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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
XV: Don't Panic
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

 

"El día en que ese individuo muera, el honor de nuestro Clan será limpiado... y tu alma será finalmente libre ." Las palabras que alguna vez Yasakani dijo, retumbaban en la mente del pelirrojo;

-¿Qué se supone debo hacer ahora. -Se detuvo en las afueras de la gran mansión, casi entrando al jardín dónde solía jugar de pequeño; Miró aquél portón que lo protegió del extraño mundo de los seres humanos.

“¿Qué caso tiene vivir si tengo que evitar a toda costa el verle o estar cercas de él. -Por primera vez entendió el tormento en el que su padre vivió; el estar entre el amor y el odio hacía un mismo ser, sin poder escoger acorde a los verdaderos sentimiento.

-¿Qué debo hacer?. -Miró al cielo en busca de cualquier respuesta que lo aliviara de ese dolor en su pecho.

“Kusanagi Kyo...” -Dime si también te amaré maldiciendo tu nombre, o te odiaré anhelando día a día con volver a verte o saber de ti.

Por más que Yagami pensaba en alguna forma de estar cercas del ser que amaba, era imposible, era como si estuviese maldito; Tal y como Benimaru alguna vez le dijo.

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  -¿Porqué me miras así? -Desplomado sobre el suelo, a un lado de la puerta observaba a quién por el destino fuera la elegida de ser la prometida de Kusanagi.

La chica no respondió; Desde qué el rubio entró en la habitación, observó la forma en que éste se rindió por voluntad propia, extrañada de esa expresión de sufrimiento en el rostro del rubio, llegó al grado de sentir pena por él.

El silencio de la chica lo molestaba.

-Dime algo..- Se acercó hasta quedar frente a ella y la observó por un instante.

-¿Lo disfrutas?... El verme así.

Al ver que se negaba a decir palabra alguna, se agachó hasta quedar a su nivel y la tomó de sus cortos cabellos, lastimándola.

-¿Ver como me quiebro en mil pedazos?-

La chica apenas si titubeó al sentir el ataque, estaba atemorizada; Por un momento Benimaru parecía tan frágil, sin embargo ese mismo calificativo lo hacía temible.

-¿Creíste que todo sería tan fácil como tomar ese avión para cumplir con ese estúpido entrenamiento que te haría digna de él?.

-No me hagas reír.

La tomó del cuello, apretándolo ligeramente.

-Eres un maldito estorbo en su vida.

“En mi vida”

K desde afuera de la habitación escuchaba los murmullos, por lo que entró rápidamente.

-Benimaru... -Interrumpió con voz tranquila pero lo suficientemente fuerte como para detenerlo.

-¿Qué sucede? -Respondió indiferente.

El moreno se acercó y le tocó el hombro.

A lo que el rubio respondió con una mirada confusa;

“Por más daño que hagas a las demás personas....” Lo tomó y lo guió con ternura, como si entendiese su dolor. “No puedo dejarte solo”

-Es mejor que descanses... no ha sido un buen día.

K lo abrazó por detrás guiándolo a la recamara principal, una vez ahí le acostó y cobijo y se sentó a su lado; El rubio de inmediato le dio la espalda, como si sintiera vergüenza de verle de frente.

-Descansa un poco, mañana será otro día. -El moreno se puso de pie, dispuesto a salir.

-Estuve a punto de matarla... -La voz del rubio chocaba contra las paredes de la habitación.

K quedó en silencio, con la mano sobre su propio rostro, impotente ante el comentario.

-A un chico como tú, no le queda ese tipo de cosas... Eso déjaselo a tipos como yo.

K salió finalmente de la habitación, para corromperse en la tristeza de ver como único ser que ama se destruía a sí mismo.

Benimaru se acurrucó entre las sábanas -Los tipos como yo- murmuró con amargura.

Cerró sus ojos, reflexionando el comentario del moreno.

“... Los tipos como yo... se aprovechan de los secretos de las demás personas para satisfacer sus propios deseos. Poseer a capricho... Sin importar a quién se lleven de paso. Sin embargo, tu... haces todo por el ser que amas... No te merezco”

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“Aun vives en el sueño placentero que yo mismo he creado para ti...” 

La voz del rubio vivía en la mente de Kyo, incrustada como una astilla de acero.

“Es tiempo que aceptes la realidad; Y termines de la misma forma que yo... Amando a un imposible

Liberando todo el resentimiento que alguna vez pretendió ser amor.

“... Jamás podrás tener a Yagami como siempre has querido, siempre estarás a su merced” 

Acosando sin tregua con un sin fin de palabras que dolían en lo más profundo de su ser.

“¿Por qué crees que siempre me emperré en que recibieras su sangre; Aún sobre la decisión de tu Padre?”

En un arranque de histeria Kyo se jaló el cabello, buscando el dolor con desesperación, algo que fuera lo suficientemente intenso como para dejar de pensar tanto en las palabras de Benimaru; Pero  al abrir sus ojos debía aceptar que lo que sucedía en ese instante era su realidad.

Resignado a que las cosas estaban fuera de su control, se puso de pie quedando casi frente a un espejo hecho pedazos, distinguiéndose con dificultad entre los mimos; Recordando nuevamente todo lo sucedido.

Se acurrucó con sus propios brazos, escondiendo su tristeza.

“Es por eso que aquella mañana que desperté, sentí ese reconfortante calor...”

- Su calor.

Murmuró entre sollozos ante la mirada incrédula del pelirrojo que le observaba desde el marco de la puerta de la habitación.

-Kyo...

Los ojos del aperlado finalmente se abrieron, encontrándolo.

“Debo estar soñando...” Se decía a si mismo al ver a pelirrojo acercándose.

Kyo sintió un terrible pánico;

“Debo escapar” Era todo lo que estaba en su mente, huir de la persona que más amaba en su vida. Alejarse para evitar una desgracia mayor.

Kyo apenas si dio unos pasos hacia la puerta cuando Yagami lo tomó de los hombros, estrechándolos con desesperación, aún así incapaz de tomarle más por temor a perder el control.

-No puedo estar mucho tiempo cercas de ti...- La voz ronca chocaba contra los cabellos del aperlado.

-Yagami...- Gimió Kyo, doblándose al sentir la cercanía;

El pelirrojo se acercó lentamente, haciendo contacto con la espalda de Kyo;

-¿Tiemblas?

Kyo cerró los ojos, echando después su cabeza para atrás.

-¿Porqué?... Dime ¿Por qué tiene que ser así?- Preguntaba el aperlado con desesperación.

Yagami lo estrechaba con más fuerza, repitiendo una y otra vez que no importa cuanto daño se hagan... Siempre será su razón de vivir.

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