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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
XIV:
Swallow it.  
Autor: Benigirl. <
abenimaru@hotmail.com>  
 

-Moonlight Sonata- El sonido de tan majestuosa melodía penetra en mi mente, adecuándose a los remordimientos que esporádicamente vienen a visitarme.

Observo al exterior, a través de ésta gigantesca ventana que arrastra a la envidia cada vez que me restriega en cara los días en los que anhelo aquello que jamás podré tener en condiciones normales; Como cualquier otro ser humano.

-Kyo- mis labios parecen invocarte, mas no existe sonido alguno, tan solo movimiento.

Pero si soy honesto no deseé hacerlo, no en este lugar, donde aguardo día a día con volverte a ver.

Inconscientemente introduzco mi mano en uno de los bolsillos de mi gabardina negra y automáticamente se aferran a una cajetilla de cigarros.

-Benson & Hedges- Sonrío para quienes gustan golosearse con mi belleza.

Aprieto la caja dura, no me había percatado de cuanto me encanta fumar... Sobretodo en estas circunstancias.

Aún escucho ésa melodía en mi mente, y siento como poco a poco me enloquece de manera alarmante; trato de relajarme, recargándome en un muro junto a la ventana; cubriéndome el rostro con el brazo izquierdo.

De pronto la escena que vivo me parece la más ridícula; Yo aquí encerrado en este edificio, muriendo por dentro, esperando por una razón que me devuelva la sonrisa y las ganas de seguir.

Alimentando mi fe en la naturaleza que parece comprender lo que sufre mi alma en vida.

-Despierta ya- Sigo rogando, y con vergüenza acepto que he caído en la impotencia; me cubro de la luz que apenas si puede entrar y caer sobre mi.

-Kyo- Finalmente el cigarro ha caído al suelo y no me molesto en apagarlo, más lo hago mí compañero cayendo a su nivel... 

Sin embargo, acepto que no deseo ser pisoteado por cualquiera.

-¿Hey, Me estas escuchando?- La voz de k’ pasó por ignorada, Benimaru descansaba acurrucado en el sofá de piel; Su cuerpo parecía estar sin vida, su mirada perdida en lo más profundo de sus pensamientos.

Vestía una bata de seda color negro, con slippers de forro térmico, su cabello estaba húmedo, inclusive se podía observar algunas gotas de agua caer de vez en cuando sobre sus hombros.

-Alguna vez te has preguntado, ¿Qué es el amor?- La voz del rubio nunca fue tan seria, sus ojos se asemejaba a los de una muñeca sin dueño, abandonada en un rincón oscuro de la habitación.

K se recostó sobre el sofá de piel; aquél dónde alguna vez se sometía a los deseos del único ser que por lo menos creía amar; 

Miró a su compañero pensando en que decir.

 –Es casi imposible definirlo; tan sólo... – su voz desapareció ante una interrupción audaz.

-...Tan sólo lo sientes y punto... ¿Dónde habré escuchado tan ridícula explicación?- 

 “Tan sólo lo sientes... sin importar si ese sentimiento te destruye al final...” Los pensamientos del moreno eran para el Benimaru, a quién no dejaba de observar. 

-Empieza a hacer frío- K se puso de pie, y observó de nueva cuenta al rubio, percatándose que tan sólo vestía esa bata que obviamente no le protegía en lo absoluto.

-Ajustaré el termostato.

Se frotó los brazos en un intento por calentarlos

-Detente- La voz fue más bien un murmullo suplicante.

-¿Benimaru?...- El moreno se acercó al chico que parecía estar ajeno a todo a su alrededor, acariciando una de sus mejillas. 

“Me gustaría entender que te pasa”  Pensó,...

Los ojos del rubio se clavaron en la mirada de K’, a quién tomó del cuello de la camisa, acercándolo.

-Si supieras lo que acabo de hacer;  quedarías petrificado. -Benimaru le besó sin darle tiempo a reaccionar.

-¿Pero es que algo como tú puede sentir realmente? -Entre risas,  empujó al moreno sobre el suelo.

-¿Un simple Clon?- Se puso de pie, cobijándose con la sábana que le fue dejada unos minutos antes, y después de observar a su amante, caminó, contoneando su perfección entre los espacios que dirigían hacia su habitación.

 “¿Algo... cómo yo?” K’ se preguntaba con insistencia.

Benimaru entró a su habitación cerrando la puerta a sus espaldas, dejándose caer sobre el suelo.

Tanto tiempo esperando a que notaras mis sentimientos;

A que al menos te dieras cuenta...

O  de que me amaras de la forma en la que yo te deseo.

Nunca quise que las cosas fueran así....

Kyo.

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           El pelirrojo abrió sus ojos, y dio un profundo suspiro; Exploró todo el lugar en completo silencio, como si estuviera buscando algo o a alguien en especial.

-Hijo-

Más Iori miró el cuerpo de su padre.

Apretó sus puños para después volverse a la dama que él hablaba.

 -Mujer...- murmuró con voz ronca.

-¿Iori?- Preguntó temerosa, y de inmediato se puso de pie en un intento precipitado por huir.

Iori la tomó del cuello; apretándolo,

Disfrutaba tanto ese momento;

 Esa sensación de sentir el corazón de su victima precipitarse hasta llegar a un punto de colapsarse y dejar de vivir.

El cuerpo cayó sin vida a un costado de aquél que fue su esposo.

El pelirrojo se puso de pie y caminó fuera de la habitación, dejando en el olvido el cuerpo de sus padres sobre el suelo.

- Kusangi... -

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            “Yo he sufrido tanto como tu...”

-Mientes...- 

“Sufrir...”

-¿Qué puedes saber tu del sufrimiento diario?...- Kyo quedó completamente atónito, sin saber que responder.

-¿Qué tanto te ha interesado lo que yo he sentido todos estos años?- Los ojos del rubio se asemejaban a un par de afiladas navajas sedientas de venganza.

-Nunca entendí el porqué tu miserable vida giraba únicamente a su alrededor- En un movimiento desgarró la camisa del aperlado, sus manos quedaron a los costados del cuerpo que apresaba; a nivel del abdomen.

-Hahaha- Su risa era desquiciante, malévola; Pero muy segura de que poseía con el control en sus manos.

-¿De qué te ríes?- Kyo aún sin saber que hacer, escuchaba aterrado a merced de su atacante.

-Es tan irónico... Tan estúpido... Tanto tiempo haciendo hasta lo imposible por tenerte en ésta situación... Y ahora que te tengo...- El rubio postró sus labios sobre la oreja del aperlado; besándolos suavemente.

-Esto es enfermo...- Exclamó Kyo.

-Siempre me detenía en el último momento; tu mirada era lo suficientemente fuerte para evitar el hacerte cualquier atrocidad.

-Ya basta Benimaru.

-Pero no ahora.... No cuando he llegado tan lejos.

-Aun vives en el sueño placentero que yo mismo he creado para ti...- El rubio prensó los labios del aperlado, mordiéndolos hasta hacerlos sangrar.

-Sin Yuki para recordarte el destino que debes cumplir para evitar una desgracia...- Con astucia desabrochó el pantalón de Kyo; Despojándolo de inmediato.

-Vamos... ¿Qué no te has dado cuenta que todo ha sido muy fácil hasta ahora?- Sus palabras dominaban al aperlado, sin darle oportunidad a reaccionar.

-Las cosas iban tan bien para nosotros...- El rubio tomó su miembro y comenzó a darse placer el mismo;

Las palabras retumbaban en la mente de Kyo quién estaba ajeno a lo que sucedía en ese instante.

No tomó mucho tiempo para que la hombría de Benimaru luciera erguida y orgullosa.

-Hasta el momento en qué se te metió la estúpida idea de irlo a buscar....- Al termino de esas palabras, el rubio se clavo en el cuerpo que profanaba, arrancando un terrible quejido lleno de dolor.

Tan fuerte que lo trajo de nueva cuenta a  la realidad de la que intentaba escapar.

-Desde ese día.

-Desde ese instante en el que él.... Te salvó la vida.

-Yagami- Kyo cerró sus ojos.

-Si... Yagami; Si no hubiera sido por él.

-Ya basta.... Benimaru.

“Nunca creí excitarme tanto al escuchar de esta forma mi nombre...” La acción desesperante de Kyo, daba pie a que Benimaru le tomará con más intensidad.

-Argh...!  ¿Por qué... Por qué me mentiste... Ahhh?.

“Porque eres mío...”

-Respóndeme... Ahhh.

“¿Qué habría sido de mi si se hubiera sabido que él te salvó la vida...”

-Ahh... Benimaru.

“Qué él siempre te ha amado... aún por encima de su propio Clan....”

-¿Porqué Benimaru?.

           “Siempre te consideré mi mejor amigo...” Pensó Kyo antes de desvanecerse ante el terrible dolor; cayendo totalmente sobre las sabanas manchadas de sangre.

-Pero no importa ahora, porque jamás podrán estar juntos...

>>> Continuará