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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
V:
Bajo el velo que esconde tu verdadero rostro.
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

Benimaru tomaba un baño para relajarse con las esencias exclusivas que adquirió en un prestigiado "body shop". Su cabeza estaba recostada sobre una almohada especial, mientras que una toalla color salmón cubría su cara para evitar que los vapores del agua caliente abrieran los poros de su hermoso rostro. Sus pies jugueteaban con el agua, produciendo un placer único en todo su cuerpo.

-Kyo.  -Murmuró el rubio mientras tallaba delicadamente su pecho con una suave esponja humectada con un gel de extractos de pera y banana. Sus pezones de inmediato se endurecieron. "¿Por qué me haces esto? pensaba mientras bajaba la esponja al área de su pequeño y bien formado ombligo.

-Mmm. -Perdió la esponja y comenzó a acariciarse con sus propias manos; el solo hecho de sentir sus manos resbalarse con tanta facilidad por todo su cuerpo era más de lo que podía soportar.  De inmediato se aferró a su miembro ya erecto y comenzó a acariciarlo sin pena alguna.

Su dedo pulgar se adueñó de la punta de su hombría, trazando movimientos circulares hasta provocar un leve brote de pre-seminal.

-Ahh...  -Se sumergió un instante en la tina de baño,  dejándose perder en un sin fin de sensaciones placenteras,  el agua se sentía tan bien en todo su cuerpo, flotando en ese espacio. 

Sacó su cabeza para tomar aire; mostrando su belleza particular; su rostro era perfecto, su cabello se tornó cenizo, sus pestañas parecían más largas de lo normal por las finas gotas de agua que se resistían a dejarlas. 

Recostó su cabeza sobre la almohada y cerró sus ojos "Debo terminar esto de una vez" pensaba mientras atendía un pequeño tormento que no lo dejaba en paz.

Al cabo de unos instantes, sus movimientos se tornaron bruscos, hasta que finalmente perdió razón de si mismo.

-Ahh.. -Gemía sin control.

-Maldición Kyo...

-¿Qué...?- murmuró una voz frente a él. 

Benimaru hizo un movimiento impulsivo.

-K..K.. KY..O!- tartamudeó escondiendo la causa del delito.

-PORQUE DIABLOS NO TOCAS LA PUERTA!!!-

-¿Para qué?. Sólo disfrutaba de tu... espectáculo.

El rostro del rubio se ruborizó terriblemente, -No hagas eso. -De inmediato se puso de pie exponiendo ante Kyo la perfección de su cuerpo, alcanzó una toalla y se cubrió.

 -¿Qué es lo que deseas? -Preguntó mientras se dirigía hacía su habitación.

Kyo lo siguió, arrepentido de la indiscreción que acababa de hacer, a final de cuentas Benimaru tenía derecho a fantasear cómo mejor le viniera.

 -Lo siento. -Murmuró.

-¿Qué es lo que sientes?.

-.... Yo... lamento no poder corresponderte.

-Ya me hice a la idea, así que no es necesario que me la recuerdes.

Abrió uno de sus cajones y saco unos calzoncillos CK.

Kyo se acercó a su espalda y lo abrazó cálidamente -Perdóname por no sentir lo mismo que tu.

Benimaru, controlado por una ola de excitación interna, a causa de lo ocurrido durante el baño de esencias y ahora la cercanía de Kyo, se volvió y lo besó, empujándolo contra su cuerpo, dirigiéndose lentamente a la cama de agua que le gustaba usar durante la primavera.

-Ya basta -Protestó Kyo.

-No deseo esto. -Agregó quebrando el momento.

Pero el rubio no quería que terminara, el deseo que albergaba su cuerpo era más fuerte cada vez que escuchaba una negativa. Recostó a Kyo sobre la cama y lo observó ausente -Dime ¿Por qué?. reprocho débilmente, al experimentar una de las sensaciones que mas aborrecía; la culpa.

-Dímelo. -Un par de lágrimas cayeron sobre la camisa de Kyo.  

        "¿Por qué lloras?"

-Perdóname. -Rogaba el aperlado mientras abrazaba el cuerpo desnudo de su mejor amigo. 

Benimaru, aunque sentía un desgarrante dolor ser mal correspondido, retomó las cosas con calma. Se alejó de Kyo como si nada hubiera pasado y se dirigió al armario en busca de ropa.

-¿Cómo te fue con tu Padre? -Preguntó sin darle la cara..

-Me contó una historia... - Kyo se levantó y se acercó al closet, apoyando la idea del rubio de dejar atrás las cosas que no podían resolver.

-Hoy ponte éste. -Era ideal para asistir a algún evento y ser definitivamente la sensación del momento.

-¿Quieres ir a un lugar?.

-No lo se... tal vez.

-¿Que día es hoy!- La pregunta de Benimaru, más bien era una sugerencia.

-Mmm.. 24 de marzo. ¿Algo en especial? -Kyo sabía perfectamente que en unas horas sería el cumpleaños de Iori, pero quería aparentar que no le importaba o que lo ignoraba.

-Alguien cumplirá 24 años en unas horas.

-Olvídalo.

El rubio se dirigió a Kyo y lo miro directamente a los ojos. -Dame el placer de verte feliz.

-Pero.

-Si no puedes aceptarme porque lo amas... ¿Qué esperas para ser feliz?. -Por el rostro, se podía imaginar el esfuerzo de Benimaru al decir esas palabras, y la razón de las mismas; siempre lo rechazo porque desde pequeño sentía algo especial por Iori, un sentimiento que crecía y se hacía más fuerte conforme el tiempo.

-¿Que perfume..?-

-Mmm..hoy... CH 212.

-On ice.

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-¿Como te encuentras? -Un joven alto de cabello gris preparaba un remedio para la persona que había ido a visitar 

-Esta amargo, pero te servirá. -Murmuró entregándole a Iori  el brebaje, según la inscripción medica

-No sé porque diablos...-

-Porque es mi destino -Interrumpió antes de que K´ pudiera continuar con su comentario.

-Ok Yagami, tenlo a tu manera. Por lo pronto termínate esto, que en una hora llegan las chicas que conocí en un antro hace días, pasaremos un buen rato.-

K´ se levantó y abrió la cortina. -La noche está para la ocasión; no sé porque mantienes tanta privacidad.

 Yagami observaba las luces que adornaban la ciudad, era cierto que la noche tenía un toque especial, pero aún así prefería la luz del día, para disfrutar de ese calor tan único que lo reconfortaba desde lo más profundo de su ser.

-¿Y que harás ahora que has vencido a Kusanagi-san?- Iori permanecía en silencio ausente de la conversación de K´.

-¿Yagami-sama?-

En ese instante se escucho un llamado a la puerta

-Ahora regreso, mejor vístete de una vez.-

El pelirrojo se levantó de la cama, se puso una bata de seda negra, buscó sus slippers color vino y caminó hacia la cortina.

-Cada vez que mires la luna... te acordarás de mi. -Murmuraba amargamente  las palabras de su padre, recordando cuando niño terminaba sobre el suelo sangrando debido a su incompetencia durante el duelo.

-No quisiera recordarte jamás. -Exclamó mientras la cerraba bruscamente.

-Tú, ¿Qué diablos haces aquí?. -A lo lejos la voz de Benimaru llamó su atención.

Debido a que el rubio jamás se aparecía al menos de que fuese una verdadera emergencia imaginó lo peor; saliendo rápidamente rumbo al recibidor.

-¿Qué sucede Nika...?. -No pudo terminar la pregunta debido a que Kyo estaba presente.

-Eso quiero saber.- reclamó el rubio -¿Qué diablos hace ESTE en TU departamento?

Kyo se sonrojó, debido a la actitud de su amigo.

-No seas tan obvio. -Murmuraba entre dientes.

-Ya basta- exclamó K´ solo vine a invitarlo a salir, es su cumpleaños. ¿Ok? no te pongas celoso. -Sus palabras eran tan despreocupantes, que no se percato de la expresión de los presentes.

-Te espero afuera, voy a ver si llegaron las chicas.

-¿Saldrás?-  preguntó Kyo, su mirada se clavó en el suelo.

-No -La respuesta alegró el rostro de Kusanagi.

-¿Nikaido-San?

Iori le pidió al rubio que acompañara a K´ a la cita acordada, y que lo disculpara pero que no tenía humor de asistir a ningún lado.

Benimaru abandonó el departamento, enterrando las ultimas esperanzas de tener alguna oportunidad con Kyo.

En el departamento Iori y Kyo estaban frente a frente, la habitación quedó inundada con un toque de melancolía mezclado con romanticismo, dos metros era la distancia que los separaba.

-Ven aquí -La voz de Iori sonó más varonil que nunca. 

Kyo le obedeció y recordando las palabras de Benimaru, lo abrazó con fuerza, recostando la cabeza en su pecho.

Yagami temblaba incrédulo de que estuviese viviendo ese momento, rogaba por que no se tratara de una pesadilla disfrazada.

-Estas aquí -Le tomó el rostro, buscando sus labios; deteniéndose a unos centímetros para contemplar sus hermosos ojos. 

“¿Qué es ésta extraña sensación que no me deja alejarme de ti”

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-Entonces No vendrá a su propia celebración?-  K´ parecía estar realmente molesto. -Me jode que me dejen plantado. -Agregó.

-A mi me jode sentirme usado de esa manera. -Pensó el rubio; más de inmediato sacó un comentario de la manga, para cubrir su estado de ánimo. -¿Bueno, podrás ir con tus chicas?.

-Negativo, es lo malo de salir en grupo. Si no va una, no viene la otra.

-En fin; la noche se arruinó. Nos vemos. -Benimaru se disponía a retirarse cuando una mano le tomó por el hombro

-¿Qué tan bueno eres bailando? Preguntó K'

-No te entiendo, no dijiste que tus amigas.

-Sólo tú y yo baby. -las palabras del moreno erizaron el cuerpo de Beni, dejándolo sin habla.

  -Dime, por qué si es como peleas.    ¬.¬

-Pruébame. -Las palabras de Benimaru tenían un toque de seducción irresistible para cualquiera.

K' casi se atraganta al sentir la palabra pruébame entrar por cada uno de sus poros.

 -Sé ve que eres tan terrible como todos dicen. -Respondió, acercando su rostro , quedando a un roce de los labios del rubio.

-No has perdido el tiempo, cierto-  .  

-Estas jugando con fuego. -La voz de Beni apenas si se podía escuchar.

-¿Te rindes tan pronto?

Beni entre-cerró sus ojos y abrió su bien formada boca, como si fuera a dar un suave y apasionado beso.

 -¿Yo?- preguntó irónico a unos milímetros de tocar los labios carnosos de K'. -Deberías de ver las condiciones en las que te tengo. Aún sin tocarte.

K´ sintió como algunas partes de su cuerpo se contraían debido a la impotencia de no poder tomar el fruto qué tenía frente a él, aún si quisiera hacerlo para ganar ese "extraño juego"

-Te humillaré -Murmuró mientras tomaba al rubio de un brazo. -Vamos a bailar

-¿Tu crees que me dejaré ganar así tan fácil? Agregó Beni.

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Ambos jóvenes se dirigieron a la disco "Babylon" un antro bien reconocido por los eventos tan particulares que se llevaban a cabo ; ese día tocaba baile de espuma, por lo que los clientes podrían entrar vestidos como fuera y hacer lo que más quisieran.

-OH NO, YO NO ENTRO AHÍ- Benimaru quedó horrorizado de solo pensar que su traje exclusivo se arruinaría por la espuma. 

-Eres mas quejoso que una mujer, ¿Lo sabes?

-Este traje me costo miles de dólares... y no lo arruinaré aquí.

K´ le pidió que lo esperara, y al cabo de 10 minutos regresaba con unos pantalones que había robado a uno de los clientes.

-Ponte esto, y no comiences con tus cosas.

-Yo no me pondré un pantalón que no se quién utilizó, además está húmedo.

-Es espuma. 

-Ok, Ok...  Yo lo usaré entonces, tu usa el mío. -Respondió K' al ver que el rubio no daba señales de ceder

De inmediato K' se quitó el pantalón y se lo pasó a Beni. Cuando terminó de ponérselo, sin querer volteó a ver a su compañero; y sin pena admiró el cuerpo estilizado que estaba frente a él, tan bien proporcionado que por poco se pierde en su propia fantasía.

-¿Qué tanto me observas? 

-Nada, vamonos de una vez. -Sin querer K' puso su mano en la cadera del rubio; pero al sentir su piel quemarse al simple contacto, de inmediato la quitó.

Ambos entraron como la sensación de la noche, Benimaru traía un pantalón negro de piel que le quedaba un poco grande, dejando ver como parte de su ropa interior, una tanga bien ajustada que se perdía entre sus pompas; su pecho sólo era adornado por dos cadenas de plata una ajustada a su cuello, la otra un dije de un diseño antiguo; Su rostro lucía un pequeño destello en una de sus orejas. Se veía fresco y listo para la acción.

K´ traía un pantalón de mezclilla deslavada, con muchas marcas de daño, una camisa negra de medio pecho descubierto, con puños amplios que escondían la mitad de sus manos;  su cabello plateado hacía contraste con las luces de la discoteca. En su rostro traía un diamante incrustado en una de sus cejas; todo un sex-depredador.  /Nya Satan Spawn!!

-Quieres algo de tomar bombón -El moreno pasó uno de sus brazos por la cintura del rubio, quien a su vez  no pudo evitar lanzar un gemido, que por buena suerte pasó por desapercibido gracias al bullicio de la gente.

-O quieres que comience la acción.- agregó atrayéndolo junto a su cuerpo.

-Hueles delicioso. -La voz de k' era ronca y llena de lujuria.

Benimaru, respondiendo ante el "ataque" colocó una de sus manos sobre el área desnuda de K´ acercando después su rostro cercas del cuello.

-Sólo si es que puedes esperar más.

K´ se puso detrás de Beni, abrazándolo, colocando sus manos por el frente de las caderas del rubio, aprovechando la multitud y la discreción para juntar su miembro sobre las pomas de Benimaru. Ambos caminaron hasta la pista de baile, colocándose en el centro.

No dejaban de mirarse, cuando una nueva canción comenzó ante los gritos alegres de los clientes; los esclavos de baile encerrados en cajas de cristal anunciaban la hora del segundo baño de espuma.  

Benimaru sonrió, echó su cabeza hacia atrás y levantó sus brazos, y dejó que la espuma cayera sobre su pecho desnudo; K' estaba petrificado, tener al rubio en ese preciso instante frente a él era algo mayor a lo que su imaginación podría crear. La mejor obra erótica jamás creada.

El moreno apenas si podía bailar, las ideas que pasaban por su mente no lo dejaban reaccionar;  Benimaru por su parte se embarraba la espuma, mientras movía su cadera al compás de la música, sus exóticos movimientos permitían ver un poco más abajo del pantalón que traía; sobretodo con esas tangas que adoraba usar.

-Debo calmarme. -K´ temía perder el control al tocar ese cuerpo perfecto que bailaba frente a él. Pero por más que trataba, no podía dejar de observar esas caderas y desearlas cada vez más.

El rubio tomó a K´ de la camisa  y lo atrajo, -Veo que estas por perder. -Sus manos desabotonaron la camisa del moreno, y de inmediato lo despojó de ella.

K' gimió y cerró sus ojos. "Maldición" se dijo a sí mismo al sentir dos dedos jugar con su pezones, de inmediato, el rubio colocó una de sus piernas entre las de su pareja de baile, manteniendo el ritmo, rozándola levemente contra el miembro de K'.  

-Maldición.. Veo que los rumores son ciertos. El aperlado puso sus manos en los glúteos del rubio y comenzó a estrecharlos.

-Ahhh. -El calor que emanaba del rubio estremecía el cuerpo de K', sin poder aguantar más introdujo sus manos aprovechando que el pantalón de benimaru era más grande de lo que debía ser.

-Estas riquísimo.- murmuró al estrechar los glúteos del rubio con sus manos. Jugando con esa pequeña tanga con uno de sus dedos.

Benimaru sintió perder el control por un momento e intentó separarse; pero K´ lo besó de inmediato, al tiempo que uno de sus dedos jugaba con la estrella estrecha.

-No ganarás- Gemía el rubio entre besos, acariciando el miembro de su compañero, por encima del pantalón.

-Lo haré si te cambio el juego. -De inmediato el moreno volteó a Benimaru, finalmente el miembro erecto de K'  hacía su trabajo al dar pequeñas pero significantes torturas al trasero del rubio.

-Estás tan perdido como yo...- Discretamente, K' desabrocho el pantalón del rubio y una vez que lo tomó por desprevenido,  bajó los pantalones del rubio hasta media cadera.

Benimaru reacciona muy tarde, justo cuando K' comienzo a besar el nacimiento de los glúteos del rubio.

-Basta. - La orden de Benimaru es más una súplica a que no se detenga. Se arqueó hacia adelante en un shock de placer; Abrió sus piernas y dejó de bailar, para darle libertad al moreno de someterlo como quisiera.

-Detente!. Ya basta... Oh Dios.

K' se detuvo y se puso de pie, justo detrás del rubio, quién de inmediato se recargo sobre el pecho del moreno en busca de sus labios.

Ambos seguían bailando con movimientos eróticos y fuera de control; pero siempre coordinados a satisfacer sus propios deseos.

-Vamonos de aquí-  sugirió K´ quebrando el desenfrenado beso.

Y antes de que Benimaru pudiera protestar, lo sacó del lugar.

-Para que vinimos si nos vamos tan rápido- reprochaba el rubio.

-Porque no pensé que fueras jodidamente delicioso.

-¿Debo tomar eso como un halago?.

Benimaru iba a entrar a la camioneta cuando K´ lo detuvo y llevándolo junto a él.

Entró en la Explorer haciendo el asiento automático hacia atrás, -Ven aquí

-¿Arriba de ti?-  La idea no sonaba tan mal para el rubio -Veo que eres masoquista.

K´ se acomodó en el asiento del conductor y sentó a Benimaru sobre él.

-¿No crees que sea peligroso?.-Sugirió el rubio.

-La mejor jodida que he tenido en toda mi vida.. será contigo.- El comentario molestó al rubio.

-La mejor jodida..-Susurró decepcionado de significar sólo eso para todo el mundo, su mente imaginaba que tal vez esa era la razón por la que Kyo no quería llevar una relación con él.

K´ notó el cambio de semblante de su pareja -Hey, que sucede bombón.

-Nada... ¿Qué no quieres terminar tu mejor jodida de una buena vez?

-No quise decir eso... -Murmuró besando suavemente una de las mejillas de Benimaru -Es sólo que no soy bueno expresando mis sentimientos.... no cuando son reales.

K´ encendió la camioneta y partieron rumbo al su departamento. Durante el trayecto Benimaru no dejaba de mirarlo, pensando en que tal vez debería darse una oportunidad e intentar olvidar a Kyo. 

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La madrugada anunciaba el inicio del 25 de marzo.

-Felices deseos- Las palabras de Kyo, eran tiernas; sin saber porque; acariciaba el cabello de Iori, creando una sensación que no había experimentado anteriormente.

-Kusanagi...

-No digas nada. -Interrumpió Kyo  -Yo también estoy harto de todo esto.

Colocó sus brazos al rededor del pelirrojo, descubriendo una cadena con un dije muy familiar.

-Aún lo conservas? -preguntó sorprendido.

-Claro.. es lo único... que..- hizo una pausa, de alguna manera se sentía incomodo expresando sus sentimientos, y  Kyo se dio cuenta de ello.

El silencio se expandía de nueva cuenta.

 Iori encendió un cigarrillo Benson & Hedges y succionó el humo para calmar sus nervios, no sabía que decir; toda su vida se dedicó a expresar las únicas palabras que su padre le enseñó y ahora que quería ser el mismo sentía un inexplicable temor que estaba fuera de su control.

-Bueno.. - Murmuró Kyo atrayendo la atención del pelirrojo. -Creo que estas cansado... es mejor que me marche- Se acercó y le dio un cálido abrazo de despedida. -Espero volver a verte -Susurró al su oído.

-No te vayas. -Imploró Iori sepultando el rostro en su abdomen.

-¿Yagami?

-Sí me dejas... -El cuerpo del pelirrojo temblaba.

Sorpresivamente lo lanzó contra el sofá y se le montó -Si me vuelves a abandonar, te matare yo mismo.

-¿Qué te sucede?. -Preguntó Kyo aterrado por el cambio de actitud de Iori..

-Mataré a todos porqué eres mío. -Gemía al oído de Kyo mientras lo acariciaba con su lengua. Como si fuera un bestia, limpiando a su presa antes de devorarla.

-Inclusive yo mismo.. si algún día.

-Cállate Yagami. -Imploraba Kyo.

-Me lastimas

-Hahaha, te lastimo?- cuestionaba con rabia.

-Te enseñaré parte del dolor que me atormenta día a día-  gritó mientras desgarraba la camisa del aperlado.

-De la tortura que vivo desde niño a causa del error de tu estúpido Clan. -En un movimiento rompió la bragueta del pantalón de su victima.

-No... Así no quiero Yagami.

-Querer... -Respondía el pelirrojo perdido en el odio.

-He querido toda mi vida... -Su mirada estaba sumisa en el dolor que tenía presa a su mente.

-Pero solo soy un títere del maldito destino.

-Todo terminó. -Alegaba Kyo desesperado.

-No.. esto apenas comienza.

Yagami alcanzó una esposas magnetizadas. -Un recuerdo del torneo del 99- se las colocó a Kyo en sus muñecas; llevándolo a la habitación, lo aventó sobre la cama para después quitarse la bata de seda, exponiendo su firme y bien entrenado cuerpo.

-¿Que vas a hacerme? -Murmuró Kyo confuso.  /Nee, Kyo cree que jugarán luchitas ^^'

-¿A que viniste? -La pregunta del pelirrojo fue directa. -¿Mi enemigo viene a visitarme el día de mi cumpleaños?-

-Yo no soy tu enemigo. Interrumpió Kyo.

-Nunca quise serlo, tu te emperrabas en buscarme para pelear... -Unas lagrimas aparecieron sobre el rostro del más joven de los Kusanagi.. 

 -Tu eres el que me odias.-

-Deja de decir estupideces- el pelirrojo se abalanzó sobre el rostro del aperlado,

Profanó sus labios rozados -Entre más te resistes, se que más lo deseas... -Tomó el miembro de su enemigo, logrando que éste abriera la boca.

-Es fácil cuando se trata de ti, Kusanagi-  introdujo su lengua ,Explorando hasta los rincones más cálidos; haciendo del roce una experiencia placentera.

Kusanagi no pudo contener la pasión "Te amo Yagami" murmuraba entre sollozos.

El pelirrojo se detuvo y miro fijamente a la persona qué le hablaba, incapaz de responder tan bellas palabras.

-Te esperaba a diario- agregó al recordar las tardes en las que solía aguardar detrás de aquel portón.

-A veces sabía que estabas ahí... pero nunca respondías...-  El rostro de Yagami mostró lo doloroso que eran los reproches.

-No hubiera podido protegerte.

-¿A que te refieres?

-Pero ahora si puedo... matar a quien se atreva a tocarte si quiera.- Besó el cuello del aperlado recorriendo su pecho hasta llegar a su  abdomen.

-No dejaré que te lastimen- Murmuraba acariciando la espalda aperlada.

-Porque eres mío...- Insistía mientras lo subía sobre su cuerpo.

-Yagami..- Gemía Kyo lleno de éxtasis.

-Cada parte de tu mente.

-Hazlo... ya.

-Cada parte de ti.

-Por favor.

-Solo mío...-Agregó  el pelirrojo al penetrarlo.

-... y de nadie más- insistía perdido en los placeres que le daba el joven que profanaba con su hombría.

-Yagami. -Gritaba Kyo lleno de placer al sentir tan extraña sensación, un contraste lleno de dolor y excitación que sus nervios no podían coordinar; provocando que su cuerpo se moviera  al ritmo marcado por Iori.

-No puedo contenerme más -Gritaba aferrado al pecho de su amante;

Iori lo abrazó con fuerzas explotando dentro del cuerpo que tomaba, al mismo tiempo, Kyo desbordaba su excitación.

Ambos terminaron cansados; la cortina nuevamente abierta, dejó pasar los primeros rayos de sol, cayendo en el hermoso rostro de Kusanagi.

Yagami a unos centímetros de él, terminaba de fumar otro cigarrillo sin dejar de admirar la perfección del hombre que amaba.

-Te amo- susurró casi en silencio, abrazando con delicadeza el cuerpo de su amante. -Siempre te protegeré.

-Yaga..mi- murmuraba Kyo en sueños, sin soltar la mano de aquel que imploraba en su inconciencia.

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