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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

 

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Secretos Ajenos
Capítulo
III: Morir en tu recuerdo.
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

    Yagami despertó abruptamente de una de sus tan acostumbradas pesadillas; la constancia con las que se presentaban lo hacían temer que las palabras de su padre fuesen ciertas. Sus tormentos jamás terminarían hasta el día en que Kyo muriera.

Buscó el despertador, era de madrugada y estaba sólo de nuevo; de pronto la imagen de Kyo atacó su mente. Manifestando esa odiosa arrogancia.

 "¿Será suficiente?" pensó melancólico. "He derrotado al representante del Clan Kusanagi"

Momentos después de que Kyo abandonara el departamento, Yagami partió hacia la Mansión en donde los descendientes de su Clan debían vivir en espera de la muerte; atormentados por el choque de dos sentimientos encontrados; La libertad atada a una promesa, contra la maldición implicada al amor.

Cuando llegó a su antigua prisión, observó que el tiempo no había pasado por ese lugar; el jardín era exactamente como cuando solía jugar años atrás a escondidas de su padre, inclusive las rosas que fueron sus confidentes estaban como si acabasen de florecer.

Era verdad que había sufrido tanto en ese lugar, pero también que el amor de su madre le dio la fuerza necesaria para soportar todo.

Después de tanta melancolía entró a la residencia, lo primero que quiso hacer fue ir a la ventana que guardaba con celos los rayos de sol que reconfortaban su alma; 

Perdido en  los recuerdos, no se percató de la presencia de su padre, quien apenas entraban a la habitación.

-Yagami. -Exclamó con majestuosa voz atrayendo su atención.

El joven hizo un respetuoso honor a su padre, quien le observaba intimidante, molesto porque su hijo no había podido cumplir la misión encargada por su dinastía.

-¿Has venido a recibir tu castigo?. -Exclamó enfadado

-¿O a rogar por otra oportunidad?

Los ojos de Iori, se mostraron aterrorizados al recordar aquellas torturas a las que su padre lo sometía como parte de un entrenamiento obligado. Retrocedió unos pasos, intentando escapar del demonio que profesaba un odio tan inmenso que por momentos, él mismo temía.

Pero Yasakani lo tomó del cuello, y arrojándolo contra la ventana -Eres un estúpido. -Gritó enfurecido.

 -¿Porque impediste que acabara con su vida?.-Insistió al momento en que su hijo caía sobre el suelo, con algunas cortadas en su cuerpo.  

-Tu sólo te estas condenando.

"Entonces, él fue quien nos atacó?"

-Kyo... es mío. -Murmuró el pelirrojo, observando a su progenitor.

 -Solo mío... porque es parte de mi maldición. -Agregó en tono hostil.

Incendió la flama que le causaba tanto dolor y la mostró frente a su padre.

 -Ni tu, ni nadie lo tocará... únicamente yo.

-Estás loco; Tu objetivo es acabar con su vida, de lo contrario...

-¿De lo contrario que?  -Yagami  reía como si se tratará de el chiste más gracioso.

-Si interfieres nuevamente, esta vez sí acabare con tu vida. -Se puso de pie, sin dejar de sonreír con burla.

Yasakani no podía asimilar lo qué escuchaba -No puedes dar la espalda al Clan, para esto fuiste procreado.

-Kyo es mío... la única razón por la que existo, y mataré a cualquiera que lo toque -Exclamó finalmente antes de desaparecer de la habitación.

Yasakani quedó en la habitación, asombrado por las palabras de su hijo. "No, no creo que... esa maldición, no puede volver a repetirse"

-No puedo permitir que vivas la misma tortura que yo he vivido en todos estos años.

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El último de los torneos del KOF había terminado, el Equipo de Japón; formado por Kyo, Benimaru, Goro y Shingo resultó vencedor, era el momento de festejar; los espectadores lucían asombrados por tan maravilloso espectáculo; las luces en la oscuridad de la noche contrastaban con el show de los grupos musicales que daban lo mejor de sí para lograr un momento inolvidable.

Pero a pesar de todo, uno de los miembros del equipo de Japón no se sentía satisfecho; todo había salido tan bien, los enfrentamientos fueron tan limpios, que no se podía estar tranquilo. Kusanagi sólo estaba a la expectativa de Yagami, sabía que aparecería de un momento a otro, pero esa calma tan infernal hacía que sus nervios estuvieran al límite de la locura.

-Hey, cálmate y disfruta del ambiente. -Benimaru  no pasó por desapercibida la actitud de su mejor amigo, ver esa mirada ir y venir en cada una de las entradas al estadio.

 -Por favor Kyo, ¿Qué diablos te sucede?. -Los reproches eran hasta cierta forma justificables, Kyo lucía verdaderamente irreconocible.

-Me largo.

-¿Qué?. -Gritó el rubio incrédulo de lo que escuchaba. -Maldición, aún debemos recibir el reconocimiento, ¿Qué te sucede?.

-Sólo te importa la maldita fama, que no comprendes que 'ésto' no está bien" Benimaru no pudo responder a ése comentario; ¿Cómo aceptar que lo único que le interesaba de esos torneos era ser conocido?. Por primera vez se sintió entre la espalda y la pared, entre el decidir sí seguir con su anhelado futuro  o bien  acompañar a ese engreído que... a final de cuentas era su único amigo.

El aperlado salió del estadio y abordó su motocicleta "maldita sea..." pensaba al sentir un gran vacío dentro de él.

"Porque diablos no apareces de una vez a matarme" más sus palabras se perdían entre el jubileo de los espectadores que del festejo.

“Duele...”  Sintió la necesidad de salir de ahí, lejos de todo lo que le recordara al torneo... a él.

-Hey Kyo espera. -La voz era la misma que le reconfortaba siempre que se sentía mal, Benimaru el amigo de toda su vida estaba nuevamente ahí, dispuesto a brindarle el hombro.

-No te vayas aún. - Al escucharlo,  Kyo corrió hacia él, necesitaba de su apoyo nuevamente; como cuando eran niños.

Ambos subieron a la motocicleta y se dirigieron al departamento que compartían; no dijeron palabra alguna durante el viaje; Kyo en algunas ocasiones levantaba su rostro para observar a la gente que disfrutaba de la noche, otras prefería abrazar fuertemente a su amigo después de un triste suspiro.

Cuando llegaron a su destino, pausaron -¿Quieres platicar sobre el asunto?

-Dime tu... -Interrumpió Kyo, en un tono molesto.- ¿Por qué estas aquí?... perderás tu sueño.

-Esto es estúpido.-Respondió el rubio -¿Cómo diablos puedes pensar en eso siquiera...?

El rostro de Kyo se tornó melancólico al recordar al pelirrojo, ya que por más que lo intentara no podía quitárselo de la mente.

-Te propongo algo. -Sugirió Benimaru. -Estoy seguro de que aparecerá en la presentación.

Kyo se quedó pensativo, se preguntaba la causa de tal desesperación por verle, como si fuera un mal presentimiento que no se podía explicar.

-No cabe duda que del odio al amor...-Insinuaba el rubio mientras se abalanzaba sobre su melancólico amigo.

-Esto es serio Benimaru.. no te rías.

-No me río. 

                "¿Cómo poder reír cuando me destrozas por dentro?"

 -Sólo estoy feliz, vamos tenemos un evento al que NO debemos faltar.

Benimaru convenció a Kyo a que asistieran a la cena baile que se daría por la culminación del torneo; un evento al que solo los peleadores irían, para Kyo sería una oportunidad para encontrar a Yagami. Para el rubio otra oportunidad de olvidar el hecho de no ser correspondido.

-¿Qué debo usar.?

-Lo que sea, siempre te vez muy... ¿gay?

Benimaru río al comentario de su amigo -No tengo la culpa de ser... perfecto. -comentó haciendo ademanes extraños.

Entre discusiones y esfuerzos por no perder la alegría, ambos jóvenes se arreglaron, para después dirigirse a la recepción.

Benimaru radiaba de emoción en su BMW, mientras que Kyo  sólo anhelaba en silencio que Yagami se apareciera por ahí.

El lugar era de súper caché; desde el exterior el camino que los llevaría a la recepción estaba delicadamente adornada por la noche, acompañada de una suave brisa,  la construcción era de arquitectura futurista que contrastaba perfectamente con un pequeño lago a sus espaldas.

Benimaru no tardó en ser la sensación del lugar, las chicas admiraban su elegancia, los chicos envidiaban su perfección. Kyo a unos metros tomaba de las mejores bebidas, esperando con ansias la llegada de aquel enemigo qué el destino le puso irónicamente; a esa necesidad que lo arrastraba a una condena mental.

Pasaban las horas, y Kyo seguía sumido en su desesperación, aguardando tras el licor, tratando de que su dolor fuera menos duro.

Finalmente, la fiesta terminó... y Yagami jamás apareció.

-Kyo-chaannnn. -Gritaba Benimaru, apenas saliendo de una de las habitaciones, su aspecto era happy, sin embargo al rubio le gustaba llamar la atención de todos, en especial del aperlado.

Con dificultad, Kyo levantó su rostro hacia quien le llamaba

-Deja..d joder benni-kun, -Murmuró dando  el último trago a su bebida. Dejó la copa en la mesa que estaba a su lado y de inmediato intentó levantarse. Sus movimientos fueron bruscos, por lo que perdió el balance.

El rubio de inmediato lo sostuvo, abrazándolo con fuerza. -Hey, tranquilo. -Su voz, provocaba una extraña sensación el el cuerpo de kyo.

-Yaga...

-Será mejor que vayamos a casa. -Interrumpió Beni. Para que engañarse, en la vida de Kyo, no había otro más que yagami.

Ambos esperaban a que el coche llegara, el momento se tornaba eterno, los minutos pesaban como horas largas, incrementando la desesperación.

-Todo acabo, ¿Cierto?. -La pregunta de Kyo implicaba mucho sufrimiento. ¿Qué le esperaba ahora?; ¿Una vida normal  que en algún momento sería monótona... Como la de cualquier ser humano?. ¿Trabajar para convertirse en un ser respetado y catalogado como un individuo útil?

Y como siempre, el rubio parecía entender la verdadera pregunta de su mejor amigo; esa que se esconde entre un montón de palabras que no tienen sentido alguno.

-¿A dónde vamos?. -Preguntó el aperlado..  

-A buscarlo. ¿No es obvio?. -Benimaru hacía un esfuerzo al tragarse sus sentimientos; pero no podía soportar la idea de ver al amor de su vida en ese estado.

Durante el trayecto, Kyo no hacía otra cosa mas que pensar en Yagami, aceptando que su necesidad iba más allá de toda coherencia. ¿Pero como aceptar que necesita terriblemente rozar su piel contra aquél que lo hace estremecer desde lo más profundo de su ser?... De escuchar esa voz y sentir nuevamente todas esas extrañas sensaciones por todo su cuerpo, de disfrutar ese fuego helado hasta perder el control dentro de su propia excitación.  

"¿Qué me has hecho yagami?"

Benimaru se detuvo en la esquina de la gran mansión, cercas del portón que unió dos mundos que fueron presa de los demonios emperrados por seguir con una tradición.  

-Hemos llegado.

De inmediato, el aperlado bajó del carro con mucha dificultad, Benimaru a sus espaldas observaba con preocupación la actitud de su amigo

-¿En verdad estas enamorado de ese loco?. -Kyo tenía razón más que para encontrar a Yagami.  

Desde niño, Kyo se aferró a la idea de entablar una amistad con el pelirrojo;  y por más que Benimaru pensara en las razones, la más probable era el hecho de que nada se sabía sobre esa familia tan misteriosa, lo que debió haber despertado la curiosidad de Kyo... o simplemente era lástima de ver a un niño tan solitario como Iori.

-¿Qué sucede?, te quedaste callado. -Preguntó kyo, interrumpiendo los pensamientos de su amigo.

-Ha, ¿perdón?, Eso te pude haber dicho hace un instante.

-Ayúdame, Como cuando éramos niños. ¿ok?. -El rubio trazó una triste sonrisa sobre su rostro.

-Pienso en que sigues pesando mucho. -Murmuró

-Nunca dejaras de ser un escandaloso. -Kyo comenzaba  a desesperarse, su condición le impedía hacer las cosas con agilidad. -Maldición, necesito sujetarme bien o...

-Hey, tranquilo kyo.

Finalmente, el aperlado logró llegar al borde de la barda y se impulsó arriba de ella. -No logro ver el suelo de éste lado.

-TEN CUIDADO!, Estos locos de seguro minan los jardines!!  -Mofó el rubio.

Kusanagi soltó en carcajadas, perdiendo el control nuevamente;

-Apúrate mejor, y sube conmigo.

-Que no haría yo por ti...

-¿Dijiste algo?.

-Nada... he he.

Los efectos del alcohol daban un divertido sentido a las cosas, aunque fueran estúpidas... Kyo se sentía en sus tiempos de infancia, donde gustaba de la aventura, del riesgo al hacer cosas rebeldes para ser regañado. Lo traía en la sangre, y era algo que no podía cambiar.

Al pisar el jardín, los recuerdos abordaron su mente, enfocándose en los incontables días en los que esperaba a qué "su amigo" saliera, siempre se preguntaba que había hecho mal, en como pudo haber estropeado algo que para él, era importante.

-Es tétrico... -El lugar no tenía luz alguna, más que los lejanos faros en las calles, o la luna llena que resplandecía como un trozo de diamante en el cielo oscuro.

-Por eso Yagami es así. -Agregó.

El nombre de esa persona rompió la primer cadena en la mente de Kyo.  -Debemos encontrarlo. -Murmuró mientras corría, adentrándose en la mansión.

Benimaru lo seguía -¿No estás exagerando?

Pero Kyo estaba enfocado a dar con lo que buscaba, sabía que algo malo sucedía, las cosas no eran como solían ser.

-Yagami. -Gritaba con fuerza, observando a su alrededor.

-Todo es muy borroso, maldición... o ¿Es que estoy llorando?

Entonces un quejido atrajo la atención de los dos intrusos, y con sorpresa encontraron a Iori atado con cadenas, en una condición muy alarmante; su cuerpo tenía heridas aterradoras, su respiración era acortada.

Kyo le llamaba, buscando una reacción en él, pero todo parecía en vano; su mirada estaba perdida dentro de su propio sufrir, y por más que lo pedía, Yagami no reaccionaba.

Sin poder controlarse más,  acercó su rostro con el de su enemigo, besándolo lentamente sobre los labios.

-Te necesito. -Murmuró entre sollozos. -No sé por que razón, pero desde nuestra última pelea, no puedo... yo no quiero... Yo... Yagami...

-No me dejes solo. -Imploraba.

-K...yo.

-Así Yagami; di mi nombre... despierta. -Continuaba implorando.

-Algo sucede. -Gritó Benimaru alarmado, -Este Ki está maldito...-Corrió hacia Kyo cuando una gran luz lo impactó sobre el suelo.

-Lar..gate. -Murmuró Iori. -No quiero que...-Su condición cambió radicalmente; su respiración se tornó agitada, y un brote de sangre brotó de su boca, cayendo sobre uno de los hombros del aperlado.

-No; No te dejaré sólo a tu suerte. No sé que esté sucediendo... pero no te dejaré, algo muy dentro de mi, me impide darte la espalda.

-!.. Mi padre... él.. -La luz que proyecto a Benimaru se presentó nuevamente, pero en ésta ocasión contra Kyo, quien cayó a los pies de Yasakani.

-Terminaré lo que un cobarde como tú no podrá hacer jamás. -Levantó al último de los Kusanagi con una de sus manos y emanó su ki, dispuesto a terminar con esa vida.

-Muere..Kusanagi!!..

-NOOO!!.

Yasakani recibió un golpe que no pudo evadir a tiempo, soltando a Kyo.

-¿Qué diablos te sucede? -Gritó enfurecido al saber qué el mismo Iori fue quien se lo propinó.  -O es que, ¿Ha podido más tu voluntad que las cadenas que te he puesto?.

Yagami observó atento la situación, -Cualquier movimiento... y te mueres Padre. -Murmuró mientras se acercaba al cuerpo de Kyo.

-Estás loco.

-Cualquiera que ose a tocarlo... lo mataré.. -Tomó el cuerpo de Kyo entre sus brazos.

-Sólo yo puedo matarlo.

Yasakani,  no daba crédito a lo que escuchaba

-Debo terminar con todo esto, antes de que sea demasiado tarde. - Se levantó y clamó el poder heredado por sus antecesores; dando un golpe en dirección a ambos jóvenes, y aunque Iori, creó una barrera con el mismo fuego en un intento de defensa, fue inmune, el terrible ataque de Yasakani se impactó sobre Kyo.

Yagami descontrolado al verse en esa situación, utilizó su mejor técnica y atacó a su padre hasta hacerlo desfallecer.

Benimaru desde el suelo, recobraba el conocimiento, y con horror vio como Iori traía en sus brazos a Kyo, en estado inconsciente y muy mal herido.  

"¿Qué has hecho Yagami...?

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"Kyo..." Suspiraba el rubio en sueños, reconstruyendo dentro de su inconsciente ese confuso pasado que ahora parecía haber recuperado.

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