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Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a  SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.-  El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.

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Secretos Ajenos
Capítulo
I:  Una razón para odiarme más
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>

            -Padre, ¿Por qué? - La voz de Iori cuestionaba a su progenitor las inquietudes que rondaban en su mente.

-Mis ordenes no deben ser cuestionadas... -Los ojos de Yasakani se internaban en la mirada incrédula de su hijo; transmitiendo un odio que el infante trataba de rechazar sin éxito; el sentimiento era tan despiadado que doblegaba ése débil destello de amor que su madre siempre trató de mantener dentro de su corazón. 

-La razón de tu miserable existencia... -continuó moviendo las pesadas cortinas que celosamente atesoraban el mundo real del cual Iori había sido excluido; -Es ése que vez ahí... Kusanagi, Kyo;

Iori se acercó, parándose justo frente a la ventana, quedando inmutado por la belleza de los rayos del sol una vez que profanaron la obscura habitación.

-¿Por qué ésta luz es cálida?, ¿Padre? - preguntó al tiempo que una flama color púrpura aparecía sobre su mano. -¿Porqué  la mía... es fría... y me causa tanto dolor crearla..?- sin darse cuenta una lágrima cayó sobre su mano; donde los destellos del sol  se revolvían con su propia llama.

Yasakani no prestaba atención, sus sentidos se situaban en el niño que en esos momentos corría en compañía de otros pequeños de su edad.

-La causa del infierno al que te he sometido desde el día que naciste...

-Ese niño... el último de los Kusanagi

Finalmente, Iori dirigió su mirada hacia la razón de todas sus desgracias, -Kusanagi... Kyo -murmuró mientras la intensidad de su llama se incrementaba.

-Me lastima. -Yasakani tomó  al pequeño por los hombros, buscando la mirada sumisa -El día en que ése individuo muera, el honor de nuestro Clan será limpiado... y tu alma será finalmente libre . Tu destino es odiarle hasta que le asesines.

-Querido- una dulce voz interrumpió, salvando a Iori de los tormentos a los  era sometido

-¿Es necesario que sea de esta forma?-  Reprochó arriesgando incluso su propia vida por ir en contra de la voluntad de su esposo.

Yasakani soltó al pequeño y se dirigió a su mujer quien  en silencio lamentaba su suerte;  conteniendo el infierno albergado en su corazón.

-Para eso fue concebido... no debes olvidar eso jamás

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日お見たい...” [Quiero ver el sol...]
お願します... お父さん...” [Por favor.. Padre...]
助けて, !!” [Ayúdame, Mamá...]
いやだ... ...
死ないで....” [No... Kyo.. No te mueras...]
死ないで....” [No te mueras por favor.....] 

  -Voces que me atormentan, desaparezcan de una vez...

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 -Kyooooo!!!!

            El grito retumbó en las paredes de la habitación, mostrando una voz ahogada en la desesperación por las ya acostumbradas torturas de las que su frágil mente era presa. Cubierto por el sudor de su propia inseguridad, exhaló profundamente mientras reconocía el lugar donde se encontraba; intentó levantarse, pero entonces se dio cuenta que estaba apresado por un sin fin de cables conectados a su cuerpo.

“Debió ser otra pesadilla” pensó mientras se recostaba sobre la cómoda almohada; se cobijó con el confortable cobertor color blanco y se predispuso a dormir nuevamente, cuando entonces un débil sonido atrajo su atención hacía un  rincón que había pasado por desapercibido.

-Kyo. -murmuró deliberadamente en un intento por distinguir a su compañero de cuarto, pero solo pudo llegar hasta ahí, la debilidad propia de su condición, se encargó de asesinar la curiosidad, arrojándolo en una paz efímera.

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            -¿Cómo está?. -Yuki y Benimaru preguntaron angustiados; habían estado al pendiente desde el primer día en que Kyo fue internado.

-Ha perdido mucha sangre debido a la pelea que sostuvo, necesitamos un donante. -Las palabras del doctor dejaban a la chica sumergida en una profunda tristeza.

-Morirá!!!. -sollozaba desconsolada desplomándose en los brazos de su amigo.

-Hey, todo saldrá bien; Kyo no es tan fácil de vencer. -alentaba Benimaru brindando un apoyo que inclusive, el mismo necesitada con desesperación.

Abrazó a Yuki y le indicó que se sentará.

El rubio estudiaba el rostro de la chica, ya habían pasado varios días desde que Kyo fue internado; tiempo en el que ella había permanecido a su lado en espera de una buena noticia que hasta el momento no había llegado.

Sin poder contenerse más, Yuki rompió en llanto nuevamente. Benimaru la observaba con el mismo dolor, incrédulo de que Kyo estuviese en ése estado. Por más que intentaba asimilar lo ocurrido, no podía creerlo.

Repentinamente, se escuchó el bullicio en una de las habitaciones, mientras que el alta voz del lujoso hospital llamaba con urgencia al doctor en guardia de cuidados intensivos; los doctores y enfermeras acudieron rápidamente.

Yuki exclamó por Kyo; completamente fuera de si, corrió hacia cuidados intensivos, pero Benimaru la detuvo justo en la puerta de acceso.

- Calma ya. -La abrazó.  -No creo que sea lugar para ti, ten fe... Por favor Yuki. -La chica correspondió el afecto entre sollozos amargos al sentirse impotente por los acontecimientos.

-Necesito que tengas fe... que me des fuerzas también.-  Benimaru dejó que el dolor contenido  fluyera de una vez, expresándolo sobre el hombro de la prometida de su mejor amigo, dándose fuerza el uno al otro soportando la incertidumbre de escuchar ese sin fin de ordenes ciertamente incomprensibles, debido a la distancia.

Después de cinco minutos que parecieron una eternidad, el doctor finalmente salió de la habitación.

-¿Cómo se encuentra él?. -Benimaru solo necesitaba una esperanza; aunque fuese mínima.

-Si no encontramos a un donante en las próximas horas...

El rubio sintió como su mundo empezaba a derrumbarse.

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-Ahí está... -los murmullos se escuchaban desde lo alto de una barda.

-Está quién?

-Wow. Debes ver esto, es tan...- la expresión de Kyo se maravillaba de la belleza del jardín.

-¿Ver qué?, ¿Qué está haciendo?, ¿Qué estas viendo? -Insistía Benimaru

- Esta cortando flores. 

-¿Qué hace que?.. ouch estas pesado!! -Reprochaba nuevamente el rubio. quien ayudaba de “banquito” a Kyo para que pudiese observar.

-Deja de fastidiar Beni, eres mayor que yo... Se supone que eres mas fuerte

-Solo un año... además de que soy mas delgado que tu.

Kyo rió, perdiendo un poco el balance de su cuerpo  

-Hey me estas pisando!. gritó el rubio dejando a Kyo colgado de la barda a su suerte

-Yo ya no te ayudo.. pesas mucho y me lastimas.

-Hey Benimaru!.  -gritó Kyo, aún muerto de risa. -Solo ayúdame a bajar, quieres?.

Iori logró escuchar el bullicio y lleno de curiosidad corrió hacia el lugar de donde las voces provenían.

-¿Quien eres? -Preguntó al percatarse de unas manos que intentaban sostenerse para no caer sobre el duro pavimento.

Kyo intentó mirar el rostro del niño que le hablaba, pero su peso se lo impedía -Creo que debo hacerle caso al viejo y entrenar... -Pensó

-Solo queríamos... preguntarte algo.. -Respondió mientras reía al ver la cara de Benimaru llena de pánico por lo lastimadas que estaban sus manos.

El pequeño pelirrojo se acercó a la barda deseando ver el rostro de la alegre voz que parecía tener un sincero interés en él. 

- Dime...¿Qué quieres saber?

-¿Cuál es tu nombre?

- Yagami, Iori... -Respondió sonriente,

En ese momento Kyo cayó  -ooppss perdón Beni. -Comentó con temor a recibir el típico sermón de lo importante que era mantenerse perfecto.

 -Me lastimaste nuevamente -Alegó el rubio.

-¿Están bien? Iori parecía preocupado.

-¿Quieres venir a jugar con nosotros? -Al escuchar aquella invitación, el heredero de los Yagami se emocionó tanto que accidentalmente dejó caer las flores que había cortado con tanta dificultad.

-¿Podemos entrar a tu casa? -preguntó nuevamente el pequeño espía

Iori iba a responder cuando entonces la temible voz de su padre  le llamó, molesto por su tardanza. A Yasakani le irritaba que Iori saliera a los jardines, sin embargo esta vez había hecho una excepción debido a que su madre estaba gravemente enferma.

-Debo irme, mi padre me llama. -Murmuró con tristeza.

-Hey espera... ve al portón, te queremos conocer. -Gritó Benimaru mientras le guiñaba un ojo a Kyo.

-No puedo,-Respondió mientras recogía las flores

-“Mi padre me llama, nos veremos otro día, Ok?  

-Mañana a esta hora, sale?

Yagami corría rumbo a su casa, preguntándose cuál era el nombre del niño que ahora consideraba su único "amigo".

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Los rayos del sol entraban por la ventana, mientras la suave brisa corría despreocupada en el interior de la habitación, el pelirrojo estaba sentado en su cama, perdido en la sensación de tan hermosa luz sobre sus manos;  

-... Es cálida -Murmuró débilmente sin noción de la realidad, disfrutándola en secreto mientras vagaba en recuerdos lejanos.

Se recostó sobre las cómodas almohadas,  y exhaló profundamente; 

En ese momento entraron tres enfermeras.

Una de ellas le saludó con respeto, tomando rápidamente el registro del estado de su paciente. Otras dos se dirigieron directamente con el otro que yacía en la cama situada en un rincón de la habitación.

-Pobre... -Comentó una de ellas.

-¿Hay noticias sobre  algún donante?.

-No, y si no tenemos en las próximos horas...

-Es una pena...

-Yo  ni puedo ver a los ojos a la pareja que esta al pendiente de él.

-No se han movido para nada.

Iori no pudo evitar escuchar la conversación

-¿Qué le sucede a ese tipo?- preguntó desconcertado por la forma en que las enfermeras mostraban tan singular preocupación. Intentó mirar de quien se trataba, pero inmediatamente se le pidió que no hiciera esfuerzo alguno o su condición empeoraría.

-Es mejor que lo sede nuevamente.

-¿Hablan de donantes de sangre?

-Descanse Yagami; que en unos días le cambiaran de habitación; Usted solo preocúpese de recuperarse..¿Ok?.

Al cabo de unos minutos,  Yagami cayó en sueño a consecuencia de los sedantes, sin embargo aún se preguntaba quien era el chico que esta a su lado.

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Saishu Kusanagi hablaba con el Director del hospital y el Doctor de Planta de Kyo.

-¿Noticias sobre algún donante?.

-Le hablaré con la verdad -Respondió firmemente el Director.

-El tipo de sangre de su hijo es uno de los más difíciles de encontrar..por no decir casi imposible.

-Es increíble que ninguno de los miembros del Clan Kusanagi, tenga ese tipo de sangre. -Murmuraba Saishu indignado 

-Pero existe un individuo que puede donarle. -Interrumpió el Doctor, comenzando a explicar el procedimiento y pruebas que debían ser realizadas antes de llevar a cabo una transfusión de este tipo.

-Después de todo esto, y previa autorización del donante, Usted podrá firmar lo papeles necesarios responsabilizándose de los problemas y sus consecuencias durante la transfusión.

-¿Qué tipo de consecuencias podrían surgir, no comprendo se trata de una simple transfusión.

-No -Respondió el Director inmediatamente intentando despejar a Saishu de ideas erróneas

-Debido a que el tipo de sangre de su hijo es sumamente imposible conseguir estamos en el deber de buscar otras opciones.

-Existe una forma de salvar a su hijo- interrumpió el Doctor

-Tenemos a un paciente con un tipo de sangre extraño a nuestros conocimientos pero que sorprendentemente es 100% compatible con la de su hijo.

Las palabras del Doctor, refrescaban la memoria de Saishu Kusanagi.

 -¿De quién se trata? -Preguntó con frialdad como si supiera ya la respuesta.

            Los Doctores hicieron una pausa antes de responder.

-Se trata de Yagami Iori.

Saishu sintió como su corazón se detuvo por un instante al escuchar el nombre de aquél que podría ser la salvación de su hijo. 

-Prefiero verlo muerto, que someterlo a...

-!!!Kusanagi-Sama.!!!

-He dicho. Si no pueden encontrar otro donante; No hay más que hacer. -Agregó molesto antes de salir de la habitación.

"Sé que lo hubieras preferido de esta manera, ¿Cierto Kyo?. No querrás sufrir la misma condena"

En el camino Benimaru esperaba las buenas noticias que todas las enfermeras murmuraban.

-Kusanagi-Sama, ya me entere de que...

Saishu se detuvo y lo miró fríamente -No hay nada que hacer.

-Pero Kusanagi-Sama- protestó Benimaru -Hay rumores de que un posible donante...-

Saishu se volvió al rubio y lo tomó de un brazo. -Debes entender... que Kyo preferiría morir a lidiar toda su vida con la sangre maldita de un Yagami.

Benimaru; escuchaba como los pasos del padre de Kyo se alejaban con prisa

“Kyo...”  pensaba incrédulo.

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Como lo prometido, Iori fue al lugar donde aquella amable voz sugirió, le había costado mucho trabajo, pero había logrado salir sin que su padre se diera cuenta.

-¿Hola? -Preguntó inseguro, debido a que el inmenso portón negro le impedía observar más allá de lo que un pequeño cerrojo le permitía.

-Hey, Creí que no vendrías -Respondió la voz que deseó escuchar con tanta inquietud.

-Te traje algo.

-¿A mi? -Respondió el pelirrojo..

-Si,  pero... ¿Me podrías decir tu nombre?, la última vez no pude escucharlo porque caí sobre Benimaru. -Agregó Kyo entre risas. -Deja que lo conozcas, es muy buena onda. Es algo paranoico lo sé, pero es un buen amigo... el mejor diría yo.

-Mejor amigo. -Murmuró Yagami mientras observaba por el diminuto cerrojo, el ojo color café del otro chico.

-Si,  de seguro los tres seremos mejores amigos...-Respondió el pequeño mientras se quitaba un dije de su chaqueta.

-Mira. Quiero que conserves esto.

-¿Cuál es tu nombre? -Preguntó Iori mientras se agachaba a recoger el dije que le intentaban pasar por debajo del portón.

 -Soy Kusanagi Kyo, pero puedes llamarme Kyo.

Iori se quedó inmutado al escuchar que el nombre de aquella persona a la que su padre se refirió como el causante de su sufrimiento, era la misma que ahora tenía a tan corta distancia, tratando de entablar una amistad con él.

-Conserva el dije, yo espero venir con mis amigos mas seguido.

Yagami no participaba en la conversación.

-¿Hey,?.... ¿Estas ahí?

Iori corrió alejándose del lugar,

-¿Por qué me causas tanto daño...? se preguntaba mientras sujetaba fuertemente el dije.

-¿Por qué te burlas así de mi?.

Las dolorosas lagrimas nublaban su visión entorpeciendo el paso.

-Maldito seas. -Pensaba con dolor

-Te odio...  Kyo!! -Gritó finalmente sobre el suelo, llorando desconsolado.

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El alba era fresco, la luna brillaba con envidiable hermosura, exponiendo sus finos y nítidos destellos a lo largo del cielo oscuro. El viento era una delicada brisa que acariciaba el cuerpo de los dos internos que compartían la habitación.  

En las afueras de ese lugar, Benimaru esperaba con inpaciencia que llegara la última ronda de turno; después de la terrible decisión que Saishu comunicó;  se las ingenió para obligar a Yuki a que descansará, prometiéndole que él cuidaría de Kyo por esa noche, y que al día siguiente intercambiarían turnos.  

Finalmente, cuando el anhelado momento llegó, se escabulló de los enfermeros de guardia. Logrando entrar finalmente a la habitación, cerrando la puerta con seguro a su paso.

Dio un profundo suspiro, miró a su alrededor, identificando la presencia de dos personas muy familiares, se dirigió directamente a la cama de Kyo, tratando de ignorar el coraje y tristeza que sentía en su pecho al pasar junto a Yagami.

Llegó con su mejor amigo y se sentó a lado, tomándolo de la mano.

Tenía tantas cosas que decirle, pero el dolor se lo impedía.

-No llorare nuevamente. No frente a ti. -Pensaba, recordando aquella promesa que le había hecho cuando eran apenas unos niños.

-Perdóname por ser tan egoísta y querer pasar estos momentos a solas contigo...

Se cubrió el rostro, ocultando el dolor que ya no podía retener más.

-Creo que... he quebrado mi promesa -Sonrió con nerviosismo, limpiando las lagrimas de sus rozadas mejillas.

Recostó su cabeza sobre la cama de kyo -¿Por qué no me dices algo?. -Murmuró con profunda tristeza.

"Lo que sea..."

Dejó que un par de gotas finas salieran de su hermosos ojos. 

-¿Por qué tu vida ha girado a su alrededor.

-¿Por qué?- Preguntaba nuevamente sin conseguir respuesta alguna.

-Desde niños...

Cerró sus ojos, buscando alguna respuesta en sus propios recuerdos; perdiendo el control, finalmente cayó en sueño, siempre sujetado a la mano de su mejor amigo, resignado a lo que el destino decidiera.

A unos metros Iori observaba incrédulo de que la persona al borde de la muerte fuera Kyo... Su peor enemigo.

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