*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
Notas.- Los personajes que aparecen en ésta historia son del videojuego KOF; y pertenecen a SNK. //lo siento, me quedé con esa idea//. Advertencia.- El contenido de esta historia es Yaoi, y por ahí se me van las cabras de vez en cuando >,< así que tengan paciencia y ojala y les guste.
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
Secretos Ajenos
Capítulo I: Una razón para odiarme más
Autor: Benigirl. <abenimaru@hotmail.com>
-Mis ordenes no deben ser cuestionadas... -Los ojos de Yasakani se internaban en la mirada incrédula de su hijo; transmitiendo un odio que el infante trataba de rechazar sin éxito; el sentimiento era tan despiadado que doblegaba ése débil destello de amor que su madre siempre trató de mantener dentro de su corazón.
-¿Por
qué
ésta luz es cálida?, ¿Padre? - preguntó al tiempo que una flama color púrpura
aparecía sobre su mano. -¿Porqué
la mía... es fría... y me causa tanto dolor crearla..?- sin darse cuenta
una lágrima cayó sobre su mano; donde los destellos del sol se
revolvían con su propia llama.
Yasakani
no prestaba atención, sus sentidos se situaban en el niño que en esos
momentos corría en compañía de otros pequeños de su edad.
-La causa del infierno al que te he sometido desde el día que naciste...
-Ese niño... el último de los Kusanagi
Finalmente,
Iori dirigió su mirada hacia la razón de todas sus desgracias, -Kusanagi... Kyo -murmuró mientras la intensidad de su llama se
incrementaba.
-Me lastima. -Yasakani tomó al pequeño por los hombros, buscando la mirada sumisa -El día en que ése individuo muera, el honor de nuestro Clan será limpiado... y tu alma será finalmente libre . Tu destino es odiarle hasta que le asesines.
-Querido- una dulce voz interrumpió,
salvando a Iori de los tormentos a los era sometido
-¿Es
necesario que sea de esta forma?- Reprochó arriesgando incluso su
propia vida por ir en contra de la voluntad de su esposo.
Yasakani
soltó al pequeño y se dirigió a su mujer quien en silencio lamentaba
su suerte; conteniendo el
infierno albergado en su corazón.
-Para eso fue concebido... no debes olvidar eso jamás
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
“日お見たい...”
[Quiero ver el
sol...]
“お願します...
お父さん...” [Por favor..
Padre...]
“助けて,
母!!”
[Ayúdame, Mamá...]
“いやだ...
京... 死ないで....”
[No... Kyo.. No te mueras...]
“死ないで....”
[No te mueras por favor.....]
-Voces que me atormentan, desaparezcan de una vez...
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
-Kyooooo!!!!
El
grito retumbó en las paredes de la habitación, mostrando una voz ahogada en la
desesperación por las ya acostumbradas torturas de las que su frágil mente
era presa.
“Debió
ser otra pesadilla” pensó mientras se recostaba sobre la cómoda almohada;
se cobijó con el confortable cobertor color blanco y se predispuso a dormir
nuevamente, cuando entonces un débil sonido atrajo su atención hacía un
rincón que había pasado por desapercibido.
-Kyo.
-murmuró deliberadamente en un intento por distinguir a su compañero de
cuarto, pero solo pudo llegar hasta ahí, la debilidad propia de su condición,
se encargó de asesinar la curiosidad, arrojándolo en una paz efímera.
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
-¿Cómo está?. -Yuki y Benimaru preguntaron angustiados; habían
estado al pendiente desde el primer día en que Kyo fue internado.
-Ha
perdido mucha sangre debido a la pelea que sostuvo, necesitamos un donante. -Las palabras del doctor dejaban a la chica sumergida en una profunda tristeza.
-Morirá!!!. -sollozaba desconsolada desplomándose en los brazos de su amigo.
-Hey,
todo saldrá bien; Kyo no es tan fácil de vencer. -alentaba Benimaru
brindando un apoyo que inclusive, el mismo necesitada con desesperación.
Abrazó a Yuki y le indicó que se sentará.
El
rubio estudiaba el rostro de la chica, ya
habían pasado varios días desde que Kyo fue internado; tiempo en el que ella
había permanecido a su lado en espera de una buena noticia que hasta el momento no
había llegado.
Sin
poder contenerse más, Yuki rompió en llanto nuevamente. Benimaru la
observaba con el mismo dolor, incrédulo de que Kyo estuviese en ése estado.
Por más que intentaba asimilar lo ocurrido, no podía creerlo.
Repentinamente,
se escuchó el bullicio en una de las habitaciones, mientras que el alta voz
del lujoso hospital llamaba con urgencia al doctor en guardia de cuidados
intensivos; los doctores y enfermeras acudieron rápidamente.
Yuki
exclamó por Kyo; completamente fuera de si, corrió hacia cuidados
intensivos, pero Benimaru la detuvo justo en la puerta de acceso.
-
Calma ya. -La abrazó.
-Necesito
que tengas fe... que me des fuerzas también.- Benimaru dejó que el
dolor contenido fluyera de una vez, expresándolo sobre el hombro de la
prometida de su mejor amigo, dándose fuerza el uno al otro soportando la
incertidumbre de escuchar ese sin fin de ordenes ciertamente incomprensibles,
debido a la distancia.
Después de cinco minutos que parecieron una eternidad, el doctor finalmente salió de la habitación.
-¿Cómo
se encuentra él?. -Benimaru solo necesitaba una esperanza; aunque fuese mínima.
-Si no encontramos a un donante en las próximas horas...
El rubio sintió como su mundo empezaba a derrumbarse.
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
-Ahí
está... -los murmullos se escuchaban desde lo alto de una barda.
-Está
quién?
-Wow.
Debes ver esto, es tan...- la expresión de Kyo se maravillaba de la
belleza del jardín.
-¿Ver
qué?, ¿Qué está haciendo?, ¿Qué estas viendo? -Insistía Benimaru
-
Esta cortando flores.
-¿Qué
hace que?.. ouch estas pesado!! -Reprochaba nuevamente el rubio. quien
ayudaba de “banquito” a Kyo para que pudiese observar.
-Deja de fastidiar Beni, eres mayor que yo... Se supone que eres mas fuerte
-Solo un año... además de que soy mas delgado que tu.
Kyo
rió, perdiendo un poco el balance de su cuerpo
-Hey
me estas pisando!. gritó el rubio dejando a Kyo colgado de la barda a su
suerte
-Yo ya no te ayudo.. pesas mucho y me lastimas.
-Hey Benimaru!. -gritó Kyo, aún muerto de risa. -Solo ayúdame a bajar, quieres?.
Iori
logró escuchar el bullicio y lleno de curiosidad corrió hacia el lugar de
donde las voces provenían.
-¿Quien
eres? -Preguntó al percatarse de unas manos que intentaban sostenerse
para no caer sobre el duro pavimento.
Kyo intentó mirar el rostro del niño que le hablaba, pero su peso se lo impedía -Creo que debo hacerle caso al viejo y entrenar... -Pensó
-Solo
queríamos... preguntarte algo.. -Respondió mientras reía al ver la cara de
Benimaru llena de pánico por lo lastimadas que estaban sus manos.
El
pequeño pelirrojo se acercó a la barda deseando ver el rostro de la alegre
voz que parecía tener un sincero interés en él.
- Dime...¿Qué quieres saber?
-¿Cuál es tu nombre?
-
Yagami, Iori... -Respondió sonriente,
En
ese momento Kyo cayó -ooppss perdón Beni. -Comentó con temor a
recibir el típico sermón de lo importante que era mantenerse perfecto.
-Me lastimaste nuevamente -Alegó el rubio.
-¿Están
bien? Iori parecía preocupado.
-¿Quieres
venir a jugar con nosotros? -Al escuchar aquella invitación, el heredero de
los Yagami se emocionó tanto que accidentalmente dejó caer las flores que
había cortado con tanta dificultad.
-¿Podemos
entrar a tu casa? -preguntó nuevamente el pequeño espía
Iori iba a responder cuando entonces la temible voz de su padre le llamó, molesto por su tardanza. A Yasakani le irritaba que Iori saliera a los jardines, sin embargo esta vez había hecho una excepción debido a que su madre estaba gravemente enferma.
-Debo
irme, mi padre me llama. -Murmuró con tristeza.
-Hey
espera... ve al portón, te queremos conocer. -Gritó Benimaru mientras le
guiñaba un ojo a Kyo.
-No
puedo,-Respondió mientras recogía las flores
-“Mi padre me llama, nos veremos otro día, Ok?
-Mañana a esta hora, sale?
Yagami
corría rumbo a su casa, preguntándose cuál era el nombre del niño que
ahora consideraba su único "amigo".
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
Los
rayos del sol entraban por la ventana, mientras la suave brisa corría
despreocupada en el interior de la habitación, el pelirrojo estaba sentado en
su cama, perdido en la sensación de tan hermosa luz sobre sus manos;
-...
Es cálida -Murmuró débilmente sin noción de la realidad, disfrutándola en
secreto mientras vagaba en recuerdos lejanos.
Se
recostó sobre las cómodas almohadas, y exhaló profundamente;
En
ese momento entraron tres enfermeras.
Una
de ellas le saludó con respeto, tomando rápidamente el registro del estado
de su paciente.
-Pobre...
-Comentó una de ellas.
-¿Hay noticias sobre algún donante?.
-No, y si no tenemos en las próximos horas...
-Es una pena...
-Yo ni puedo ver a los ojos a la pareja que esta al pendiente de él.
-No se han movido para nada.
Iori
no pudo evitar escuchar la conversación
-¿Qué
le sucede a ese tipo?- preguntó desconcertado por la forma en que las
enfermeras mostraban tan singular preocupación.
-Es mejor que lo sede nuevamente.
-¿Hablan de donantes de sangre?
-Descanse
Yagami; que en unos días le cambiaran de habitación; Usted solo preocúpese
de recuperarse..¿Ok?.
Al
cabo de unos minutos, Yagami cayó en sueño a consecuencia de los
sedantes, sin embargo aún se preguntaba quien era el chico que esta a su
lado.
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
Saishu
Kusanagi hablaba con el Director del hospital y el Doctor de Planta de Kyo.
-¿Noticias sobre algún donante?.
-Le hablaré con la verdad -Respondió firmemente el Director.
-El
tipo de sangre de su hijo es uno de los más difíciles de encontrar..por no
decir casi imposible.
-Es
increíble que ninguno de los miembros del Clan Kusanagi, tenga ese tipo de
sangre. -Murmuraba Saishu indignado
-Pero
existe un individuo que puede donarle. -Interrumpió el Doctor,
comenzando a explicar el procedimiento y pruebas que debían ser realizadas
antes de llevar a cabo una transfusión de este tipo.
-Después de todo esto, y previa autorización del donante, Usted podrá firmar lo papeles necesarios responsabilizándose de los problemas y sus consecuencias durante la transfusión.
-¿Qué tipo de consecuencias podrían surgir, no comprendo se trata de una simple transfusión.
-No
-Respondió el Director inmediatamente intentando despejar a Saishu de ideas
erróneas
-Debido
a que el tipo de sangre de su hijo es sumamente imposible conseguir estamos en
el deber de buscar otras opciones.
-Existe
una forma de salvar a su hijo- interrumpió el Doctor
-Tenemos a un paciente con un tipo de sangre extraño a nuestros conocimientos pero que sorprendentemente es 100% compatible con la de su hijo.
Las
palabras del Doctor, refrescaban la memoria de Saishu Kusanagi.
-¿De
quién se trata? -Preguntó con frialdad como si supiera ya la respuesta.
Los
Doctores hicieron una pausa antes de responder.
-Se trata de Yagami Iori.
Saishu
sintió como su corazón se detuvo por un instante al escuchar el nombre de
aquél que podría ser la salvación de su hijo.
-Prefiero verlo muerto, que someterlo a...
-!!!Kusanagi-Sama.!!!
-He
dicho. Si no pueden encontrar otro donante; No
hay más que hacer. -Agregó molesto antes de salir de la habitación.
"Sé que lo hubieras preferido de esta manera, ¿Cierto Kyo?. No querrás sufrir la misma condena"
En
el camino Benimaru esperaba las buenas noticias que todas las enfermeras
murmuraban.
-Kusanagi-Sama, ya me entere de que...
Saishu se detuvo y lo miró fríamente -No hay nada que hacer.
-Pero
Kusanagi-Sama- protestó Benimaru -Hay rumores de que un posible donante...-
Saishu se volvió al rubio y lo tomó de un brazo. -Debes entender... que Kyo preferiría morir a lidiar toda su vida con la sangre maldita de un Yagami.
Benimaru;
escuchaba como los pasos del padre de Kyo se alejaban con prisa
“Kyo...”
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
Como
lo prometido, Iori fue al lugar donde aquella amable voz sugirió, le había
costado mucho trabajo, pero había logrado salir sin que su padre se diera
cuenta.
-¿Hola?
-Preguntó inseguro, debido a que el inmenso portón negro le impedía observar
más allá de lo que un pequeño cerrojo le permitía.
-Hey,
Creí que no vendrías -Respondió la voz que deseó escuchar con tanta
inquietud.
-Te traje algo.
-¿A
mi? -Respondió el pelirrojo..
-Si, pero... ¿Me podrías decir tu nombre?, la última vez no pude escucharlo porque caí sobre Benimaru. -Agregó Kyo entre risas. -Deja que lo conozcas, es muy buena onda. Es algo paranoico lo sé, pero es un buen amigo... el mejor diría yo.
-Mejor
amigo. -Murmuró Yagami mientras observaba por el diminuto cerrojo, el ojo
color café del otro chico.
-Si,
de seguro los tres seremos mejores amigos...-Respondió el pequeño
mientras se quitaba un dije de su chaqueta.
-Mira. Quiero que conserves esto.
-¿Cuál
es tu nombre? -Preguntó Iori mientras se agachaba a recoger el dije que le
intentaban pasar por debajo del portón.
-Soy Kusanagi Kyo, pero puedes llamarme Kyo.
Iori
se quedó inmutado al escuchar que el nombre de aquella persona a la que su
padre se refirió como el causante de su sufrimiento, era la misma que ahora
tenía a tan corta distancia, tratando de entablar una amistad con él.
-Conserva el dije, yo espero venir con mis amigos mas seguido.
Yagami
no participaba en la conversación.
-¿Hey,?.... ¿Estas ahí?
Iori
corrió alejándose del lugar,
-¿Por qué me causas tanto daño...? se preguntaba mientras
sujetaba fuertemente el dije.
-¿Por qué te burlas así de mi?.
Las dolorosas lagrimas nublaban su visión entorpeciendo el paso.
-Maldito
seas. -Pensaba con dolor
-Te
odio... Kyo!! -Gritó finalmente sobre el suelo, llorando
desconsolado.
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
El
alba era fresco, la luna brillaba con envidiable hermosura, exponiendo sus finos
y nítidos destellos a lo largo del cielo oscuro. El
viento era una delicada brisa que acariciaba el cuerpo de los dos internos que
compartían la habitación.
En
las afueras de ese lugar, Benimaru esperaba con inpaciencia que llegara la
última ronda de turno; después
de la terrible decisión que Saishu comunicó;
se las ingenió para obligar a Yuki a que descansará, prometiéndole que
él cuidaría de Kyo por esa noche, y que al día siguiente intercambiarían
turnos.
Finalmente,
cuando el anhelado momento llegó, se
escabulló de los enfermeros de guardia. Logrando entrar
finalmente a la habitación, cerrando la puerta con seguro a su paso.
Dio
un profundo suspiro, miró a su alrededor, identificando la presencia de dos personas muy familiares, se
dirigió directamente a la cama de Kyo, tratando de ignorar el coraje y
tristeza que sentía en su pecho al pasar junto a Yagami.
Llegó con su mejor amigo y se sentó a lado, tomándolo de la mano.
Tenía tantas cosas que decirle, pero el dolor se lo impedía.
-No
llorare nuevamente. No frente a ti. -Pensaba,
recordando aquella promesa que le había hecho cuando eran apenas unos niños.
-Perdóname por ser tan egoísta y querer pasar estos momentos a solas contigo...
Se
cubrió el rostro, ocultando el dolor que ya no podía retener más.
-Creo
que...
he quebrado mi promesa -Sonrió con nerviosismo, limpiando las lagrimas de sus rozadas
mejillas.
Recostó su cabeza sobre la cama de kyo -¿Por qué no me dices algo?. -Murmuró con profunda tristeza.
"Lo que sea..."
Dejó que un par de gotas finas salieran de su hermosos ojos.
-¿Por qué tu vida ha girado a su alrededor.
-¿Por
qué?- Preguntaba nuevamente sin conseguir respuesta alguna.
-Desde niños...
Cerró
sus ojos, buscando alguna respuesta en sus propios recuerdos; perdiendo el
control, finalmente cayó en sueño, siempre sujetado a la mano de su mejor
amigo, resignado a lo que el destino decidiera.
>>> Siguiente