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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
VIII: Dreams and hopes aren’t hee’
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

El nefasto calor se burlaba de quienes transitaban entre las concurridas calles de la ciudad; el estruendo de los carros desaparecía durante la inteligente huída en busca de un momento de paz; El cansancio de los seres humanos aumentaba conforme al choque de las masas, la mayoría intercambiando miradas de molestia o cansancio, impulsados por lo cotidiano.

Benimaru caminaba entre las sofocantes calles; Kyo se había llevado el carro y de K´ no había rastro alguno.

-Hoy no será un buen día. -Suspiró de mal humor, el sol calaba en su delicada piel provocando que el sudor brotara levemente en algunas partes de su cuerpo.

"Es asqueroso" pensaba al sentir paranoicamente las miradas de las personas sobre su cuerpo. "Odio que me miren en este estado"

Apresuró su paso observando las tiendas por las que pasaba. -Necesito entrar en un lugar con clima. -Continuó su trayecto por dos cuadras más, hasta que llegó a una tienda de música, entro disimulado.

-Esto es vida. -Murmuró al sentir una fría brisa chocar sobre su cuerpo cansado, estiró sus manos con discreción para no llamar la atención de los demás clientes.

-Nunca pensé que el sol estuviera tan fuerte... -Se recogió el cabello en una coleta de caballo, ajustándola  con  sus largos mechones; observó el lugar, el cual afortunadamente estaba un poco vacío.

"Excelente" Comenzó a merodear  entre los géneros musicales disponibles, dando tiempo a que su cuerpo se aclimatara; cuando entonces se percató de la presencia de alguien muy familiar.

-MALDITO.- Gritó eufórico alarmando a los presentes del lugar.

-¿CÓMO PUDISTE DEJARME AHÍ?-

Mas el joven al que hablaban no escuchaba

-HEY, TE HABLO A TI.- Corrió hacia el individuo que escuchaba uno de los Cds en la sección de evaluación.

-Me dejas a mi suerte.- Exclamó enfadado quitándole los audífonos.

La victima frente a él le miró con burla, dejando posteriormente los audífonos en su lugar

-Beni-Kun

-Beni-Kun Madres!. -Gritó mientras se daba aire con una de sus manos.

-Quiero mi ropa y ahora, estoy hecho un asco.

K´ lo observó detenidamente.

-En efecto, no te has duchado.- comento en voz alta, apenándolo totalmente

-Cállate.- Gritó Benimaru tapándole la boca. -Te pueden oír. 

Las mejillas del rubio se sonrojaron. -Además, anoche me duché.

K´ soltó una carcajada en tonó inocente -Eres único, sabías.

Benimaru no respondió, pero se sonrojó aún más. Le gustaba sentirse halagado por un chico como K’. Sin embargo, también existía un detalle que lo obligaba a contenerse. Su mirada se tornó melancólica, dudando hasta que punto podía confiar en él; o en Kyo o Yagami debido a las acciones y a las palabras de cada uno.

El moreno permaneció en silencio, admirando la exquisita belleza del rubio, negándose a demostrar sus sentimientos. -Vamonos, Benimaru. Te llevaré a tu casa.

Ambos jóvenes salían del lugar rumbo a la Explorer del moreno, sin mencionar palabra alguna, los momentos románticos y placenteros se esfumaron cuando los rayos del sol secaron el sudor que había en sus cuerpos.

Benimaru estaba pensativo, sumiso en recuerdos que por desgracia no había olvidado con el paso del tiempo, K´ conducía sin titubear ante nada, como si en ese momento, solo estuviese programado para eso.

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            -Hey, no me digas que irás nuevamente a ver si sale tu "príncipe".  -Kyo tenía  una extraña obzexión por el chico que vivía en la casa "embrujada" de la colonia. Siempre le buscaba después del colegio, deseando volver a ver tan enigmante mirada.

-Tienes que venir conmigo Beni-Chan.

-Nooo.. ahí espantan!!. - El rubio definitivamente pretendía no acompañarlo, ya habían sido varias las ocasiones en las que ambos intentaban entrar, pero la aventura siempre terminaba mal.

-Además no quiero que pase lo de la última vez. -Murmuró entre risas recordando una de las tantas persecuciones de las que eran presas.

-Si, yo se que esos perros son horribles y atemorizantes. -Se burlaba Kyo, poniendo entre duda el valor del rubio.

-Además podrían dañar tu hermosa carita de barbie.

-EXACTO. -Gritó Benimaru sonriente. -Tu si me comprendes, por eso te soporto. -Agregó abrazando a su mejor amigo.

-No quiero ir solo, vamos acompáñame. - El tierno rostro de Kyo logró convencer a su amigo.

 -No se por qué caigo tan rápido. -Refunfuñaba en voz baja mientras caminaban bajo el atardecer.

-Porque...

-Shhh.- interrumpió antes de que Kyo dijera algo que lo pudiera apenar.

-No me queda de otra susurró con picardía.

-¿Volveremos a entrar como de costumbre?

-No, descubrí otro acceso, pero esta cubierta por espinas hay muchas flores.

Los  jovencitos corrieron hacia un hueco que estaba en una de las bardas que protegían la casa.

-Se ve muy feo. Me lastimaré. -Protestó Benimaru al observar que la entrada estaba protegida por un sin fin de rosales con ramas llenas de grandes espinas. -No creo que valga la pena. 

Sin embargo Kyo no escuchaba las sugerencias, su mente estaba remontada en la emoción de ver a ese chico con el que cruzó palabra bajo unas circunstancias muy extrañas.

Dejó sus libros y se hincó sobre la banqueta, dispuesto a profanar aquélla casa.

-Ten cuidado. -Murmuraba Benimaru a sus espaldas. -Conociendo a esos locos, de seguro y esos rosales están envenenados"

Después de mucho batallar,  Kyo logró entrar a la mansión del Clan Yagami, quedando asombrado ante la belleza del lugar, como si se tratase de un mundo ajeno al existente detrás de la barda que rodeaba toda la casa. 

-Hermoso.

-¿Que dices?. -Preguntó el rubio quien batallaba en entrar por el hueco.

-Hahaha, veo que batallas. -Se burló Kyo. -Eso es.. TE-RRI-BLE.

-Claro que No, solo soy cuidadoso en NO LASTIMARME. -El rubio entró después de un momento de desesperación, comparando su cuerpo con el de Kyo.

-Deja de mirarme así. -Replicó el aperlado, molesto al sentir la mirada sobre su cuerpo.

Ambos caminaron en los jardines de la casa, ocultándose entre las mismas áreas verdes para evitar ser vistos.

Kyo buscando a esos ojos grises que vio años atrás por medio de la cerradura de un negro portón, mientras Benimaru observaba con cautela a su alrededor en busca de salidas o de personas que pudieran delatar la presencia de ambos. 

-Ahí esta. -Gritó emocionado, -Ese debe ser él.

Kyo lo observó de lejos aún con dudas de que fuese el mismo chico -Necesito ver sus ojos.

-Acércate. -Sugirió Benimaru -Lo peor que pueda pasar es que suelten a los perros. -Comentó burlándose de sus pasadas experiencias.

Convencido, Kyo descubrió su posición y caminó rumbo a un pelirrojo que no se había percatado de la presencia de los intrusos. 

Iba con cautela, inseguro de lo que el pelirrojo le fuera a decir; la última vez que lo vio, se había comportado tan raro, que no sabia como reaccionaría ahora que estuvieran frente a frente.

Finalmente, el momento más anhelado y temido a la vez llegó, Iori jugaba a escondidas de su padre, maravillado de como los rayos del sol radiaban sobre un charco de agua.

Kyo a su espalda le observaba satisfecho la sensible actitud del pelirrojo. 

-¿A que juegas?. -Iori quedó petrificado al escuchar la voz de aquel niño al que Yasakani culpaba como su maldición.

Incrédulo, volvió el rostro a sus espaldas, esperanzado a que todo fuese producto de su imaginación; sin embargo todo era real, Kyo estaba frente a él, finalmente encaraba al enemigo que tendría que matar llegado el momento.

-Tú. -Su voz fue fría y seca.

-No puedes estar aquí. -Se levantó bruscamente mirando a su alrededor. -Tendrás problemas si te encuentran.

-No me importa. -Exclamó Kyo, sentándose cercas del charco de agua que Iori observaba hace unos instantes.

-Finalmente conozco a mi amigo. -Agregó agasajándose en la fría mirada del otro pequeño.

-No digas estupideces, yo no tengo amigos. -Iori se sentó a su lado, aun con temor de que fuesen descubiertos.

-Hey, te gusta mucho la naturaleza. ¿Cierto Iori?

El pelirrojo quedó en silencio, habían pasado unos años después de su último encuentro y el intruso aún recordaba su nombre

-Veo que me recuerdas bien. -Sopló levemente sobre el charco para crear algunas ondas finas propiciadas por su aliento.

-¿A que juegas?. -Preguntó Kyo acercandose más..

-Nada.. solo hago ondas... me gusta el sol.

-Hey, tsk! Kyo!!. -A lo lejos Benimaru le hablaba, ya se había cansado de estar escondido fungiendo como vigilante, además de que también tenía mucha curiosidad de conocer al famoso príncipe de su mejor amigo.

Kyo levantó la mano, en señal de que no había peligro en salir.

El rubio se acercó sentándose junto a Kyo -¿Así que tu eres el principito, ne?.

Iori analizó el peculiar comportamiento de ese jovencito que carecía de timidez. 

-Yo soy Nikaido Benimaru, pero puedes llamarme Beni. -Sonrió

-¿Cual es tu nombre?. -Preguntó con picardía.

-¿A que han venido?. -Interrumpió Yagami

El rubio percibió que no eran bienvenidos en lo absoluto -A mi me obligaron a venir. -Respondió tajantemente -...así que ni creas que estoy muy feliz de estar aquí con un amargado como tu.

-¿Entonces?.

-Solo tenía curiosidad de entrar en la casa "maldita" de la colonia.

Kyo le dio un codazo en el abdomen del rubio, culminando sus muy acertados comentarios. 

-Hey... es la verdad -Replicó

-Todos dicen que están locos los que habitan aquí

Yagami rió, burlándose de las cosas que escuchaba

Kyo se sentía apenado, por lo que cambió la conversación. -¿Juegas con los rayos del sol, cierto?.

-Aa.... -Respondió Yagami, dirigiendo sus sentidos nuevamente al pequeño charco.

-Me gustan las ondas  y este pequeño arco iris que se forma a causa de la luz.

-Son cálidos... tan tibios. -Murmuraba perdido en su propio placer.

-¿Los puedes ver?... ¿Los puedes sentir?

Benimaru escuchaba incrédulo, la actitud del pelirrojo era extraña y lo hacía sentir verdaderamente incomodo.

-Hey... yo puedo hacer un truco. -Interrumpió Kyo mientras sacaba de su bolsillo un guante muy peculiar.

-Hey!!. -Protestó Benimaru. -No puedes hacer esto, si tu padre...

-Shhhh. -Se colocó el guante en su mano derecha y emanó una pequeña flama de luz ardiente sobre su mano; el calor era tan profundo, que Iori quedó embrujado por tan enigmante sensación.

-Puedo hacer magia, aunque se me tenga prohibido. -Acercó su mano hacia le charco, provocando un reflejo muy especial al contraste con la luz del sol. 

Yagami quedo inmutado ante la acción de Kyo, enfocado a observar el poder de esa pequeña flama. 

-Insignificante. -Replicó, mientras alejaba la mano que estaba frente a el.

-Hey no tienes porque ser tan grosero. -Interfirió Beni

Yagami se levantó y provocó una flama color púrpura, sus ojos se tornaron rojos a causa del dolor por emanarla -Esta es una verdadera flama.

Benimaru observaba con sorpresa lo que estaba sucediendo, recordando un evento vivido en la niñez que hasta ahora podía entender.

-VAMONOS. -Gritó alarmado, mirando a su alrededor como si buscara algo que los pusiese en peligro.

Kyo aún no podía entender la actitud del rubio. -¿Qué te sucede?. Es la primera vez que...

-Larguémonos. -Insistió Benimaru, mirando a Kyo directamente a los ojos -No sabes en lo que nos estamos metiendo.

-Es mejor que se marchen. -El pelirrojo caminó lentamente alejándose de los dos intrusos 

-Mi padre sabrá que estas aquí.

Beni tomó a Kyo del brazo y comenzó a correr rumbo a la salida. -Es mejor que te alejes de ese clan.

-¿Qué sabes tu de eso?

-La foto, Kyo!. -Gritó el rubio.

-¿Recuerdas esa foto?

Kyo se detuvo momentos antes de salir por el agujero por donde entraron -No recuerdo foto alguna.

-Tu padre... con aquél individuo... las flamas... él es del Clan Yagami ¿No lo entiendes?.!

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K´ estacionó la camioneta cercas del edificio en donde Benimaru vivía; ambos en silencio esperando a que alguno lo quebrará. Pero aparentemente, no había más que decir, era probable que una noche de pasión terminará en un silencio involuntario. O tal vez eran tantas las cosas que pasaban por su mente, que no sabían por donde comenzar.

El rubio sonrió tímido y dirigió su hermoso rostro hacia K´ que observaba hacia el exterior del vehículo.

-¿Te veré otra vez?. - Preguntó.

En un acto innato, K´ devolvió la sonrisa  -Ya sabes donde trabajo. -Respondió sin darse cuenta de lo que decía.

-¿Babylon?.

-Cuídate Beni-chan.

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Benimaru entró en su departamento, encontrando a Kyo que aguardaba en la sala.

-Hey Kyo. -Saludó ajeno, colocando las llaves en una de las charolas de plata; se dirigió directamente al baño; su cuerpo aclamaba el agua tibia que dilataría sus poros, para después sellarlos con una ducha fría.

Kyo lo siguió de inmediato. 

-Veo que tienes un nuevo juguete. -Preguntó molesto

El rubio lo miró con extrañeza, sorprendido de su actitud

-Necesito pensar. -Abrió la llave del agua templada y se comenzó a desvestir.

-Después tengo que hablar contigo.

-Puedo acompañarte.

-Haz como te plazca.

"¿Por qué ese cambio?"  Kyo se sentó en la carpeta de la entrada al baño y encendió un cigarrillo.

Benimaru lo observaba de vez en cuando, tan solo relajaba sus músculos con el agua, estaba muy cansado, había tenido una noche muy agitada, sumado a un extraño despertar.

-Desde ayer todo es muy... -Comenzó, mientras sumergía su cabeza en el agua. 

Después de unos instantes la sacó, encontrando el rostro de su amigo frente a él.

-Dios, me asustas.

Kyo le miraba fijamente. -Dime ¿Aún conservas esa foto?. -Su voz, implorando en lo más profundo de su ser que alguien le ayudara a entender lo que estaba sucediendo a su alrededor; sus ojos estaban dilatados demostrando lo fugaz que podría ser la felicidad en la vida.

-Dime tú... ¿Hasta donde piensas llegar con ese loco?.

-.....- Kyo no podía dar respuesta; de la misma forma en que Yagami quedó impotente ante la presión de K´.

-Esa foto ésta en poder de tu padre.

-Eso no puede ser. -Exclamó Kyo, -El aún piensa que yo la robé aquel día en que profanamos en sus secretos-

Benimaru secó sus manos, y pidió un cigarrillo, lo encendió, dándole un toque profundo, perdiéndose momentáneamente en un destello de tranquilidad. 

-Yo no la tengo Kyo.

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 Kyo y su amigo salieron de la habitación de Saishu, olvidándose por completo sobre lo sucedido con el dije, se dedicaron a jugar como cualquier otro niño; y al término de la noche Kyo y su Madre acompañaron al pequeño Benimaru de vuelta al campus donde estaba interno.

Airoso como de costumbre, llegó a la puerta que conducía hacia su espacio personal, dando mínima importancia a las miradas que lo acusaban por pertenecer a una de las ilustres Familia que le daba el privilegió de hacer su voluntad.

Tenía una alcoba privada que lucía impecable, mostrando en cada detalle la perfección en la que gustaba vivir.

Llegó directamente a tomar una ducha, después de todo había sido un día con demasiadas sorpresas; con muchos alti-bajos emocionales que alteraban el funcionamiento de su cuerpo en general; provocando que sudara, un efecto natural que lo desquiciaba a más no poder, haciéndolo sentir sucio.

Duró no más de una hora limpiando su hermoso cuerpo, aplicándose mascarillas, y dándose masajes en su rostro; desde pequeño, fue instruido a que una de las cosas más importantes en la vida, era la imagen; Debido a que su madre era una gran modelo, las veces en las que se entablaba una interacción eran mínimas  y cuando se presentaban, todo culminaba con las asistentes del proyecto que lo cuidaban y maquillaban a su antojo como si fuese un muñeco sin voluntad. 

Benimaru no quería pensar más en el rumbo que había tomado su vida; tan solo quería disfrutarla coleccionando esos pequeños momentos de felicidad, atesorándolos en su mente para prolongar la dicha de estar vivo junto a quienes le amaban o tenían afecto de alguna manera.

Sintiéndose abrigado por una racha de aburrimiento, se levantó y se puso la bata de baño, tomó su ropa para acomodarla en el cesto cuando por accidente vio un papel caer sobre el suelo.

Se secó las manos y la recogió con delicadeza; era una foto algo vieja y no deseaba estropearla debido a que no era de su propiedad.

Recordando entonces el como llegó a su poder, y la curiosidad de interpretar esos difíciles kanji, fue hacía el área de estudió y prendió el aire acondicionado, se secó su fino cabello y aplico un tratamiento que trabajaría toda la noche en él.

Se sentó en su escritorio y tomó un diccionario, dando inició a la interpretación de tan difíciles kanji;  ansioso como si supiera que una vez descifrados encontraría algo muy importante para Kyo.

この炎は俺の呪われてた...
そばに生活したいだ...でもぼくは地獄に落とした...
八神一族と草薙一族の信念は同じじゃない.
忘れないで....草薙様...
愛しているですから...オロチの奴隷になった
月を見る度思いせ
...お願いしてた...

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-Sólo era una foto. -Benimaru alcanzó una toalla y se levantó dirigiéndose a su alcoba.

-¿Qué importancia puede tener una simple foto?. -Preguntó mientras se secaba el cabello

-No la foto en si, pero lo que decía atrás.

El rubio se detuvo frente a la puerta que daba a su habitación.

-Si, había un mensaje que más bien parecía una súplica. -Entró de inmediato y buscó en sus cajones algo cómodo para dormir.

Kyo entró, sentándose sobre un borde de la cama, agachando su cabeza observando la alfombra de color negro que hacía un buen contraste con el diseño de la habitación; dándole un aire de soltería.

-Mi padre me confió algo de su pasado.

Benimaru le miró de reojo, notando que los ojos de su amigo brillaban, como si quisiera llorar.

-Oh Bombón, cálmate. -Se puso uno de los boxers y un largo camisón blanco; sentándose después junto a Kyo,

-Tanto te interesa saber.

-Si.

-No se como vayas a tomar esto.

-Pero ten en mente que estoy contigo. -El rubio abrazó a Kyo atrayéndolo sobre su pecho desnudo.

-¿Qué sucedió con la foto?.

-La foto no importa. -La seriedad de sus palabras, alarmaban a Kyo.

Benimaru era un chico que siempre estaba sonriente incluso antes situaciones de tensión; la actitud que demostraba en esos momentos confundía.

-Debe suceder algo realmente importante.

El rubio acarició de cabello de Kyo, jugueteándolo entre sus dedos.

 -Es mejor que te alejes de él-

Estaba de más decir que se trataba de Yagami y Kyo lo había percibido perfectamente.

-No puedo.. hay algo..que.

-¿Qué te ata a él?

El último Ex-representante del Clan Kusanagi, estaba perdido en la confortante sensación de  protección que el rubio le daba honestamente.

-Sufrirás si sigues a su lado y la vida  no tiene sentido si estas encadenado a tal maldición.

-¿Qué sabes tú de todo eso? -Los ojos de Kyo asechaban cualquier expectativa que le diera una esperanza de que esos rumores y mitos sobre la maldición que latía entre los representantes del clan Yagami y Kusanagi fueran falsas.

La boca de Benimaru estaba entre abierta buscando que responder, pero las palabras no venían, su mente estaba en blanco..

-Tuve un sueño, de aquél día en que lo vimos por primera vez ¿Recuerdas? -Comentó Kyo

-Si... como poder olvidar ese día.

-Al ver su flama tu rostro se mostró aterrado.  Agregó recordando aquél evento que había olvidado en lo más profundo de su inconsciente.

El silenció inundo nuevamente la habitación; tan solo se escuchaba el compresor del aire condicionado.

-Siempre lo supiste. -Kyo se puso de pie, predisponiéndose a salir de la habitación; estaba decepcionado, no de Benimaru, si no de si mismo, por haber estado tan ciego; y haber vivido en un mundo al cual no pertenecía pero sobre todo, por haberse desistido a aceptar su realidad.

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