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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
I: Resurrección.
Autor: Benigirl <abenimaru@hotmail.com>

 

Un tesoro que se ha mantenido en secreto brilla con los reflejos de la luz de la luna. Hipnotizando por la pureza que esta emana.

Yagami, recostado en su cama recordaba aquélla tarde en la que sus anhelos por conocer a un amigo y la decepción de saber que ésa misma persona era la causante de su sufrimiento, habían provocado un shock que hasta la fecha no había podido asimilar.

-Ha ha ha. -Rió con amargura.

-¿Es que finalmente he acabado contigo?.

- Se supone que ahora... ¿Podré ser libre?. -Agregó mientras su semblante cambiaba con melancolía al observar nuevamente el dije que Kyo le había regalado cuando eran niños.

-La libertad que siempre deseé. -Se puso de pie, tomando el cobertor qué hasta ahora lo había mantenido caliente, tal y como los rayos de sol lo hacían durante el día.

Caminó con dificultad propia de su crítico estado en dirección a la cama de Kyo; observó a Benimaru quien tenía los ojos hinchados por el dolor de ver a su mejor amigo en esas condiciones. Movió lentamente su mano, liberando a Kyo de todo sentimiento externo.

"En algunas ocasiones, me percate de que continuabas visitándome..."

"... la mayoría de las veces ibas solo, y... esperabas por horas a que yo saliera..."

"Siempre me preguntaba si ya sabías del destino que teníamos que enfrentar..."

Salió de la habitación con Kyo en sus brazos "... No quiero que sea de esta forma..." pensó ignorando el alboroto de las enfermeras que temían lo peor al ver a Kyo a Merced de su atacante original. 

Tomó el elevador en dirección al laboratorio, sus ojos expresaban el dolor contrastado con sus anhelos; y sin poder controlarse más una de sus lagrimas cayó sobre el rostro del enemigo que llevaba a su cuidado ; cayendo él después sobre el suelo, aferrado al cuerpo que llevaba. 

-¿Por qué eres tan importante? -Su cuerpo se debilitaba nuevamente debido a la última pelea sostenida.

-¿Que fue lo que sucedió?. -Imploraba una respuesta antes de desfallecer.

-¿Por qué siento esta ansiedad al poder asesinarte o salvarte sin que nadie pueda detenerme,?

En ese instante las puertas del elevador se abrieron para encontrar a Benimaru con tres doctores, todos alarmados temiendo por lo que Yagami podía haber hecho a Kyo.

-¿Que diablos intentas hacer?. -Reclamó el rubio

-¿Que no fue suficiente ya?.

Los doctores ordenaron rápidamente que se llevarán a Kyo de nuevo a su habitación, pero Iori encendió su resplandeciente flama amenazando a cualquiera que se atreviese a acercar.

Dirigió su mirada al doctor y le imploró que salvara la vida de Kyo. Momentos después perdió el conocimiento.

Los doctores trabajaron en las pruebas durante lo que quedaba de la madrugada y parte de la mañana del día siguiente. Finalmente,  las buenas nuevas alegraron a Benimaru, quien tuvo el honor de recibir las mejores noticias después de tanto sufrimiento, trascendieron como pólvora entre el grupo de amistades.

-¿Estable?-  preguntó Yuki  -¿Estas seguro Beni?

-Claro bombón, así que sigue descansando, que no recibirá más visitas por lo pronto, a excepción de los familiares directos; como sea, si estas de acuerdo, espera mi llamada para que vayas al departamento y prepares todo para recibirlo en casa... dudo mucho que después de esto sea bienvenido en la residencia Kusanagi.

-A que te refieres? preguntó Yuki. -No entiendo de que hablas.

-No es necesario linda, espera mi llamada y te daré indicaciones.

Parecía que todo volvería a la normalidad, pero aun así Benimaru seguía inquieto del porque Yagami decidió salvar a Kyo, después de que quiso matarlo. La duda le consumía los nervios, por lo que decidió  hablar con él, escabulléndose nuevamente de las enfermeras, a final de cuentas se estaba haciendo todo un experto.

Entró en silencio a la habitación, la cual no había cambiado del todo, únicamente las camas de Iori y Kyo ahora se encontraban más cercas. Detrás de la oscuridad Yagami lo observaba detenidamente.

Benimaru se detuvo un momento para revisar que Kyo estuviera del todo bien; desconfiaba aún de Yagami.

-¿Porque lo salvaste? -Preguntó finalmente rompiendo el silencio.

Sin embargo Iori no tenía intención alguna en  indagar sobre las razones del porque de sus actos; por lo que alcanzó el timbre y sonó el botón de llamado a las enfermeras.

 Benimaru molesto fue obligado a retirarse, no sin antes advertirle a Yagami que lo estaría vigilando.

Al siguiente día el pelirrojo  pidió que se le separara de cuarto, no deseaba tener a Kyo cercas de él cuando despertará; Acontecimiento que alegró notablemente al rubio.

En una semana, el aperlado tuvo una notable mejora; ya había recobrado el conocimiento y se le veía mucho mas estable. Benimaru siempre se mantuvo al pendiente, evitando que Kyo tuviera algún contacto con cualquier persona que no fuese él mismo.

-En serio no recuerdas nada de lo que sucedió. -Preguntaba Benimaru; pero es que por más que Kyo se esmerara, le era imposible recordar; estaba conciente de su condición actual estaba relacionada con yagami, y un reto fuera del torneo; pero sólo eso.

. ¿Empatamos nuevamente?.  -Preguntó centrándose en lo que le interesaba saber

Benimaru no sabía como responder, las consecuencias que trajo aquélla sangrienta pelea afectarían sobretodo de la posición actual de Kyo ante el Clan.

-¿Benimaru?. -Insistió Kyo 

-Perdiste... en todos los aspectos. -La noticia era algo que Kyo no esperaba, ya que generalmente todo terminaba en un empate.

-Mi padre... -Cuestionó indeciso.

Más Benimaru le pidió que no se preocupara por esas cosas, que lo único que importaba era su pronta recuperación, y que después iban a ver como solucionar todo poco a poco.

-¿Dónde esta Yagami?. -Las inquietudes de Kyo eran cada vez más difíciles de contestar. Beni temía la forma en que asimilaría todo lo sucedido.

-El esta bien, saldrá pronto.

-Entonces... -El aperlado aún seguía confundido.

- No preguntes más, ¿ok?- sugirió el rubio  -Mejor iré a comprarte algo de fruta cristalizada que se que te fascina.

-No te vayas a ir. ¿ok? -Dijo sonriente antes de salir de la habitación.

En su camino, vio que el padre de Kyo se aproximaba; Saishu apenas había recibido la noticia de que su hijo se había salvado, su reacción era todo un misterio aún, pues desde un comienzo se había negado en aceptar toda relación con un Yagami, aún si se tratase de salvar la vida del último descendiente de los Kusanagi.

Benimaru le saludo cordialmente, mas no recibió respuesta; tan solo quedaba rogar por que no existiera algún problema.

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En ese preciso momento, se ordenaba el alta de Yagami, finalmente estaba recuperado y podría abandonar el hospital.

-Las heridas restantes, Usted mismo las puede atender en casa. -Sugería el doctor mientras elaboraba una lista de medicamento que podría necesitar para atender sus curaciones.

-Pase por esta lista en la farmacia y regrese en quince días a partir de hoy para considerar sus avances.

Yagami recibió la receta médica, podía abandonar el hospital. Tomó sus pertenencias y se dirigió al elevador; por un momento recordó a Kyo, y sintió ganas de verlo por última vez; inconscientemente llegó la habitación donde su enemigo seguía interno.

Observó la puerta.

-No tiene caso. -Murmuró burlándose de si mismo cuando repentinamente escuchó una voz familiar.

-Kyo.

Entró bruscamente, encontrando a su enemigo de pie, respirando con dificultad mientras Saishu le gritaba que estaba fuera del Clan Kusanagi.

Kyo al ver a Iori frente a él, se llenó de ira provocando que su cuerpo se debilitara aun más.

-Debiste haber muerto. -Gritó Saishu;  finalmente destrozando a su hijo por completo.

El aperlado se desplomó en mil pedazos, cayendo sobre el suelo.  

Derrotado.

Humillado.

Yagami levantó su brazo, provocando el nacimiento de esas frías flamas que le causaban un terrible dolor.

Saishu se puso en guardia -¿Intentas pelear contra mi, en esas condiciones muchacho estúpido?. 

La actitud de Saishu era incomprensible.

-Debí haber muerto. -Murmuró  Kyo.

Su voz caía en el lecho de la tristeza, era imposible ocultar tanto dolor.

-Eres un estúpido. -Retaba Yagami,  extinguiendo su flama para ayudar al aperlado.

Lo tomó en sus brazos tal y como aquélla vez que decidió salvarle la vida, y se volvió a Saishu, mirándolo con desprecio.

-Maldito seas... -Gritó Kyo en agonía, manoteando contra Yagami, intentando alejarse.  

-Yagami... No descansaré hasta destruirte con mis propias manos... -Agregó momentos antes de perder la conciencia.

Yagami se retiró con su presa en brazos, mientras Saishu miraba atento la extraña actitud de ganador de la última pelea en el torneo The King of Fighters. Temiendo en sus adentros que la maldición se volviese a repetir.

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Yagami se dirigió al departamento que solía tener una vez que fue puesto en libertad de la prisión donde se le tenía, un espacio personal con las comodidades indispensables.

Entró directamente a su recamara recostando a Kyo sobre su cama, abriendo después las cortinas para que la luz entrara a su voluntad. 

Se volvió hacía el aperlado y lo observó; no sabía porque actuaba así, pero ya no había oportunidad de arrepentirse.  

"¿Desde cuando me importas?" Se cuestionaba; su propia mente lo traicionada al sentirse burlado de sus propias palabras.

"Es que... Estoy aceptando que me ayudaste cuando éramos niños?" Sin poder dar conciencia a sus actos, postró su mano sobre el rostro del aperlado.

-¿Qué es lo que te atormenta?. 

-Tal vez... -Se preguntaba , temiendo que su sangre maldita afectara a Kyo de alguna manera.

Tomó las manos del aperlado -Deja de perturbarte.

Las estrechó entre las suyas, haciéndole saber que no estaba sólo, que contaba con alguien a su lado, tal y como Kyo le hizo sentir cuando eran niños.

Al cabo de un par de horas sintió cansancio, apenas estaba en la fase Terminal de su recuperación; además de que al siguiente día tendría que levantarse temprano para ir a atender unos asuntos respecto a su familia y su posición ahora como representante del Clan vencedor.

Observó a Kyo nuevamente, -¿No suena gracioso el decir que te he vencido? -Sin duda alguna ese joven al que ahora cuidaba le producía una nostalgia que enternecía ese corazón que casi siempre estuvo congelado; 

Lo soltó cuidadosamente cuando repentinamente escucho un gemido.

  -No... por favor. -Suplicaba el aperlado, mientras una lágrima salía de sus ojos. 

Yagami  decidió dormir a su lado.

Finalmente ambos descansaban, en paz; lejos de las ambiciones de aquellos demonios que solían manejarlos a su antojo. Algunas veces, durante la madrugada Iori se despertaba recordando que no estaba sólo; y con sorpresa descubría que Kyo lo abrazaba, mostrando un semblante tranquilo y sin preocupaciones... como si el mundo no importase; más que ése momento, que el mismo Iori atesoraba en silencio.

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-¿Quieres decir que ya puedo salir, padre?. -La voz del  joven pelirrojo, no escondía la emoción que sentía en ese momento.

-¿Podré...?

-¿Podrás?. -Interrumpió Yasakani de inmediato. -Tú sólo tienes un objetivo no lo olvides.

Iori había cumplido 17 años, la edad que su padre consideró suficiente para lanzarlo al miserable mundo donde la alegría y amargura esperaban ansiosos por controlar su mente.

Pero eso no le preocupaba, sus deseos estaban enfocados en ver ése indestructible portón negro abrirse y  disfrutar todas aquellas cosas tan maravillosas que su madre solía platicar cuando estaba a su lado todavía.

Yasakani, desde la habitación del segundo piso de la residencia Yagami, observaba a su hijo radiante, con ésa belleza tan particular de su descendencia.

-Finalmente he terminado mi trabajo contigo. -Murmuró alejándose de la ventana.

 -Solo me volverás a encontrar cuando hayas terminado con la vida de ése mal nacido. -Gritó mientras reía perdido en el odio albergado en su mente..

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Las 06:00 AM,  Iori dormía mientras Kyo daba muestras de querer entrar al mundo real al sentir un calor muy peculiar; deseoso de conocer la fuente de tan extraña sensación, abrió sus ojos con dificultad a consecuencia del profundo sueño en el que había caído.

Miró a su alrededor, intentando reconocer el lugar, cuando un suave suspiro llamó su atención.

-Yagami. -Pensó postrando sobre el pelirrojo una mirada desconcertante;

Su cuerpo se petrificó al percatarse que estaba aferrado, abrazando a ese enemigo que el destino le había puesto desde la infancia.

Iori sintió la tensión, desde niño desarrolló una sensibilidad única, adquirida gracias a los cariños de su madre, quien a toda costa intentaba sembrar una pequeña semilla de aquel calor que Yasakani intentó marchitar, sin escatimar en el daño que hacía en su único hijo. 

Abrió sus ojos, enfrentando a Kyo qué le miraba asombrado de la cruda realidad; dio un largo y profundo suspiro evitando encontrar esa mirada nuevamente. Pensó en levantarse cuando sintió que su antiguo enemigo interpuso su cuerpo como barrera, abrazándolo sepultando el rostro en su pecho.

-Yagami. -Gimió al recordar las crueles palabras que su padre dijo antes de que perdiera el conocimiento.

Iori sentía el cuerpo de Kyo temblar en sus brazos; unas gotas húmedas caían sobre él, incapaz de decir palabra, se limitó a abrazarlo tan fuerte como pudo.

-Dime como puedes ser así.

-¿Cómo?.

Ambos estaban tan cercas que podían sentir la respiración del otro.

Iori sintió unos terribles deseos de probar aquellos labios qué había anhelado desde pequeño.

Kyo le miraba apenado de las condiciones en las que se encontraba, había dejado de ser ése joven déspota y despreocupado, para convertirse en un individuo desterrado por su propia familia.

-Así tan... indiferente por lo que sucede a tu alrededor. -Agregó al sentir una extraña sensación recorriendo su cuerpo.

Yagami no pudo evitar reír, más ésta vez era diferente, no existía odio alguno en sus expresiones, algo que no pasó por desapercibido por Kyo.

Movió al aperlado para tener oportunidad de sentarse, ya que tenerlo tan cercas despertaba un sin fin de deseos reprimidos a lo largo de toda su vida. 

-Solo tengo un objetivo en la vida... lo demás carece de importancia.

-Destruirme. -Preguntó el aperlado.

-Eso ha quedado en el pasado, ahora la situación ha tomado un nuevo giro. -Kyo no comprendía del todo lo que Yagami quería decir, pero tampoco se atrevía a curiosear más de lo debido.

Permanecieron en silencio.

 Iori sentado sobre la cama, recargado a la pared, apenas cobijado por una delgada sabana de hilo. Kyo frente a él, abrazaba una confortable almohada, su vista se entretenía con los dedos de sus pies.

Ambos pensando en las consecuencias que tenían en puerta después de aquella confusa pelea.

-Es mejor que Benimaru sepa que estas aquí. - Dijo Yagami levantándose de la cama, envuelto en una delgada sabana .

Kyo le tomó del brazo izquierdo impidiendo que se alejara más. -Aún hay algo que debes decirme. -Preguntó negándose a la mirada del pelirrojo.

Iori se volvió hacia él, dudando por donde comenzar, por primera vez, no estaba listo de enfrentarlo, ya que ni el mismo podría explicar el porque de mucho de lo sucedido. Y antes de que pudiera dar excusa alguna, se inclinó y postró sus labios sobre Kyo.

.-No es el momento. -Respondió, quebrando el beso.

-Mas tarde hablaremos de lo sucedido, yo también necesito muchas respuestas.  

Sin decir más Yagami, le pasó el teléfono a Kyo para después salir de la habitación.

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