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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
XII:
Amar es sufrir... Querer es vivir de prisa.
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

 

            Kyo retrocedió unos pasos, sin darse cuenta pisó uno de los cristales quebrándolo con su peso;

-Argh- contuvo el profundo dolor en un corto lamento.  

-Ten cuidado- murmuró el rubio, aproximándose lentamente; sus pasos eran firmes y aún conservaban el estilo coqueto muy propio del él. 

-Lo que menos deseo es que te dañes -Susurró a su oído.

-¿Te imaginas qué sería de mi sin ti? -Colocando sus labios exactamente a un costado de la cabeza del aperlado..

-Estoy bien.. descuida. -Apenas si logró quitarse la intimidación de Benimaru. 

-¿Que sucedió aquí? -Preguntó deseando destruir la tensión en la habitación

-Y olvida eso de que es asunto tuyo. -Agregó en tono de broma.

El rubio lanzó una sonrisa fingida -Cambiaré la decoración. -Miró a su alrededor, disfrutando en secreto la reacción de su compañero. 

-¿Tienes alguna sugerencia? -Sus manos apresaron nuevamente el cuerpo de Kyo.

-Hasta ahora me doy cuenta de que todo 'nuestro' espacio esta acorde a mis gustos.

-¿Porqué esta todo..así?.

-Ya sabes como soy con mis reflejos, supongo que no todo lo que veo me parece placentero. -Kyo podía sentir el aliento de su acosador chocar sobre el borde de su nuca.

-Claro, a excepción de algunas cosas.

-Heh, te viste alguna lonjita. -Exclamó el aperlado entre risas.

El rubio lo dirigió frente a los pedazos de vidrio que aún quedaban pegados en el tocador.

-¿Qué observas.? -Susurró sosteniéndolo con fuerza.

-¿Es placentero? -Poco a poco Kyo suponía lo que Beni deseaba implicar.

-¿Te gusta lo que vez, Kyo?  o  ¿Tienes alguna sugerencia?-  Su mirada se clavaba  tan profundo como si lo quisiese asesinar.

Permanecieron estáticos; el silencio hacia burla de hijo de Saishu al delatar las precipitadas palpitaciones en su corazón.

En un movimiento innato usó sus manos para alejarse del cuerpo que deseaba intimidarlo.

-Déjate de juegos.

Benimaru dejó que Kyo hiciese su voluntad, limitándose únicamente a observar como se alejaba de él para sentarse sobre la cama; disfrutando de como la palpaba un momento antes de admirar la expresión en su rostro.

-Estuvo otra vez aquí.. ¿no? -Preguntó 

-Te interesa acaso? -El rubio dio la espalda caminando hacía el armario.

Abrió uno de los cajones y tomó un pañuelo que parecía proteger algo realmente significativo.

-Tu ocúpate de tus triviales asuntos con ese Yagami y déjame hacer lo mío.

Kyo se levantó de la cama colocándose a espaldas de Benimaru -Siempre tienes que llevar las cosas tan lejos.

Tomando los hombros de su amigo -¿Porqué?- Preguntó apoyando levemente la frente de su cabeza.  

Beni sintió como un escalofrío recorría su cuerpo, provocando un terrible sentimiento de culpa. Pasó saliva con mucha dificultad para después cerrar sus ojos y evitar volverse a  los del único ser que amó hasta los límites de la locura.

Sus manos aún sostenían ese pañuelo que ocultaba su pecado mortal.

-¿Qué haz decidido?. -Cuestionó.

-Sabes que no puedo vivir sin él. -Finalmente Kyo dio el golpe de gracia en el débil corazón de Benimaru, propinando la peor tortura jamás sufrida;

Sus manos derrochaban el coraje en todo su ser al arrugar el secreto que protegía bajo el pañuelo e inconscientemente atrajo aquéllas palabras de K':

"Siempre él..." 
"Dolor y felicidad contrastada es en torno a ese Imbécil"  
"Cuando se trate de Kyo.. siempre serás un outsider"
"Inclusive en el amor... No existes para él
. ." 

 

            -Es estúpido. -En un movimiento fue capaz de sorprender a Kyo, quien no dejaba de observarlo incrédulo.

-Toda mi maldita existencia.

-¿Qué Beni-kun?; No comprendo que es lo que sucede contigo últimamente.

La mirada del rubio se perdía en los estragos del sufrimiento acumulado a lo largo de su vida. El azul brillante de sus ojos se tornó gris, como si la excusa que lo mantenía con vida estuviese a punto de escapar de sus manos.

Kyo lo tomó en sus brazos y lo estrecho con fuerza -Yo he sufrido tanto como tu.

-Sufrir -Murmuró Benimaru al silencio de la habitación, clavándose en Kyo, y aún conteniendo el llanto pidió perdón por la atrocidad que estaba a punto de llevar a cabo.

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-Eso no puede ser cierto. -Las más hirientes palabras que jamás se pensaron escuchar; 

 Las únicas que importaban realmente a final de cuentas fueron reveladas por Kyouki.

-Debes ser fuerte... y desistir.

Yagami en un intento por contenerse, mantuvo sus ojos fuertemente cerrados; ¿Era acaso que deseaba llorar?, como aquél niño convertido en ángel que se desploma sobre el suelo ardiente;  ¿Cómo aquél que busca con desesperación el calor de mamá  y encuentra solo la mirada fría del más despiadado de los demonios del infierno.

-¿Porqué? -Reprochó con amargura;

En el fondo de su ser sentía  el más sincero repudio contra el destino, contra  las tradiciones obligadas por ser uno de los descendientes de tan ilustre Clan.

-Iori... -El llamado de Yasakani clamaba en lamentos por la presencia de su hijo;  invocándolo una y otra vez con tan singular desesperación.

Kyouki perdió el habla por un instante, observando con cautela el lugar de donde la voz provenía.

Iori soltó los cálidos brazos de su madre, levantándose con valentía dispuesto a enfrentar su cruel destino.

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"Ya casi amanece... y desde que llegaste solo has estado sumiso en tus pensamientos"

"y que con eso" El rubio apagó su cigarrillo, destruyéndolo contra el cenicero de cristal.

"¿Tan interesante te resulta admirar la pureza de la luna entre tanta estrella fanática que busca brillar con tal perfección?"  Benimaru se volvió hacía la voz que le asechaba.

"¿Que acaso buscas destruir el lado frágil de tu mente?" Se dirigió a su acompañante, estrechándolo fuertemente en sus brazos .

"¿Porque no dejas de decir estupideces?." 

"Sólo ordena lo que deseas." Las caricias carentes de sentimiento surgían "¿La mato?"

"Aléjala.... " Respondía Benimaru entre besos húmedos.

"Alejarla.. ¿No sería más conveniente que la desaparezcamos de una buena vez?"

"No" Las ordenes parecían una súplica empedernida "Solo aléjala de aquí por algún tiempo." 

"¿Hasta donde piensas llegar con todo esto?"  Preguntas al oído, dando pie a  tan especial erotismo;  sintiendo el cálido aliento en los lugares más sensibles para  finalmente encender el deseo y la pasión.

"No lo se." Las respuestas perdían importancia 

"No deseo pensar en nada."

"Benimaru." el rubio sentía las ardientes caricias, pero su mente estaba enfocada en un solo ser.

"Kyo..."

"Exclama nuevamente su nombre..." Ordenó su amante mientras  postraba sus labios con los del rubio, besando apenas el contorno con una profunda pasión.

"Kyo!"

Piérdete en los recuerdos que te atormentan en cada momento de tu miserable existencia.

"Aaaah. es mio..." Gemía el rubio perdido en los recuerdos. Tomó la cabeza de su amante y la besó con furia, mordiendo los labios hasta hacerlos sangrar; sus manos se  aferraban a los  cabellos de compañero sexual.

"Ahhh.. K´...." Gritó finalmente una vez que se dignó a intimidar en los ojos de quien estaba frente a el.

"Si... Yo." Exclamó el moreno en respuesta.

"Desearía marcarte totalmente" Insistía  mientras daba largas y profundas succiones. 

"Torturarte por la eternidad con mi recuerdo"  Desabrochó los pantalones  del rubio, y lo aventó nuevamente al sofá.

"Condenarte a un sufrimiento más fuerte qué el desprecio de  Kyo pueda causar en tu mente"  Se quitó los Boxers y saco su hombría enterrándola sin consideración en Benimaru.

"Ahhh..."

"Sufre." Exclamó al penetrarlo rápidamente y sin consideración.

"Basta K''!! "

"Déjame inundarte de agonía" las manos del moreno pellizcaban los pequeños pezones del rubio, 

"Llevarte al borde de la muerte" el rostro de Benimaru se inundó de lagrimas, que intentaba ocultar con sus finas manos.

"Y rescatarte..."  Finalmente se proyectó con firmeza para inundar a su amante.

"Déjame ser tul única salvación"

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