labios para después prenderlo con una pequeña flama que salía de su dedo índice; provocando un leve dolor debido ya que no traía puesta protección alguna.

Exhaló placidamente la frescura del mentol; cerró sus ojos gozando de esa tranquilidad momentánea; Desde que su padre lo desterró de toda obligación, se olvidó por completo de aquello que tuviera lugar con los torneos.

 ¿Era afortunado acaso por tan oportuna decisión?, aún así, dejó que toda su tensión se descargara en un pesado suspiro, lleno de amargura, resentimiento y confusión; las cosas no estaban claras para el, habían demasiados cabos sueltos, ya era hora de atarlos y descubrir esa verdad que todos parecían saber menos él. Sin pensarlo más, salió del departamento en busca de esas respuestas.

Benimaru escuchó el portazo de la puerta de entrada del departamento,

-Kyo. -Suspiró sin expresar emoción alguna, tan sólo un mero reflejo acostumbrado de sus sentimientos. Se levantó de la cama, había pasado toda la tarde descansando, meditando seriamente en el contraste del pasado con el presente logrando atrapar únicamente unos terribles remordimientos de conciencia.

-Kyo. -El como su único amigo, debía apoyarlo, acompañarlo en todo y sabía que en esos momentos le estaba fallando.

-Todo hubiera sido tan diferente si... -Sin poder evitarlo, sintió un terrible dolor al no sentirse correspondido.

Se apoyó frente al tocador de madera fina. -Perdóname por ser egoísta. -Murmuró incapaz de ver su reflejo en el amplio espejo; tenía vergüenza de haber llegado tan lejos hasta el grado de traicionar.

-Toda la vida viviendo en el materialismo. - Cansado de aparentar una frivolidad inexistente explotó en llanto; sus ojos nublados no dejaban de observar el suelo, esa alfombra negra que lo protegía del frío.

-Siempre protegido, admirado y envidiado. -Finalmente vio su reflejo en el espejo, dando un golpe en él.

  -Pero jamás amado. -Los vidrios cayeron sobre el suelo, en pedazos; al igual que todas sus ilusiones.

Su mano sangraba alarmante, pero por primera vez no le importaba, estaba tranquilo, satisfecho por haber descargado parte de su resentimiento. 

Observó su reflejo entre los pedazos de vidrio aun prendidos que estaban en su lugar.

-¿Quién soy realmente?- se cuestionó.

-El chico que amo!... -Se escuchó una voz oculta entre el pasillo fuera de la habitación.

-No te sitúa estar en esa condición. -Sonrió, aproximándose hacia a puerta, recargándose posteriormente en la pared cercas del apagador de la habitación.

-Qué puedes saber de lo que me va o no?. - Murmuró aún si dar la cara a quien le hablaba.

-Hahaha.- La sonrisa era familiar para el rubio, sin duda alguna era el chico con el que tuvo un tórrido romance propiciado por extrañas situaciones. El mismo que lo ayudaba cada vez que le necesitaba..

-¿No iras hoy a trabajar?.

K´ finalmente dio la cara a Benimaru, -¿Me permites estar contigo?

-De pronto tan romántico.- K´ tomó la mano herida de Benimaru y la comenzó a besar absorbiendo los residuos de sangre.

-Mmmh...- Gimió al probar su dulce sabor.

Lamiendo cada uno de los dedos, introduciendo uno por uno dentro de su boca, succionándolos lentamente.

-Hey no te emociones. -Benimaru sonreía -...es solo mi mano.

-Hahaha.- Observó la expresión en K´; se veía sincero, disfrutando tranquilamente del momento.

-Sólo busco un momento de paz. 

El rostro del rubio perdió dócilmente la expresión espontánea; su mirada se perdía confusa entre las paredes de la habitación; tratando de evitar a toda costa el ver directamente los ojos de K´ .

-¿A que has venido?-

A unos cuantos centímetros, el moreno le miraba; su respiración agitaba descubría la inquietud interna; el temor de ignorar el como terminaría todo, entorpeciendo más aún el como comenzar.

Benimaru insistía de igual forma, con cierto temor e inocencia, logrando atraer completamente la atención del moreno. 

-¿A que has venido? -K´ sudaba, los nervios comenzaban a carcomer hasta el más mínimo rastro de seguridad.

-Yo... bueno.. Yo.. Yo.- tartamudeaba graciosamente, relajando la situación.

-Oh Dios; Hasta que punto debo confiar en ti. -Sus palabras alertaron a K´, quien por instinto lo relacionó con una conversación de Yagami;

Abrazó al rubio.  -No quiero que te vayas de mi. -La voz chocaba indistintamente contra sus finos cabellos. -No antes de permitirme...

-¿Permitirte?- su mirada se clavaba directamente en los ojos grises que no dejaban de verlo.

-Demostrarte lo que...

-¿Demostrarme qué? -Su voz se agudizaba, la respiración de K´ se agitaba notablemente.

-Siento por ti.

-Por... mi  -Sus labios fueron presa fácil para K´, incitándolos nuevamente a pecar en la traición.

-Traicionarlo por mi propia felicidad...

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-Padre...

-He dicho. -La voz el Padre de Saishu calaba como un ardiente látigo sobre el alma de su hijo.

-Tomaras como esposa a ésta mujer. -La escogida para continuar con toda una tradición era una inocente muchacha de campo instruida desde su nacimiento para soportar su destino al lado del valiente guerrero que tenía como misión velar por el bienestar de la tierra.

-Tendrás un descendiente digno de representarte. -Como si se tratase de una maldición, los mandamientos marcados por el primero de todos los Kusanagi, debían ser obedecidos para evitar a toda costa una desgracia que pusiera en peligro la descendencia del Clan.

-Lo instruirás apegado a nuestras costumbres. -El matrimonio de un representante del Sol, sólo tenía permitido tener un solo candidato como sucesor; al que se le educaría desde el segundo año de vida con las técnicas del Clan.

-Tendrá el legado a la mayoría de edad. -Una de las hermosas ordenes para cualquier representante era llegar al matrimonio y formar una familia, significando la libertad de su alma para traspasarla a un nuevo ser en unos años más.

-Estarás obligado a seguir con las reglas del Clan.

-Padre...

-He dicho...

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-No puedo hacer más por ti hijo. -Saishu enrollaba nuevamente el pergamino, colocándolo en su caja roja; 

-Es mejor que las cosas sigan el orden normal.

-Arghh. -Un quejido fue suficiente para quebrantar su concentración, miró el cuerpo que descansaba sobre la cama, parecía que Yasakani estuviese viviendo sus últimos instantes.

-Ayúdame...- Saishu soltó la caja, acudiendo de inmediato al llamado de su antiguo compañero.

-Resiste aún no debes. -Gritó desesperado; impotente al no poder ayudar en lo absoluto.

-No puedo controlarlo.

-Maldita sea la hora en la que decidiste cargar toda la culpa.

-No.. te lament.. arghhh.

-YASAKANI!!!

-Perdóname...- El padre de Yagami apretó la mano de Saishu, el único amor que tuvo durante su miserable vida.

-... concéntrate y contrólalo...

-Argh... Es muy..fuer... FUERTE!!!!!!!! 

Saishu aferraba el cuerpo de Yasakani junto a su pecho. -Lo has controlado toda tu vida. Repetía en su oído, dándole la fortaleza que necesitaba.

Yasakani manoteaba, impulsado por el dolor que intentaba dominar en lo más profundo de su ser.

-Debo de...

-... Haz llegado tan lejos que no puedes dejarlo salir.

-Maldi.. MALDITO!- El grito fue un estruendo lleno de dolor que inundó las habitaciones de la mansión del Clan Kusanagi. 

-Hazlo por tu hijo... CONTRÓLALO!!. -Sus ojos se clavaron en la mirada de Yasakani, quien por instantes perdía la terrible batalla que sostenía por mantener controlado la furia del Dios Orochi que dormía dentro de su cuerpo.

-ARGHHH!

La habitación se vio rodeada por una absorbente luz que parecía desintegrar todo a su alrededor -Es....

-DEMASIADO!!!!!

-YASAKANI

El cuerpo de Saishu se impactó fuera del alcance del representante de la Luna; incapacitado de acercarse en lo absoluto.

-PAPA. -La voz de Kyo quien entraba precipitado se perdió entre los lamentos de los antecesores.

El cuerpo de Saishu estaba rodeado por una luz que parecía muy familiar.

-...Nuevamente...protegiéndome hasta el final -Cayó sobre el suelo, manifestando libremente el terrible dolor que contuvo desde que se le separó de Yasakani.

Kyo observaba los acontecimientos; el padre de Yagami parecía estar muy debilitado, a punto de desplomarse en los brazos de la perdición.

Saishu, se encontraba en un transe mental, aferrado a sus recuerdos de juventud, momentos de gloria que difícilmente quería abandonar.

La situación estaba en sus manos desnudas, enfrentar a ése extraño y hostil poder que parecía el más omnipotente jamás percibido. 

Incendió su Ki para llevarlos a los límites más extremos; conciente de que sólo tenía fuerzas para un solo movimiento; el cual debía ser fuerte, certero y confiado.  

-Es..pera. -La voz de Yasakani detuvo su concentración

-No eres rival para esto. -Con esfuerzo dirigió el camino que llevaba hacía Saishu.

-No. -En medio del caos, Saishu seguía protegido por la barrera que Yasakani creo a su alrededor.

-Una vez más.  -Se acercaba lentamente hacía el Padre de Yagami, quien pese a sus intentos no podía mantenerlo inmovilizado.

-La invocaré!

-Arghh!- Un brote de sangre fue expulsado de la boca del padre de Yasakani; sus manos apretaban su propio cuello intentando acabar contra su vida; el dolor era inauditamente sobrehumano, como si se estuviese quemando por dentro, en su cuerpo, se esparcían numerosas marcas de tremenda finura y profundidad, aumentando el dolor en su mundano ser, hasta que su mente dejara de resistirse al poder que por momentos intentaba liberarse.

De pronto una figura apareció postrada frente a ellos; una mujer de largo cabello negro, de complexión delgada, hermosamente femenina, que vestía de negro; su mirada perdida entre el límite de la realidad y la fantasía

-Kyouki-  Yasakani cayó inconsciente; desvaneciéndose momentos después entre los brazos de la misteriosa dama.

La barrera que protegía a Saishu se desintegró de inmediato; la calma volvió a la residencia del Clan Kusanagi dejando sin palabras a Kyo que miraba sorprendido su alrededor.

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