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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

 

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Secretos Ajenos
Capítulo
VI:
Fragmentos del pasado.
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

 

Ambos llegaron a la puerta del departamento donde K' vivía. El lugar era familiar, pero el rubio aún no se percataba de dónde estaba parado en ese momento, tan sólo sabía que estaba con K'.

-Ahh... -Los gemidos perdieron la poca vergüenza que tenían..

-Shhhh... Beni, -Le cayó K'. -Haces demasiado ruido. -Los susurros se perdían entre los pasillos del corredor -Estas demasiado sensible. -Agregó el moreno, sin dejar de torturar los pezones de su amante, a quien tenía de espaldas, contra la pared; sometiéndolo a sus fantasías relámpago que tuvo cuando bailaban en babylon.

-Alguien puede vernos y...  -Exclamó el rubio, ambos estaban sin camisa y con la bragueta del pantalón abierta. De hecho el rubio prácticamente traía los pantalones por los debajo de las rodillas..

-Dios, deberías de compadecerte un poco de mi, tener a una belleza como tu, en éste estado, enseñando más de lo que puedo soportar... y con esta tanga que sólo logra desesperarme más. -El rubio se tensó al sentir la lengua de su amante jugar con el lóbulo de su oído.

Ambos respiraban agitados; mirándose, como si quisieran descubrir los pensamientos del otro; los ojos azules del rubio parecían derretirse por el calor que emanaba de su frágil cuerpo. K' le miraba, impotente ante el fuego que lo consumía por dentro; necesitaba poseerlo de una vez.

-Maldición Beni... -Finalmente tomó los pálidos labios del rubio, dando pequeños mordiscos que terminaban en una profunda succión; una y otra vez, como si se tratase de devorar un jugoso durazno de temporada; introdujo su lengua explorando hasta el más mínimo rincón disfrutando de ese sabor exótico al que sólo Benimaru sabe.

Las manos del moreno, buscaron la base de la tanga que el rubio traía puesta, la estiró; ocasionando que su amante gimiera en un grito ahogado en el placer, momento que  K' aprovechó para tomar la lengua de Benimaru, dando inicio a un ritual erótico.

-...Mmm... me enloqueces. -K' quebró el beso y de inmediato abrió la puerta del departamento, y en un instante cargó al rubio y lo recargó contra la pared; cerrando la puerta después.

Benimaru, se despojó del resto del pantalón que traía puesto y aferró sus piernas al costado del moreno.

-Tienes un hermoso trasero al tacto. -Musitó K'  -Te quiero tomar ahora mismo en está posición.  -Agregó con voz ronca.

-Mejor el sofá. -Sugirió Benimaru; 

El moreno sonrió -Eres tan calculador, que inclusive en un momento como éste puedes pensar en dónde es más cómodo poseerte.

-Muy propio de mi, ¿No es así? - Beni se apoderó nuevamente de los labios de K', quien lentamente caminaba hacía el sofá de piel, donde ambos cayeron despreocupados para seguir con sus asuntos.

-Bien, ya estamos donde quieres... Demuéstrame tus cualidades.

-Parece que me retas. -Sin perder más tiempo, el rubio comenzó a besar el cuello del moreno', dejando pequeñas marcas a su paso. Disfrutando el sabor salado del cuerpo que tenía a su merced.

-Ahhh. -Exclamó K' al sentir la mano de su amante, deslizarse por su abdomen, en dirección a su erección.

-Toda una perra. -Agregó en voz enmudecida al sentir después una lengua en la punta de su dolor. El rubio lo introdujo en su cálida boca, provocando al cuerpo del moreno un martirizante placer.

-Así bombón... -Gimió perdido en sensaciones exóticas.

-Pero no me hagas venir aún.  -ordenó con dulzura.  

Pero su amante parecía no escuchar.

-Basta. -Gritó al tiempo en que lo detuvo.

Benimaru sonreía lascivo, admirando la belleza de K´,  la piel morena del peleador era hermosa, con un matiz de color bronze que nunca había visto anteriormente.

K´ indicó al rubio que se moviera, deseaba sentirlo, que se entregara de la misma forma en el que él lo estaba haciendo.

 Las caderas del rubio terminaron  frente al rostro de K',

-Eres hermoso, ¿sabías? -Murmuró el moreno un segundo antes de tomar el miembro de su amante en boca; al mismo tiempo Benimaru daba lentas y profundas succiones al moreno, descontrolado sus nervioso.

-Ya basta.- Gemía, sus caderas se contraían ante las caricias del rubio.  

-¿Quién diablos te enseño ha ... 

-Ahhh...

-Me rindo.- Dijo finalmente, aventando a Beni hacia delante; dejándolo a su merced.

El moreno se detuvo un instante para admirar la perfección de esos glúteos, tan bellos, que era imposible resistirse a la invitación de tan exótico manjar. 

Alcanzó el principio de tan hermosa parte del cuerpo y comenzó a besarla.

El rubio se mordía los labios por el intenso placer que sentía en ese instante.

-Tu también pareces saber muchas cosas. -Respondió al comentario que el moreno había hecho antes de rendirse.

K' se abrió paso hasta llegar a "ese" punto, cuya sensibilidad podía enloquecer a cualquiera;  introdujo dos de sus dedos, para crear espacio y darle entrada a su lengua caliente, 

-Sé que esto te enloquece... -Su lengua se movía por dentro, acariciando los músculos internos del anillo. 

Un instante después, sacó sus dedos, dejando su cálida lengua adentro, para después sacarla lentamente.

El rubio se estremecía en sus adentros -Me rindo, hazlo ya. -La tortura era demasiada.

K´ se colocó a las espaldas de su amante, listo para poseerlo;

Tomó sus caderas al tiempo que entraba lentamente.  

-Ahhh. -Gimieron ambos

Benimaru decidió dar uso a esas caderas; moviéndose al compás con K'.

Se mordía los labios al sentir que los movimientos eran rápidos y el impacto más intenso; era obvio que el moreno estaba a punto de alcanzar el clímax.

Agarró el miembro del rubio, acariciándolo con la misma intensidad que sus movimientos, hasta que finalmente ambos se perdieron en el placer de una experiencia jamás vivida, descargando el erotismo que habían contenido desde que se vieron.

Ambos terminaron cansados, empapados de sudor. -Necesito ducharme. -Comentó Benimaru.

-Al fondo, la puerta izquierda- K' estaba ligeramente sorprendido de la forma en que el rubio se comportaba, en un instante era una pieza exótica, después un depredador sexual, pasando de inmediato un trozo de hielo que acababa de tener una buena jodida... y sólo eso.

La ducha duró apenas cinco minutos, cuando benimaru regresó, K' estaba dormitando; y no pudo evitar sonreír, al verlo descansar con tanta paz. 

-¿Qué me observas? -Preguntó el moreno.

-Que te vez lindo durmiendo... es todo.

-Definitivamente, me sorprendes. 

Después de un instante de silencio, el rubio se acomodó al lado de K', acurrucándose como si fuera un niño pequeño que acababa de despertar de una pesadilla.

            -En verdad toda una pieza.

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Saishu descansaba en las entrañas de las arboledas que rodeaban el doujo del Clan, sumiso observaba como el aire arrastraba las débiles hojas hacía un lugar desconocido; sus pensamientos se habían remontado en aquélla época donde solía compartir un mismo destino con el guardián de la luna.

Las manos marcadas por las dolorosas batallas en su juventud acariciaban su rostro; ya con delicadas marcas de experiencia que en unas décadas más su hijo Kyo mostraría con el mismo orgullo que él ahora.

Sus pies jugaban deliberadamente con algunas de las hojas perdidas, que cayeron junto a él.

En algunas ocasiones gustaba de disfrutar de la magnificencia del alba; sobre todo al comienzo de la primavera; la noche despejada le permitía admirar secretamente a la hermosa luna que resplandecía sobre él.

A unos metros; le observaba un viejo conocido que mantuvo reprimido un sentimiento celosamente protegido por tan terrible odio.

-Kusanagi.- El sonido de la voz se perdió entre el ruido de las ramas, más su Ki fue extrañamente familiar para Saishu; y aunque no era hostil, sufría un terrible choque de sentimientos que a simple percepción, provocaban una mal interpretación .

Con cautela, se levantó del lugar y se colocó sus zapatillas, alistándose al combate.

-¿Después de tantos años?.- Incrédulo de sus percepciones dio la cara al Ki que había perturbado su descanso.

-¿A qué has venido...?- Sus piernas se detuvieron, observando a su atacante espiritual.

-Yasakani- Su grito fue tan profundo que sobrepasó el ruido del choque de las ramas, su corazón aún sin conocer la verdadera causa; latía con fuerza hasta la garganta; sus ojos brillaban  gracias a los débiles rayos de luna que habían profanado la oscuridad del lugar.

El Padre de Iori se ocultó detrás de un viejo árbol observando a su antigua alma gemela;  al hombre lleno de vida con el qué alguna vez combatió bajo una causa en particular; el mismo que titubeó sobre el bienestar de toda la humanidad para salvar a un ser especial.

-No te acerques. -Su voz, cargada de amargura ordenaba al antiguo guardián del sol que mantuviera el pasado como debía ser.

Aún no se explicaba el porque había ido hasta ahí, y las razones no importaban ahora.

-No debiste cargar con todo. -Respondió Saishu  dirigiéndose a él.

-Ya es demasiado tarde para esto...- Impotente; Yasakani se recargó sobre el árbol y acarició las frescas marcas de la madera.

-Estoy muriendo...-Una sonrisa iluminó por primera vez la amargura a la que era sometido día a día.

 -Lo puedo sentir... ¿Por eso has venido? -Preguntó Saishu interceptando la mirada de Yasakani  ¿Finalmente a terminar conmigo?

Una brisa suave azotaba cálidamente sus cuerpos, reabriendo viejas heridas, arrastrando nuevamente aquellos secretos que se convirtieron en un terrible cautiverio.

-Perdóname-

Saishu quedó petrificado al escuchar la súplica; -Basta, deja de vivir en ese tormento...

-¿Porqué?. -cuestionó el padre de Yagami. 

-Porque es nuestro destino... -Saishu abrazó a su antiguo compañero de pelea. -Porque tu fin es mi desgracia...

-Kusanagi...-

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El cuerpo de Yasakani  yacía boca abajo sobre las calientes piedras del desierto; ciertamente el poder de Kusanagi era tan intenso que igualaba el calor del sol en el cielo.

“No puedo...” murmuró Saishu volteando a su oponente boca arriba.

 “No me importa lo que suceda... ”

 “Será la extin...ción de... argh......”

 “No me importa!”  Gritaba tomando el cuerpo herido.

 “Si tú mueres...yo ....” Se detuvo al sentir un fuerte dolor en su pecho;

“Siempre estarás conmigo”  agregó, destrozando parte de su vestimenta.

 “¿Por qué haces esto..?” dirigió su mano para tocar el suave rostro de Saishu; “Si te he condenado...”

“Shhh.. Fue un error que yo propicié...”

“Por mi causa “ interrumpió Yasakani.

“Estas perdiendo mucha sangre...”

“Déjame morir..”

“Shhh“ Saishu amarró el trozo de tela alrededor de su brazo para hacer presión sanguínea; después buscó en sus pertenencias un pequeño instrumento que servía para transfusión de sangre,  cortó una de sus venas e introdujo sin dudar un diminuto tubo en ella.

 “Esto te va a doler...” comentó mientras tomaba el brazo de Yasakani haciendo el mismo procedimiento.

"Tanta culpa te causa que yo cargue con la responsabilidad de ambos?” Yasakani tomó con su otra mano la de su amigo.  “Si muero... todo acabará...” 

"Si mueres...  yo...”  Interrumpió Saishu;

“¿Tu?”

”Sería la más terrible de mis desgracias.” Saishu se acercó lentamente al rostro de Yasakani y lo besó;  ambos conscientes de las futuras consecuencias, dejando que ése prohibido sentimiento fluyera desde lo profundo de su corazón.

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-Eres un estúpido romántico.- Yasakani aun conservaba esos hermosos recuerdos al lado de Saishu, momentos tan secretos que nunca se atrevieron a revelar jamás; lo abrazó con fuerza sepultándolo en su pecho; Yasakani, podía escuchar  los latidos de su corazón al compás con el de Saishu.

-Todo pudo haber sido tan diferente.

-No me arrepiento de nada. -Respondió Saishu, buscando los labios del antecesor de Iori, proporcionando un delicado beso.

-¿Kusanagi?.- La voz de Yasakani, reflejaba el abandono momentáneo de un sin fin de resentimientos cosechados a lo largo de su existencia.

-¿Comprendes porque hice todo?.-

Saishu permaneció en silencio, las razones de los actos del pasado ya no importaban; las consecuencias ya existen, y el arrepentimiento o justificación era vano.

-Tu decisión fue la que propició todo. -Yasakani no dejaba de observar a la hermosa madurez de Kusanagi, después de tanto tiempo sus sentimientos seguían latentes, aún más fuertes.

-Pero mi amor fue el que te condeno.

-Fue un precio que quise pagar.

-Todo pudo haber acabado tan rápido.

-No. -Contestó Saishu -Yo ya estoy muerto......

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 -Dime la "verdadera" razón por la que debo matarle.

-Porque así debe ser.

 La discusión entre padre e hijo había pasado los límites del respeto..

 -No... No me presentaré  en este torneo.

 -Pero qué diablos te sucede. -Yasakani se levantó contra su hijo propinándole un terrible golpe en su rostro, logrando que cayera sobre el suelo.

 -Vas a participar y lo matarás- -Se agachó hasta alcanzar el cabello de Iori tomándolo amenazante.

 -Si no lo matas, nunca serás libre.

 -Prefiero morir. -Yagami respiraba con dificultad.

 -¿De qué me sirve vivir, si no estará él. -Preguntó demandando una respuesta.

 -Dímelo. -Insistía cuestionando. -... Tú que no has podido vivir sin él durante toda tu maldita vida!!.

Yasakani se sintió desnudo al darse cuenta de que su hijo intuía a la perfección sus verdaderos sentimientos hacia el penúltimo antecesor.

 -No seré un cobarde como tú. -Las crueles palabras eran un terrible reproche que arrastraba un sin fin de calamidades en la mente de Yasakani.

-Eres un...

 -Soy un ser humano... que se ha cansado de ser tu esclavo.

 -Prefiero terminarte con mis propias manos. -Yasakani propinó a su hijo un fuerte golpe sobre el pecho, logrando que unas terribles marcas se formaran.

  -A que te condenes por ese sentimiento...

 Yasakani aún se preguntaba si era eso lo mejor; aún con dudas tomó a su hijo y lo llevó atrás de la mansión;

-Perdóname hijo”. -Suplicaba entre lágrimas. -No puedes condenarte de esta forma.

 Encadenó a Iori bajo el ardiente ocaso; -Te amo, hijo mío.

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-¿Papa...? -La voz de Yagami resonó en la habitación; el pasado aún seguía latente en sus pensamientos; sintiendo en su interior la ironía de la vida; apenas comenzando a entender muchas de las causas de la actitud de su padre. 

Dirigió su mirada a la luz del nuevo día que recaía sobre el cuerpo desnudo de Kyo; mientras acariciaba su espalda con las yemas de sus dedos.

-Muchas gracias por haberme ayudado aquel día. -Murmuró antes de propinarle un suave beso;  

-Mmm.. Yagami?. -Tal hermosa acción despertó a Kyo como en un típico cuento de hadas; con felicidad vio que la noche qué pasó al lado de Iori fue hermosa; aún sin importar los detalles, le parecía vivir un sueño del cual no quería despertar.

-¿Qué haremos hoy? -Abrazó al pelirrojo y le dio un beso en la mejilla. -Haremos lo que tu quieras.- agregó sonriente.

"Expresarme. Decir lo que pensaba sin importar ser rechazado; ¿Como poder hacerlo...?"

  -No lo sé. -Respondió el pelirrojo para obligar a Kyo a dar sugerencias, Yagami podría estar bien en cualquier lugar; inclusive podría permanecer en esa recamara sentado y observar a Kyo por todo el día, recordando desde el primer momento que lo vio hasta el como llegaron a esa situación.

Kusanagi tampoco sabía como llevar una conversación con el pelirrojo, desde que se conocieron no habían  hecho otra cosa mas que atacarse y expresar el odio que fue sembrado en su corazón.

-¿Deseas estar sólo?. -Preguntó el aperlado, se podía saber que estaba nervioso, desesperado porque Iori no lo dejara ir. Que lo retuviera; pero ¿Cómo demostrárselo siquiera?. La situación estaba fuera del control de ambos.

Silencio Total.

Retomando su muy usual actitud, el pelirrojo se levantó de la cama y se enrolló una toalla en la cintura. -Es mejor que te vayas, no debemos estar cercas por mucho tiempo, las cosas podrían empeorar.

Como un niño, y sin entender a lo que Iori se refería, Kyo salió de la habitación; entrando en un shock aún mayor al descubrir en el sofá a Benimaru en brazos de K´. No entendía de que se trataba todo eso... Ni porque le causaba tanta molestia esa escena; ¿Envidia? ¿Celos? ¿Coraje? la verdadera razón no la podía asimilar, aún si la conociera.  

Confundido por la presencia de K;  salió del departamento; haciendo conjeturas muy peligrosas acerca del por qué ese joven estaba en el departamento de Yagami; sobre todo de la confianza para actuar de esa forma, al menos que él también viviera ahí.

-No... -Se negaba a creer cualquier tipo de razones, Iori era del tipo solitario que gustaba de la privacidad, ¿Por qué habría de compartir su espacio con alguien más?;

-No debo dudar siquiera.

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